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España, a octavos entre sonrisas

Los anfitriones se dan un homenaje ante el coladero de Australia en el resultado más apabullante del Mundial de balonmano (51-11)

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La selección española de balonmano se dio un auténtico atracón de goles en un encuentro de trámite ante Australia, que sufrió un severo correctivo (51-11), en lo que se convirtió en la diferencia más abultada en lo que llevamos de Mundial. Tercera victoria en los mismos partidos que sitúa a los de Valero Rivera en los octavos de final. 

Más que un partido se trataba de un banco de pruebas para que el seleccionador nacional, Valero Rivera, diera minutos de competición a los menos habituales, descanso a sus pesos pesados y ajustara aspectos tácticos de cara a los choques ante Hungría y Croacia en los que se dimirirá el primer puesto del grupo D.

Por eso, España formó de inicio con Sierra en la portería, como central Viran Morros, a sus lados Antonio García y Ángel Montoro, de extremos Víctor Tomás y Valero Rivera y de pivot Guardiola. Bloque que el técnico mantuvo hasta bien entrada la primera parte.

Como pasó contra Argelia y Egipto, los españoles se vieron sorprendidos en los instantes iniciales por una selección practicamente desconocida en el panorama internacional. Los dos primeros goles de los australianos fueron un espejismo que tardó siete minutos en diluirse. Hasta que Antonio García puso el 3-3 en el luminoso de la Cja Mágica. De nuevo, los desajustes defensivos de España encontraban recompensa en el rival. Una vez corregidos, en buena parte por el muro que formó la pareja Morros-García, España comenzó a volar. Un parcial de 5-0 en los siguientes cinco minutos terminó de romper el partido.

A partir de ahí, los Hispanos comenzaron a jugar a placer. Australia, en las antípodas de España tanto geográfica como deportivamente, no encontró fundamentos tácticos ni soluciones ofensivas para frenar la sangría. Ni encontraban la forma de abrir un resquicio en la defensa española para perforar la portería de Sierra ni eran capaces de parar las rápidas contras de las que disfrutaron los locales. 

Hasta el minuto 15, Rivera no comenzó a introducir cambios. Fue cuando saltaron al campo Maqueda y Cañellas. Antes Ariño se había convertido en el hombre más adelantado de la defensa 5-1 de los españoles. La maquinaria siguió a plena potencia. Las pérdidas de balón por parte de los aussies se convirtieron en rutina, lo que aprovechó España para montar contraataques demoledores ante los que nada podía hacer el portero Latinovic.

Ruesga, García y Rocas se convirtieron en puñales que hacían más grande la sangría. Entre los tres acabaron sumando en la primera parte once goles. Un nuevo parcial de nueve goles seguidos de los españoles llevó la diferencia hasta un 16-4 insalvable a falta de diez minutos para el descanso, al que se llegó con un inapelable 24-6.

En la segunda parte España disfrutó de un bono completo de relax en un spa. El ritmo del partido bajó ante la efervescencia australiana. Los españoles, sin ninguna exigencia defensiva, fueron administrando las fuerzas y ampliando sin prisas su ventaja en el marcador. Diez nuevos goles de los locales ponían pasado el ecuador de la segunda mitad un 34-6 de escándalo. Ni el cambio de portero le surtió efecto al seleccionador oceánico. Sus pupilos tan solo pudieron anotar su primer gol en este segundo tiempo hasta el minuto 13. Una sequía que demostraba el escaso nivel del combinado.

Como sucedió en el primer periodo, Valera dio muchos minutos en pista a siete hombres. Sobre todo destacó el despligue físico de Viran Morros, que no bajó de intensidad un ápice pese a la amplia diferencia, y el crecimiento de Ángel Montoro, el 'gigante' de 2,12 de la selección, que se fue encontrando cada vez mejor en la cancha y al que Rivera cuida como oro en paño. A ellos se unió la resolución desde la banda de Albert Rocas, que finalizó el choque con nueve goles.

El tiempo restante sirvió para engordar más aún las estadísticas de los jugadores españoles y para que la Caja Mágica disfrutara del festival en un partido de puro trámite antes del primer choque importante, el jueves a las 19 horas contra Hungría.