Publicado: 21.08.2016 18:38 |Actualizado: 21.08.2016 19:02

El 'equipaso' de rítmica sabe a plata

Alejandra Quereda, Lourdes Mohedano, Elena López, Sandra Aguilar y la debutante Artemi Gavezou cuajan dos ejercicios maravillosos para lograr una puntuación de 35,766. Bulgaria, con la misma nota, fue bronce. Rusia se colgó el oro. 20 años después del oro
de Atlanta'96 la gimnasia rítmica española se hace con otra medalla olímpica.

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El equipo español de gimnasia rítmica muerde la plata olímpica en Río 2016. /REUTERS

El equipo español de gimnasia rítmica muerde la plata olímpica en Río 2016. /REUTERS

"Soñamos cada día con conseguir esa medalla olímpica". Lo decía la capitana Alejandra Quereda en una entrevista en abril a Público.es. Y este domingo, 21 de agosto, ese sueño se hacía realidad. Ella, junto a Lourdes Mohedano, Elena López, Sandra Aguilar y Artemi Gavezou han devuelto a la gimnasia rítmica española a un podio olímpico 20 años después de aquel fantástico oro de Atlanta'96. En Río de Janeiro se han colgado una plata merecidísima. Solo Rusia, que fue oro por quintos Juegos consecutivos, fue superior a España. Bulgaria, con la misma nota, fue bronce.

Las españolas terminaron primeras la rotación inicial, con las cintas, volviendo a poner al público de Río en pie al ritmo de la samba de Carlinhos Brown y las rusas, contra pronóstico, cayeron a una insólita tercera plaza tras perder un aparato al comenzar su ejercicio. Sin embargo, se repusieron con una milimétrica ejecución en el ejercicio mixto (mazas y aros), el mejor que se ha visto en todos los Juegos.



Los jueces se rindieron a la evidencia y le dieron a Rusia 36,233 puntos. España obtuvo la plata con 35,766 y Bulgaria el bronce con los mismos puntos, aunque quedó en tercera plaza por tener menor nota de ejecución (17,866 por 17,776).

Las cinco componentes del conjunto no pudieron contener las lágrimas al conocer que ya nadie les podía apartar de esa medalla con la que llevan soñando años. Se abrazaron entre ellas y a sus entrenadoras Anna Baranova y Sara Bayón, que han impuesto a este equipo el carácter competitivo y han confeccionado unos ejercicios que le han llevado al segundo escalón del podio en los Juegos.

Las sesiones interminables entrenando en la planta -2 del CAR de Madrid han obtenido sus frutos. Las repeticiones de movimientos. Las correcciones. La música interiorizada. Y las cintas, los aros y las mazas en la cabeza. Todo eso ha tenido la enorme recompensa de una plata que sabe a oro puro.

Alejandra Quereda, Lourdes Mohedano, Elena López, Sandra Aguilar ya habían participado en Londres y a ellas se ha unido la debutante de origen griego Artemi Gavezou

Alejandra Quereda, Lourdes Mohedano, Elena López, Sandra Aguilar ya habían participado en Londres y a ellas se ha unido la debutante de origen griego Artemi Gavezou. Ellas le han dado a la delegación española su decimoquinta medalla de estos Juegos. Un grupo de gimnastas ya maduras, que decidieron aguantar un ciclo olímpico más para intentar quitarse el mal sabor de la cuarta plaza de Londres y que hoy encontraron el premio que llevaban buscando durante estos cuatro largos y duros años. Un 'equipaso', como les guste que les llamen, que ha hecho las delicias de todos los amantes de la gimnasia rítmica.

Dos ejercicios que provocaron el éxtasis del público

El sábado ya deslumbraron al público y a los jueces con dos ejercicios soberbios. El de cintas lleno de ritmo y compases brasileños y el mixto al más puro estilo flamenco. Dos ejercicios llenos de complejidad, movimientos muy plásticos y trepidantes. Sin cometer fallos, pasaron a la final como primeras. El objetivo era mantener el nivel para alcanzar el podio.

Con el difícil papel de abrir la final volvió a clavar su ejercicio de cintas: un 17,800 (17,783 el sábado) premió una ejecución limpia de una composición llena de riesgos, con lanzamientos al límite a los que las gimnastas siempre llegaron.

Una caída de cinta nada más comenzar su presentación le puso las cosas difíciles a Rusia, pese a un ejercicio atrevido, dinámico y pensado para el lucimiento de su buena base de baile. La nota de dificultad igualó a la de España, 8,900, pero la de ejecución estuvo dos décimas por debajo, 8,700. El total de 17,600 las colocó segundas.

Rusia hizo un ejercicio mixto perfecto; Bulgaria nos hizo sufrir

Pero Bulgaria, último grupo en actuar este domingo, tomó posiciones con unas cintas de enorme exigencia, mucho mejor presentadas que en la ronda previa. Adelantó a Rusia con sus 17,700 y dejó las posiciones de podio en un margen de solo dos décimas.

España tuvo que volver el mixto de aros y mazas y estuvo de nuevo soberbia, con la expresividad de Alejandra Quereda y de Lourdes Mohedano como proa de la coreografía flamenca que ofrecieron. El 17,966 igualó la buena nota de la preliminar. La medalla se rozaba con los dedos y las gimnastas españolas no podían contener la emoción. Aun así, todavía quedaba mucha competición. El resto de adversarias tenían que hacer su puesta de largo.

Las rusas, obligadas a bordar su ejercicio para recuperar la primera posición, se volvieron a superar a sí mismas

Las rusas, obligadas a bordar su ejercicio para recuperar la primera posición, se volvieron a superar a sí mismas. Su ejercicio de despedida fue un engranaje perfecto de dificultades, riesgos, recogidas sin un paso de más, belleza y dominio escénico. Una coreografía valiente y novedosa que les elevó a la perfección y que los jueces premiaron con un 18,633, la mejor nota de la final.

El resto de oponentes pasaron sin superar a rusas y españolas. Hasta llegar a las búlgaras, que llegaron a Río en difíciles circunstancias tras el accidente en junio de una de sus componentes, Tsvetelina Stoyanova. Un ejercicio también espléndido hizo llevar los nervios hasta el límite. Al final, obtuvieron la misma nota que el español pero terminaron en el tercer peldaño.