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España sí es de este mundo

Derrota ante Estados Unidos en la semifinal del Mundobasket femenino

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La medalla sigue a la misma distancia. Una victoria. La buscará hoy la selección femenina, ante Bielorrusia (17:30 horas, Marca TV), en el mundo real. Ese que queda por debajo del baloncesto de ciencia ficción que predica Estados Unidos. Ataques cortos, con el balón cambiando de manos de forma espídica, movimientos de pies a cámara rápida, tiros cargados de técnica y rebotes repletos de físico. Un esquema sin barreras hacia el oro, que no predica con oportunidades hacia el prójimo. Sin el ego de la versión masculina, pero con la misma suficiencia que manejaba el baloncesto estadounidense durante muchas décadas con los universitarios y, posteriormente, con los primitivos Dream Team.

Jugar hoy ante Estados Unidos, un conjunto con el ADN de la WNBA y la experiencia de Europa (la mayoría de sus jugadores disputan las ligas continentales durante el invierno), es un constante ejercicio de falta de oportunidades. Porque las americanas corren, lanzan, saltan, defienden y rebotean mejor que nadie. En ese caldo de cultivo, la semifinal nació torcida para España. Diez puntos abajo (11-1) y tres personales de Cindy Lima, la encargada de sumar en la pintura ante la ausencia por lesión de Sancho Lyttle, en apenas dos minutos.

El cambio ordenado por José Ignacio Hernández a la defensa en zona apenas contuvo un par de minutos (13-7, min. 4) el inicio de la escapada estadounidense. Bird, la responsable de la estrategia estadounidense, sumó otra marcha a la velocidad de balón estadounidense para encontrar situaciones cómodas desde el perímetro. Por dentro, los rebotes de Jones y Fowles ofrecían segundas oportunidades de tiro, que no hicieron más que ensanchar las diferencias (27-14, min. 9).

Con las distancias transitando ya por decenas (44-24, min. 14), reducido el partido a una suma de minutos en los que disfrutar antes del estrés de la lucha por el bronce, España sintió el mal gesto en el tobillo de Amaya Valdemoro como el peor castigo de la tarde. Porque el histórico objetivo de la medalla mundialista para las chicas se alimenta con las canastas de Valdemoro y Lyttle. La madrileña se reenganchó con dolor a un partido que acabó con un marcador escandaloso pero sin tragedia. Porque Estados Unidos, que busca su octavo título mundial ante las checas, no es de este mundo.