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España debe desmarcarse de Europa

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Los favoritos se retuercen. No todos. Sólo las grandes potencias europeas, para concretar. Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, España Los anfitriones de las grandes Ligas. Un dato que invita a la reflexión. Da la sensación de que algo en común les está pasando y tal vez convenga buscar una explicación. O no, lo mismo es una casualidad estadística de este arranque del Mundial de Suráfrica que no tiene un punto en común.

Lo de Francia, desde luego, no tiene parecido con nada. Vive en guerra civil tras la derrota (bueno, en realidad, desde antes de pisar suelo surafricano) y protagoniza episodios sonrojantes e intolerables. Un jugador insulta gravemente a su entrenador, se le aparta del equipo y los compañeros le protegen y se rebelan. Se niegan a entrenarse y el capitán y el preparador físico están a punto de pasar a las manos. El director deportivo renuncia y deja el cargo. Un campeón del mundo no puede digerir así su decadencia. Las malsonantes escenas del final explican de sobra lo que ocurrió sobre el campo.

Lo de Italia no es nuevo. Volvió a empatar, esta vez ante Nueva Zelanda, casi un insulto. Un resultado humillante que formará ya de por vida parte de la historia del fútbol de Oceanía. Pero que en el fondo a Italia le resbala. Está demasiado acostumbrada a caminar así por los Mundiales. Tiene dos puntos. Y un empate más en la última jornada le daría casi seguro el pase a la segunda fase. Es su aritmética. Inglaterra también suda. Sigue sin ganar a nadie. Alemania no flojea en el juego, pero sí en el último resultado y llega con apreturas a la última jornada de la segunda fase. Mientras Argentina y Brasil vuelan, Europa se tambalea

De modo que España, en el fondo, no se siente tan mal. Mira alrededor y hasta festeja lo suyo. Pero no debería. Está en peligro verdadero. A dos centímetros de una final cuando pensaba que iba a estar todavía de campo y playa. Se lo juega todo esta noche ante Honduras, un rival incluido entre sus antecedentes malditos que le puede mandar a casa. Es mejor, pero De favorito unánime a vivir contra las cuerdas. De la seguridad a los temores. El fútbol, tan dado a irse de extremo a extremo.