Publicado: 29.10.2015 11:29 |Actualizado: 29.10.2015 11:29

Este formato soporífero de Copa seguirá así, por lo menos, hasta 2018

El empate a cero en el partido del Barça, que jugó con un equipo plagado de suplentes, en Villanueva de la Serena reabre el debate sobre la nula emoción que proporciona el torneo del KO. Los equipos de Primera son los únicos que defienden los cruces a doble partido, algo que se mantendrá dos años más, como mínimo.

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Anoche era complicado reconocer a los jugadores que Luis Enrique hizo jugar contra el Villanovense. /EFE

Anoche era complicado reconocer a los jugadores que Luis Enrique hizo jugar contra el Villanovense. /EFE

MADRID.- Lo sucedido anoche con el Barcelona en Villanueva de la Serena en el partido adelantado por el Mundial de Clubes de la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey vuelve a poner encima de la mesa el mismo debate. Ver un once titular azulgrana plagado de chavales, totalmente desconocidos para la afición extremeña, y donde no había ni rastro de los Neymar, Suárez, Piqué, Rakitic plantea hasta qué punto este formato a doble partido es interesante. ¿Habría sido lo mismo en caso de no existir un partido de vuelta el próximo 2 de diciembre en el Camp Nou?

Primero, seguro que no, porque el empate a cero de anoche habría obligado a tener que jugarse una prórroga y, en caso de acabar igual, jugárselo desde el punto de penalti. Y segundo, está claro que sería prácticamente impensable en caso de ser a partido único que Luis Enrique hubiera puesto un once titular con chavales como Sergi Samper, Gimbau, Wilfrid Kapto, Munir, Sandro e incluso haciendo debutar a Aitor; además de jugadores poco habituales como Douglas, Matheiu, Adriano o el tercer portero, Masip. Luis Enrique, al jugárselo todo a una carta en partido único, tendría que haber llevado a Villanueva de la Serena un equipo de más garantías para asegurarse el pase a octavos. Porque de lo contrario el ridículo habría sido mayúsculo.



Pero esta misma situación sucederá en el resto de emparejamientos previstos para el 2 de diciembre. Habrá que ver el equipo que se lleva Rafael Benítez a Cádiz para jugar en el mítico Estadio Ramón de Carranza. Lo mismo que Diego Simeone con la eliminatoria del Atlético de Madrid ante el Reus Sportiu o incluso las propuestas del Valencia en su enfrentamiento con el Barakaldo. Hagan lo que hagan, todos ellos saben que siempre les queda el partido de vuelta en casa para poder enmendar posibles errores o resultados adversos. Siempre y cuando no cierren ya el encuentro de ida con goleada lo que da pie a los ya habituales, temporada tras temporada, tristes vacíos en las gradas de los estadios de Primera División.

De ahí que la pregunta vuelve a surgir: ¿A quién le interesa verdaderamente este formato de Copa del Rey? ¿Cómo es que nadie apuesta por el partido único mucho más atractivo y donde además se liberan fechas en el calendario? Especialmente en años como este donde hay una Eurocopa nada más finalizar la temporada.

Los clubes de Primera división defienden este modelo

Pues la respuesta a estos interrogantes la tienen los clubes de Primera división, empezando por Real Madrid y Barcelona. Conviene recordar que el formato de partido único estuvo vigente hasta la temporada 2005-2006, fue entonces cuando la propia LFP solicitó el cambio en la estructura de la competición para volver a doble partido desde la ronda de dieciseisavos, la primera donde se incorporan tanto los equipos que participan en competiciones europeas como el resto de clubes de la máxima categoría del fútbol español.

Lo hicieron después de comprobar cómo los pequeños, equipos modestos de la Segunda división B, convertían su estadio en un fortín echando a los grandes de la competición copera. El Barcelona fue eliminado tres veces a principios de los años 2000 por equipos tremendamente inferiores. Dos de ellas de forma consecutiva. En el 2001 fue el Figueras quien lograba imponerse en la prórroga al equipo azulgrana. Apenas un año más tarde volvería a repetirse la catástrofe, esta vez ante el Novelda, a quien le bastaron los noventa minutos para ganar 3-2. La última fue en el 2004 cuando el Barcelona, una vez más desde la prórroga, volvía a quedarse fuera de la Copa del Rey al perder ante el modesto Gramanet.

Pero tampoco el Real Madrid se queda al margen de estas “esperpénticas” derrotas. La más sonada fue la que se produjo en el año 2000 cuando el conjunto blanco caía eliminado en el Salto del Caballo ante el Toledo. En el caso además del Real Madrid, este cambio al formato actual de doble partido no ha evitado algunos ridículos como el protagonizado en el año 2009 ante el Alcorcón o justo un año antes frente al Real Unión de Irún.

Uno de los dos grandes cayó a las primeras de cambio de la Copa del Rey los años 2000, 2001, 2002 y 2004, con el formato a partido único

Toda esta secuencia de resultados propiciaron que uno de los dos grandes cayeran a las primeras de cambio de la Copa del Rey los años 2000, 2001, 2002 y 2004. Esto, además del ridículo que sufrieron en su momento, les dejaba sin opciones de poder llegar a la final de la segunda competición más importante de nuestro país. Si bien esas temporadas adquirieron gran protagonismo otros equipos de la Primera división; estaba decidido que este modelo no interesaba ni por el descrédito que suponía, ni tampoco porque propiciaba que algunas finales fueran un poco descafeinadas.

Los clubes de Segunda B y Tercera reciben más de 3 millones

Todos estos ingredientes propiciaron que se produjera el cambio regresando a este modelo a doble partido que tantas quejas suscita en la opinión pública. Un modelo donde había que compensar de alguna forma el dejar prácticamente sin opciones en la competición a estos clubes de la Segunda división B y Tercera. Y eso actualmente se gratifica en forma de dinero. Cantidades que LaLiga y la Federación Española de Fútbol tienen acordadas y firmadas en el Convenio de Coordinación existente entre ambas partes.

La LFP y la RFEF reparten casi 4 millones de euros entre los clubes de Segunda B y Tercera para mantener este formato a doble partido

Dicho convenio recoge dentro del apartado referente al Campeonato de la Copa de su Majestad el Rey que “la LFP se compromete a abonar a la Federación Española de Fútbol, por cada una de las temporadas que dura el vigente acuerdo, la cantidad de 3814288,30 millones de euro más IVA que serán incrementados con el IPC cada temporada desde la originaria del acuerdo”, vigente de desde la temporada 2014-2015.

Dicho de otra forma, esta es la manera de comprar las voluntades de los más pequeños. Pase lo que pase, lleguen hasta donde lleguen en la competición, todos los clubes de Segunda B y Tercera división saben que tienen esta hucha a repartir entre todos ellos. Porque también en dicho acuerdo se establece como deben realizarse estos pagos por parte de la patronal.

Así de la cantidad total, justamente la mitad “1907144,40, con carácter finalista, a repartir entre los Clubes y SAD,s pertenecientes a la Segunda División B y Tercera, que será abonado por LaLiga a inicio del campeonato”. La otra mitad restante, los otros 1907144,40; se reparte “con carácter finalista entre los clubes de Segunda B y Tercera división que serán pagados por LaLiga una vez finalizada la ronda de 1/16 de final de Copa de cada temporada.

El 90% de los ingresos por la explotación de la Copa van a los clubes profesionales y el 10% restante al resto de categorías

A estas cantidades fijadas, debemos sumar también una pequeña parte del pastel procedente de la explotación comercial de la competición. Explotación que corresponde a la LFP desde la ronda de dieciseisavos de final hasta semifinales, siendo la final exclusiva de la Federación Española de Fútbol.

En este último aspecto, y ajustándonos a lo estipulado en el artículo 8 del Real decreto audiovisual del fútbol aprobado el 30 de abril del presente año, el 90% de los ingresos procedentes de la explotación de la Copa se destinan a los clubes de fútbol profesional mientras que el 10% restante es el que se destina al resto de categorías que participan en la competición.

Un modelo inamovible, como mínimo, hasta julio del 2018

Y que nadie piense que este formato tiene previsto cambio alguno a corto plazo. Como mínimo, continuará bajo las mismas directrices hasta el final de la temporada 2017-2018. Porque esa es la fecha de finalización del actual convenio existente entre la Liga de Fútbol Profesional y la Federación Española de Fútbol. Convenio firmado en el verano del 2014 por Juan Padrón, vicepresidente de la Federación y Javier Tebas, presidente de LaLiga, y donde se fijan todos los criterios de colaboración entre ambas entidades, incluido la Copa del Rey.

Desde la Federación Española siempre han tenido claro que ellos no van a tocar este modelo de competición

Así que nos esperan dos años y medio más de Copa del Rey bajo el actual formato y veremos que sucederá en julio del 2018. Desde la Federación Española siempre han tenido claro que ellos no van a tocar este modelo de competición. Si quieren cambiarlo que sean los clubes profesionales, los mismos que optaron por el doble partido, quienes lo hagan.

Lo que sí que es cierto es que, una vez analizados todos estos elementos, es fácil entender el por qué de este formato de Copa del Rey. Por un lado los clubes de Primera, empezando por los grandes, se aseguran que tendrán un camino más o menos cómodo para poder llegar a semifinales o final del torneo. Y por otro los clubes más pequeños tienen asegurada, hagan lo que hagan, una compensación económica de la LFP además del pellizco de la taquilla el día que les visita un grande y su pequeña porción de pastel de las televisiones. Y, aún con todo esto, hay casos estos últimos años de auténticas hazañas de modestos en la Copa del Rey. El mejor ejemplo es el Mirandés en la temporada 2011-2012 cuando cayó en semifinales ante el Athletic Club de Bilbao después de eliminar por el camino al Amorebieta, Linense, Logroñés, Villarreal, Racing de Santander y Español.