Publicado: 24.09.2015 12:28 |Actualizado: 24.09.2015 13:43

Este Barça "hace aguas" en defensa: 15 goles encajados en 8 partidos

La derrota en Vigo refleja los problemas defensivos del equipo azulgrana. Es la tercera vez en lo que va de curso que recibe cuatro goles. En Liga no sufría una derrota similar desde la temporada 2007/08. El año pasado a estas alturas sólo había encajado un solo tanto.

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Los jugadores del Barça, cabizbajos tras el 4-1 encajado en Vigo. /REUTERS

Los jugadores del Barça, cabizbajos tras el 4-1 encajado en Vigo. /REUTERS

MADRID.- La dura derrota encajada por el Barcelona anoche en el estadio de Balaídos por 4-1, algo que no le sucedía en Liga al equipo azulgrana desde la temporada 2007-2008, saca a la luz los graves problemas defensivos que arrastra desde principio de temporada el actual campeón de Liga y de la Copa de Europa.

Lejos de centrarlo exclusivamente en la figura del guardameta alemán Ter Stegen, está claro que es una cuestión colectiva que convierte al Barcelona en un equipo vulnerable; más cuando su triplete de arriba Messi-Luis Suarez-Neymar no es capaz de ver portería con tanta facilidad. Este Barcelona, el también vigente campeón de la Supercopa de Europa, hace "aguas" por todos los lados.



Síntomas, además, que se vienen apreciando desde dentro del propio club desde el inicio de la temporada, con motivo de la citada Supercopa de Europa ante el Sevilla. Ese día ya encajó su primera goleada en contra, cuatro goles en total, que supo remediar con la primera exhibición individual de Leo Messi y el último legado de Pedro con la camiseta azulgrana.

Con la derrota en Vigo, es la tercera vez en apenas un mes y veinte días, que el equipo azulgrana encaja cuatro goles en su portería

Los datos son patentes y no dejan lugar a la duda. A esta altura de la temporada, y después de ocho partidos de competición oficial, el Barcelona ya ha encajado quince goles. Lo que prácticamente supone una media de dos goles por partido, concretamente a una media de 1,8 goles por encuentro.

A este relevante dato debemos incluir una circunstancia aún más llamativa. Con la derrota en Vigo, es la tercera vez en apenas un mes y veinte días, que el equipo azulgrana encaja cuatro goles en su portería. La primera vez, como ya mencionamos líneas atrás, fue con motivo de la Supercopa de Europa que acabó con victoria azulgrana 5-4.

La segunda y primera gran derrota se producía tres días más tarde en la ida de la Supercopa de España ante el Athletic de Bilbao en San Mamés. Allí los de Luis Enrique caían estrepitosamente por 4-0 ante los leones de Ernesto Valverde. La tercera y última se consumó ayer con la exhibición de Nolito y Iago Aspas en el Estadio de Balaídos.

El año pasado a estas alturas del campeonato el equipo azulgrana sólo había encajado un gol en su portería y fue en la vuelta de la Supercopa de España ante el Atlético de Madrid en el Vicente Calderón. Aquel partido acabó con empate a uno y, dado el valor doble de los goles en campo contrario, permitió a Luis Enrique adjudicarse su primer trofeo como técnico azulgrana.

El año pasado no encajó un gol hasta la 9ª jornada

El equipo azulgrana ya ha encajado seis goles en las primeros cinco jornadas de Liga. El año pasado no encajó el primero hasta la novena jornada, en el clásico contra el Real Madrid

Datos que son aún más patentes y llamativos si nos centramos exclusivamente en el campeonato liguero. A día de hoy el equipo azulgrana ya ha encajado seis goles en las primeros cinco jornadas de liga. Curiosamente los seis han tenido lugar en las tres últimas jornadas disputadas. Después de mantener a cero la portería de Ter Stegen en el debut liguero ante el propio Athletic en San Mamés y con motivo de la visita del Málaga al Camp Nou; el Barcelona recibió su primer tanto en contra en la visita al Vicente Calderón en la tercera jornada liguera. El pasado sábado volvía a recibir otro tanto, esta vez en el Camp Nou y ante el Levante. Y ha sido en Vigo ante el Celta donde se ha abierto la caja de pandora con los cuatro goles recibidos.

Si bien es cierto que sólo estos cuatro goles encajados ante el Celta han supuesto perder el primer partido liguero, el dato cobra aún mayor relevancia si los comparamos con lo sucedido justo ahora hace un año. Por entonces, el Barcelona era un equipo casi imbatible que basaba su eficiencia en una consistencia defensiva numantina.

Porque los de Luis Enrique, no sólo no recibieron un solo tanto en las primeras cinco jornadas, sino que hubo que esperar hasta la novena fecha del calendario de Primera para que esto se produjera. Y fue precisamente en el primer clásico de la temporada ante el Real Madrid disputado en el Bernabéu y donde el equipo azulgrana acabó perdiendo 3-1 sumando su primera derrota de la temporada. Y eso tuvo lugar prácticamente a finales del mes de octubre, prácticamente en el ecuador de la primera vuelta. A día de hoy los números son contundentes, quince goles encajados hasta ahora, seis de ellos en Liga, competición que donde el año pasado tenían una trayectoria inmaculada.

El ritmo goleador tampoco es el mismo

Dejando de lado las Supercopas de Europa y España, también este Barcelona no es el mismo en su faceta goleadora. Hasta ahora los azulgranas suman 9 goles en los cinco partidos ligueros, casi la mitad concentrados en la goleada del pasado fin de semana ante el Levante en el Camp Nou por 4-0. Además marcaron otro gol al Athletic en el debut liguero en San Mamés, otro más al Málaga en la victoria por la mínima de la segunda jornada en el Camp Nou, los dos del Vicente Calderón y el logrado anoche por Neymar para maquillar la dura derrota en tierras gallegas.

La temporada pasada a estas alturas los azulgranas ya sumaban dos goles más que actualmente con dos contundentes victorias. La primera jornada 3-0 en casa ante el Elche y la goleada 0-5 precisamente ante el Levante en su visita al estadio valenciano en la cuarta jornada. También un gol les sirvió para ganar al Villarreal en el Madrigal y otros dos para vencer al Athletic Club en el Camp Nou. Sólo en la quinta jornada se quedaron sin marcar. Fue en el empate a cero ante el Málaga en La Rosaleda.

¿Qué ha pasado con la solidez defensiva?

Como justificación tiene los problemas físicos que lleva arrastrando el equipo azulgrana desde el principio de la temporada, empezando por la lista de lesionados donde la nómina es bastante amplia

Parece claro que este Barcelona actual carece de uno de los principios básicos de Luis Enrique, la solidez defensiva. Como justificación tiene los problemas físicos que lleva arrastrando el equipo azulgrana desde el principio de la temporada. Empezando por la lista de lesionados donde la nómina es bastante amplia, impropia a esta altura de la competición. Jordi Alba fue el primero y el último en caer. Ya se perdió la Supercopa de Europa por un tema muscular, y tampoco estuvo en Balaídos. Claudio Bravo, el portero indiscutible en Liga la temporada pasada, lleva varias semanas fuera por una cuestión muscular, lo mismo que Vermaelen. El belga después de un inicio prometedor en Liga, ha vuelto a lesionarse. En esta situación está también el brasileño Douglas. Quien ya ha reaparecido después de lesionarse es el también brasileño Daniel Alves.

A toda esta nómina extensa de lesiones, hay que sumar la baja forma de los que reaparecen tras ese tiempo de inactividad. Está claro que Alves está lejos de su mejor estado de forma, pieza clave en este Barcelona. Lo mismo sucede con algunos de los recambios que, al no contar con minutos y teniendo en cuenta la altura del campeonato, tampoco están al nivel esperado. Es lo que sucede con el brasileño Adriano, suplente de Alba en Balaídos. En esta situación podríamos incluir al francés Mathieu, muy lejos también de su estado de forma optimo.

Y en esta lista interminable de problemas se suma la inactividad de Gerard Piqué. El central internacional disputó en Balaídos sus primeros minutos en liga después de la sanción de cuatro partidos impuesta en la vuelta de la Supercopa. Sólo había gozado de los minutos disputados con la selección en los dos compromisos para la Eurocopa. Estamos pues ante una situación anómala de este Barcelona mucho más frágil en defensa. De momento está la excusa de la lista importante de bajas que lleva sufriendo Luis Enrique desde principio de temporada.