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España se vacía de dudas

Los de Scariolo se clasifican para cuartos, done espera Serbia, tras vencer a Grecia y mostrar su total rehabilitación

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El pacto con el éxito sigue fértil. Esta vez brotó el camino de la redención. Le enseñó a España la letra pequeña para dejarle sin vicios. Lo hizo la selección sin balón de por medio. Sin necesidad de meter una canasta. Terminó de rearmarse en la rueda de calentamiento. El día llevaba chorreando adrenalina. Por eso, cuando Rudy erró el primer tiro de España, nadie bajó los hombros en el banquillo. Todo el equipo soltó un grito. Grecia era el muro que la selección debía traspasar para ver lo que hay al otro lado del Mundial (Serbia, el miércoles, en cuartos) y lo que hay dentro de sí. Era su frontera de credibilidad.

En apenas tres minutos, todos los papeles se habían demostrado en regla. Navarro no sólo no se quejaba de la espalda. Volvía a tener su juego de pies de dibujos animados y su muñeca de asesino. Apenas dos canastas consecutivas (6-6, m. 3) le permitió Kazlauskas, el técnico griego, antes de intentar someterlo con Diamantidis.

Navarro no volvió a reencontrarse con los puntos hasta el 33-29 (m. 15), pero España sabía cuidarse con su silencio. Se sentía fértil en cada acción. En defensa, Marc desarticuló a Schortsanitis con un par de tapones que devolvieron a Baby Shaq las imágenes de impotencia de la final del Mundial de Japón. En ataque, la vuelta a la rutina de Ricky devolvía soluciones donde, hasta hace poco, las neuronas se quedaban en blanco.

España sólo necesitó cuatro minutos (8-7) para conseguir lo que mejor sabe hacer en este Mundial. Pero a diferencia de lo que se vio en Izmir, ahora las ventajas son una especie a proteger. Se consiguen con trabajo y se defienden con pasión. Ya no se mercadea con ellas. Mucha de la culpa del cambio de dinámica la tienen los suplentes. Han dejado de ser recambios para convertirse en complementos. Por primera vez en el Mundial, España se supo tranquila con su segundo quinteto (29 puntos). Porque Raúl, Llull, Mumbrú, Felipe y Fran Vázquez cogieron el equipo abajo y lo dejaron a punto de la primera escapada (26-21, m. 12).

España podía ganar o perder, pero ya se había quitado la vergüenza de lo que sucediera a partir de entonces. Zisis se contagió de ese buen tono. Se convirtió en el reclamo de puntos ante la pasividad de Spanoulis con los puntos y los buenos movimientos de Diamantidis para romper la zona propuesta por Scariolo. Con Zisis, Grecia pensó en cortar la sangría ante España (28-27, m. 15) hasta que Rudy y Marc volvieron a trazar otra raya (37-31, m. 20).

El descanso hizo perder la perspectiva a España. Le sacó del partido, le hundió en otro bajón de intensidad (45-51, m. 27) que desatascaron los rebotes de Felipe, el temple de Raúl López y los arreones de intensidad de Llull. Tras el último intento de Diamantidis (52-54, m. 31) apareció la tragedia. Siete triples consecutivos sin éxito dejaron a Grecia jadeante ante la maquinaria de puntos de Rudy y Navarro (70-60, m. 38). La rehabilitación se celebraba a falta de un minuto cuando el partido era un ir y venir de tiros libres. Grecia se equivocaba de nuevo en el objetivo de las personales. Tiraba Navarro. Tocaba fiesta.

80 - ESPAÑA: Rubio (6), Navarro (22), Fernández (14), Garbajosa (5) y Marc Gasol (4) --cinco inicial-- López (5), Llull (9), Reyes (6), Mumbrú (3) y Vázquez (6).

72-   GRECIA: Zisis (16), Spanoulis (12), Fotsis (), Diamantidis (16) y Schortsanitis (13) --cinco iniciail-- Bourousis (2), Calathes (1), Perperoglou (-) y Tsartsaris (-).

PARCIALES: 22-19, 15-12, 15-20 y 28-21.

ÁRBITROS: Curry (PUR), Kennedy (USA) y Sánchez (DOM). Eliminaron por cinco faltas a Spanoulis (min.40) y Zisis (min.40).

PABELLÓN: Sinam Erdem Dome de Estambul.