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España paga el debut ante la antifriona

La selección femenina de baloncesto ha ido a remolque durante todo el partido ante China y ha terminado perdiendo por 67-64

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España cayó en su debut olímpico en Pekín 2008 ante la selección de China, que necesitó cuarenta minutos de intenso trabajo para doblegar a las subcampeonas de Europa, víctimas de la tensión del estreno y de un cierre en el que la fortuna también se alió con las locales.

La sensación de que el equipo olímpico anfitrión va a conquistar muchas medallas está instalada desde hace tiempo en todas las predicciones. El baloncesto femenino chino ha hecho un gran esfuerzo por confirmar esos pronósticos con hechos y, ante el combinado español, apuntaron, al menos, que se ha preparado a conciencia para conseguirlo.


Los triples de Elisa Aguilar, la entrada en pista de Amaya Valdemoro y de Cindy Lima y algunos retoques tácticos introducidos por los técnicos, España consiguió levantar un 0-7 de salida (13-13), pero China insistió en la pelea debajo de los aros y, también, en lanzar constantemente rápidas transiciones.

La ansiedad de las internacionales de Evaristo Pérez jugaba un papel muy importante en la situación general del choque. Sin embargo, una de las cosas que caracterizan a las subcampeonas de Europa es el espíritu combativo y las remontadas inesperadas.

La selección femenina necesitaba reaccionar cuanto antes para enjugar la diferencia del primer tiempo y, en la salida del tercer cuarto, apuntó el repunte con un parcial de 12-3 (36-40). El equilibrio, no obstante, quedaba lejos. La réplica local tomó forma en una serie de 0-9 (38-49).

España no terminaba de dar continuidad al juego. Los porcentajes de lanzamiento seguían por debajo de lo habitual y la superioridad de las chinas en el rebote complicaba todo aún más (24 por 37). Con todo, la formación capitaneada por Amaya Valdemoro cerró el periodo con opciones de dar la vuelta al resultado (44-52).

Laia Palau dio otro pasito (57-60 m.38) cuando el pabellón ya percibía el peligro para las chinas y trataba de aplacarlo con gritos de ánimo. Y el aliento de los correctísimos espectadores chinos, combinado con alguna precipitación innecesaria al tomar decisiones ofensivas, obró el efecto que deseaban. Pero Alba Torrens devolvió el resuello a España con un triple que puso el desenlace en el filo de la navaja (62-65 m.39).

Los tiros libres y el rebote, sobre todo el capturado por las locales en la posesión que siguió al triple de Torrens, decidieron la suerte del encuentro. Después del intenso debut ante las anfitrionas España necesita superar a Nueva Zelanda el próximo lunes para eludir una situación de máximo peligro.