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A la espera de los peloteros

Los azulgrana atribuyen el atasco a la acumulación de bajas por el centro

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Cuentan en el vestuario del Barcelona que la noche del domingo Abidal abandonó el Bernabéu abatido. No anda bien físicamente el defensaoperado de un tumor en marzo y jugando de central acusa más que no está fino. Con el francés y Mascherano en el eje de la zaga y Keita como mediocentro, el domingo el Barça fue incapaz de armar el ataque como suele, sacando el balón jugado desde atrás. Sucumbió la retaguardia azulgrana, desnaturalizada por la bajas, a la agresiva presión del Madrid. Su primera posesión resultó premonitoria: Alves recuperó la pelota, la cedió a Mascherano, el argentino se la pasó a Abidal y este, sin un compañero al que asistir, avanzó hasta la medular para mandar el balón atrás, a los pies de Özil.

Analizado el duelo del Bernabéu, los técnicos del Barcelona lo tienen claro: la alineación condicionó el juego; con Piqué, Xavi o Busquets el equipo gana opciones para salir del área propia. 'El Madrid es muy potente y profundo y necesitábamos piernas atrás', argumentó Guardiola sobre su formación inicial. 'Busi estaba lesionado, Gerard lleva retraso en la preparación y Xavi ya no pudo jugar con la selección por unos problemas musculares. Si meto a los que no están bien en el Bernabéu, igual para el Camp Nou están fundidos', prosigue.

El vestuario señala al físico del equipo y el balón como otros factores culpables

Segundo, la propuesta de Mourinho evidenció las carencias azulgrana. En Chamartín se vio al Madrid muy bien físicamente. Con Özil, Cristiano, Benzema y Di Maria asfixiando al Barça en la presión, y Pepe, Khedira y Alonso jugando al límite en la medular. 'Nuestros problemas fueron fruto del trabajo del Madrid', reconoce Guardiola. 'Hizo una presión alta e intensa y nos dificultó generar fútbol desde atrás', conviene. Con poco combustible, Alves tampoco aportó salida por fuera. Y en la primera media hora Thiago pareció apabullado. 'Nos costó hacer circular el balón con velocidad, cuando no estás bien físicamente tampoco lo estás de cabeza. El Madrid nos exigió y nosotros estamos como estamos'.

Y tercero, el balón (el Jabulani de Adidas, con el que La Roja conquistó el Mundial). 'No es fácil controlar la situación con un balón que parece de playa', se queja el entrenador. A Valdés se le vio incómodo en el primer pase y desafortunado en el intermedio.

De cara a esta tarde, confía Guardiola en que, con algún retoque en el once, su equipo mejore la salida de la pelota. Cree que si llega al centro del campo, el Barça impondrá su superioridad numérica (ya pasó en la ida cuando la pelota llegó a Messi). Además, están seguros de que si sus muchachos consiguen hacer volar el balón, los blancos no podrán pararlos ni con faltas.