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El espíritu Jarque sigue vivo

El Espanyol vence con claridad al Granada (3-0). El Getafe se impone a domicilio al Racing (1-2)

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En la puerta 21 de Cornellà-El Prat luce desde ayer la estatua de bronce de Dani Jarque, un homenaje al fallecido capitán, que la parroquia del Espanyol aguardaba desde hace tiempo. Jarque simbolizaba como pocos las señas identitarias que el club blanquiazul ha afianzado bajo el mando de Mauricio Pochettino, en los últimos tres años. El argentino, que tomó la batuta unos meses después de la repentina muerte del central, dirige hoy a un equipo con sello propio, solvente y fiable incluso en situaciones de precariedad como la que ahora atraviesa, privado como está de tres de sus mejores delanteros.

Pochettino se ha especializado en hacer de la escasez virtud. Y en maximizar sus contados recursos. Aunque ayer el Granada le exigiera bien poco. Apenas una brillante intervención de Casilla, que con su pie izquierdo desbarató la cabalgada en solitario de Benítez. El Espanyol mandaba 1-0 y ahí acabó todo el balance ofensivo de los andaluces. Baena había abierto el marcador culminando de cabeza una jugada de córner. El gol, al que sumó luego el de Verdú, el primer penalti a favor de los blanquiazules este curso, plasmó el absoluto dominio del Espanyol, que agradeció la placidez del encuentro. Rui Fonte puso el broche con el tercero de la tarde y el equipo pudo economizar energías para la Copa, donde, este martes, le aguarda el exigente Mirandés.

El Getafe de Luis García venció con justicia en El Sardinero y acabó con la racha del 'triunvirato' de técnicos del Racing, que no conocían la derrota en Liga desde que se hicieran cargo del equipo en el mes de diciembre.

Fue Casquero, silbado cada vez que tocaba el balón [se ganó la enemistad del Sardinero en la Copa de 2008], quien dispuso de la primera ocasión clara de gol, cuando un disparo suyo desde el borde del área salió rozando el palo derecho de la portería de Toño.

Sin embargo, cinco minutos después, Rafa cometió un gravísimo error y cedió el balón, sin mirar, a Adrián, que dentro del área asistió a Stuani para que marcara. El fallo molestó tanto a Luis García, que tres minutos después sustituyó al central por Lopo. El Getafe tenía el control del juego, buscaba el empate y obtuvo su premio cuando Gavilán enganchó con una buena volea tras una indecisión de la zaga cántabra para sacar el balón del área.

Con empate a uno el partido se abrió un poco más, pero mientras que el Racing buscaba el juego directo, el Getafe trataba de llegar a la portería de Toño tocando el balón y combinando por las bandas.

El Racing trató de sacar partido de su juego aéreo y, en una serie de tres saques de esquina consecutivos, Álvaro estuvo a punto de hacer el segundo gol. El Getafe, lejos de echarse atrás, mantuvo su estilo y, poco a poco, fue provocando que el Racing volviera a replegarse en su campo. Tanto fue el cántaro a la fuente, que al final Miku, el mejor del partido, logró batir a Toño.