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El error de la Champions impidió el pleno

Las profecías que Público hizo el año pasado por estas fechas para 2010 fueron acertadas en más del 90%

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Las bolas de cristal con poderes para adivinar el futuro no existen, naturalmente. Pero aunque sea menos espectacular, un buen panel de expertos se le parece bastante. Las profecías que Público hizo el año pasado por estas fechas para 2010 fueron acertadas en más del 90%. Sólo hubo un fallo importante: ningún equipo español ganó la Champions.

Este error solitario no devalúa las magníficas dotes adivinatorias de los expertos que asumieron los pronósticos deportivos, que acertaron en todo lo demás: tal y como habían augurado, el Barça ganó la Liga, España conquistó el Mundial de fútbol, Fernando Alonso tuvo un gran rendimiento pero aún no logró el título con Ferrari, Rafa Nadal recuperó su nivel de juego y Alberto Contador volvió a imponerse en el Tour.

Esto no significa que todos los expertos acertaran en todo, sino que lo hicieron en conjunto. Cada analista tiene su propio punto de vista, pero al haber tres por cada pregunta casi siempre hay una mayoría sobre el sentido que tomarán los acontecimientos. Esta mayoría, más que los augurios individuales, es la auténtica bola de cristal de Público.

Fue esta mayoría sin unanimidad la que anunció una victoria de CiU en Catalunya, que hace un año no se veía ni mucho menos clara, o la que avistaba una sentencia del Tribunal Constitucional hostil sobre el Estatut, o que no iba a haber cierres de webs de enlaces, que entonces podían verse como inminentes. Y también que, por mucho que se deseara, aún no iba a descender el paro en España ni se iba a avanzar en la creación de un Estado palestino aunque gesticulara el presidente Barack Obama.

Hubo también muchas unanimidades acertadas, como el fin del largo ciclo laborista en el Reino Unido o la salida técnica de la recesión, aunque ya todos avisaban que iba para largo. Los expertos de Público tenían claro que la eventual implantación de algún tipo de tasa Tobin que gravara las transacciones especulativas no pasaría del mero debate.

Nuestra bola de cristal demostró además una gran capacidad para escrutar al Gobierno socialista y distinguir entre los anuncios serios y los retóricos: avisó de que se iba a prohibir fumar en todos los espacios cerrados, y también que no habría avances en el laicismo por mucho que se anunciara una Ley de Libertad Religiosa ni se retirarían los cuerpos de republicanos del Valle de los Caídos.