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Espectáculo en San Siro

El Barça conquista la primera posición del grupo H con una victoria fabulosa sobre un gran Milan

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Si algo define a los equipos grandes, es su capacidad para sobreponerse a las adversidades. Futbolísticas, como las que ayer le planteó el Milan al Barcelona. Sentimentales, como la que afrontó el equipo de Pep Guardiola, la víspera del gran duelo, al conocer la enfermedad de Tito Vilanova, mano derecha del técnico. A él le dedicó el Barça el espectáculo de ayer, un partido delicioso, un correcalles de altura, más allá de la victoria azulgrana y del buscado premio adjunto: la primera plaza del grupo H, garantía de una vuelta en casa en los octavos. En San Siro, un escenario de calado, Guardiola y los suyos dieron una lección de compostura y de fútbol.

No se encogieron los azulgranas ante la capacidad de respuesta de un Milan poderoso. Menos aún frente a Ibrahimovic, que no le dio la mano al filósofo, pero se reivindicó con un tanto de clase. Iluminado por Messi, la obsesión del sueco, el Barça defendió los argumentos de su técnico replicando desde la colectividad; buscando la pausa cuando los rossoneri proponían un continuo vaivén, avivando el juego cuando éste languidecía. No rindiéndose nunca.

Porque, como había previsto Guardiola, el Milan se desplegó con más peligro que en el Camp Nou, más incisivo en la presión, con las líneas más juntas, más fiero delante. El Barça aguantó en el inicio y luego tomó el control. Cuando Guardiola recompuso su dibujo, Messi reinó como falso nueve y Thiago demostró que es una solución más que válida para el extremo.

Así trazado, el Barça se sintió más cómodo. Y encontró el gol, antes de que el partido se volviera loco. Lo marcó Van Bommel en propia puerta, en su intento de que Xavi no llegara a un centro chut de Keita que llevaba veneno.

Ibrahimovic, hiper motivado, deshizo el entuerto de su compañero al instante. Nada pudo hacer Valdés ante el chut cruzado del sueco, que había recibido un balón de oro de Seedorf. Empatado de nuevo, el partido enloqueció en ambas áreas. Hasta que Messi lo paró.

No le tembló el pulso ni la pierna a La Pulga cuando el árbitro le obligó a repetir el lanzamiento del penalti que Aquilani había cometido sobre Xavi. La paradinha del primero dio paso a un chut ajustado al palo izquierdo que burló a Abbiati y enalteció a Messi, decisivo en el triunfo. Suya fue la fabulosa asistencia que Xavi convirtió en el tercer tanto azulgrana, después de que Boateng empatara a dos el encuentro con un tanto de genio. Pero como el de Messi es superior a todos, se estrenó su cuenta goleadora italiana y el Barça pudo dedicarle a Tito el triunfo que le prometió.

Milan: Abbiati; Abate, Nesta (Bonera, m. 66), Thiago Silva, Zambrotta; Aquilani, Van Bommel (Nocerino, m. 71), Seedorf, Boateng; Robinho (Pato, m. 46) e Ibrahimovic.

Barcelona: Valdés; Puyol, Mascherano, Abidal; Xavi, Keita, Busquets, Thiago (Dos Santos, m. 90); Messi, Cesc (Pedro, m. 79) y Villa (Alexis, m. 67).

Goles: 0-1. M. 13. Van Bommel, en propia meta, después de un centro chut de Keita, desde la izquierda, que perseguía Xavi. 1-1. M. 20. Ibrahimovic cruza ante Valdés, tras una genial asistencia de Seedorf desde la derecha. 1-2. M. 29. Messi, de penalti ajustado al palo izquierdo. 2-2. M. 54. Boateng atrapa un balón en la frontal, hace un malabarismo y fusila a Valdés por el primer palo. 2-3. M. 63. Messi asiste a Xavi, que controla en el área y ajusta su tiro al palo.

Árbitro: Stark (ALE). Amarilla a Aquilani, Nesta, Messi, Van Bommel, Puyol, Abidal, Mascherano y Zambrotta.

San Siro: 85.000 espectadores.