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España conquista sus cuatro primeras medallas en Pekín

Conseguidas en ciclismo y natación. María Teresa Perales ganó el oro tras batir el récord mundial en los 100 libres

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El deporte español entró con buen pie en los Juegos Paralímpicos de Pekín y en la primera jornada se colgó las cuatro primeras medallas, de las alrededor de 70 a las que aspira, para situarse en el sexto puesto del medallero.

La natación y el ciclismo en pista fueron hoy los viveros del equipo español, que no pudo brillar en judo, donde el doble medallista paralímpico David García (plata en Sydney 2000 y Atenas 2004 en la categoría de -66 kilos) cayó en su primer combate ante el iraní Reza Golmonammadi.

El encargado de abrir el palmarés de la delegación española fue el ciclista madrileño César Neira al conseguir el bronce en la prueba de persecución individual categoría CP 4, reservada a corredores con parálisis cerebral. 'Estoy muy feliz y mucho más por ser la primera medalla española', explicó Neira tras apearse del podio.

El madrileño, de 28 años y aficionado al fútbol y la música, destacó que viene de la carretera, por lo que tiene 'muy difícil llegar al nivel del resto' de sus rivales, 'que son de pista', algo que 'poco a poco' va logrando, lo que añade mérito al bronce conseguido hoy en el velódromo de Laoshan.

Tras Neira, de nuevo el ciclismo, la especialidad deportiva que más alegría ha dado este año al deporte español, otorgó una medalla a España, en esta ocasión gracias a Christian Venge, que guiado por el piloto David Llauradó, obtuvo la plata en la prueba de persecución individual categoría B&VI (tándem para corredores con minusvalías visuales).

Venge y Llauradó no tuvieron opción alguna ante el australiano Kieran Modra y su piloto, Tyson Lawrence, la mejor pareja del mundo en esta prueba. De hecho, los australianos, que ya había batido el récord del mundo en la manga clasificatoria de la mañana, volvieron a establecer una nueva plusmarca en la final vespertina, en la que pararon el crono en 4.18.166 (a una media de 55,778 kms/h).

Venge explicó que veían 'bastante complicado' firmar una actuación así debido a que los tiempos logrados por sus rivales en los últimos tiempos; no obstante, admitió que 'el oro era objetivamente imposibe'.

La decepción en el velódromo la protagonizó Javier Otxoa, la opción más clara de medalla hoy y que quedó fuera de la pelea por el oro en la prueba de persecución individual CP 3 al ser descalificado tras la disputa de la manga clasificatoria cuando ya había obtenido el billete para la final a dos contra el máximo favorito, el británico Darren Kenny.

La vanguardista y almohadillada piscina olímpica, más conocida como Cubo de Agua, vio como dos nadadores españoles, María Teresa Perales y Richard Orbibe, añadían un oro y una plata, respectivamente, al medallero español.

Perales se impuso con un tiempo de 1:16.65 en los 100 metros libres de la categoría S5 bajando en más de dos segundos la anterior plusmarca mundial, inmaculada desde los Juegos de Sydney 2000.

'Nos ha sorprendido a todos porque aunque nadó fácil por la mañana no esperábamos que además de coronarse campeona batiese el récord del mundo, que no se bajaba desde hace ocho años', dijo a Efe el seleccionador nacional, Enrique Tornero.

Con la de hoy, Perales, fisioterapeuta y diputada en las Cortes de Aragón en la pasada legislatura, suma ya once medallas paralímpicas, que se añaden a otras tantas en campeonatos del mundo y a las 14 que consiguió en diferentes campeonatos de Europa.

La última medalla española corrió a cargo del nadador con parálisis cerebral Richard Oribe, uno de los paralímpicos españoles más laureados de la historia, que acabó segundo la final de los cien metros libres categoría S4. Oribe, nacido en San Sebastián hace 34 años, paró el crono en 1:26.62, tan sólo por detrás del francés David Smetanine (1:24.67) y por delante del checo Jan Povysil (1:26.75) en un apretado final.