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Exorcismo de un annus horribilis

Víctima de los golpes de la vida, Iniesta no había podido disfrutar sus gestas

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A finales del pasado enero, una curiosa noticia tomó las páginas de los diarios y se expandió por internet: los partos habían aumentado un 45% en los hospitales de Barcelona, consecuencia directa del... Iniestazo. El histórico gol del medio manchego ante el Chelsea en Stamford Bridge no sólo había proyectado al Barça hasta la final de Roma, escenario de su última Liga de Campeones: también había aumentado la natalidad entre la parroquia azulgrana.

Tal vez el próximo abril una noticia similar acapare las portadas a escala estatal e Iniesta sonría como apenas pudo hacerlo a principios de este año porque, entre Iniestazo e Iniestazo, títulos y heroicidades, el de Fuentealbilla vivió un curso dramático. Lesiones reincidentes, recaídas inesperadas y, sobre todo, sinsabores personales que afectaron la evolución de su cuerpo y su trayectoria. A Iniesta le costó un mundo superar la repentina muerte de Dani Jarque, jugador del Espanyol e íntimo amigo, el pasado agosto.

Su siempre pálido rostro se tornó aún más blanco. Su ánimo se apagó. Y su cuerpo exteriorizó la congoja en forma de lesiones musculares. La última, en el bíceps femoral, le privó del último mes de competición y sólo le permitióreaparecer en el último partido de Liga para festejar el título. 'Ha sido un año muy duro, pero todas esas experiencias negativas me han servido para aprender', confesó el de Fuentealbilla.

Por eso, los suyos no le habían quitado ojo en este Mundial. Aunque el domingo, apenas pudieran presenciar su gesta. Su padre, solo en casa como siempre, aguantó los nervios hasta que la pierna derecha del niño puso fin al sufrimiento. Y luego corrió a celebrarlo con su esposa, que ni siquiera lo había visto porque la angustia la había alejado de la pantalla frente a la que se había reunido el resto de la familia.

Y cuando vieron la dedicatoria de la camiseta de Iniesta esgrimieron un gesto de emoción, satisfacción y cierto alivio. 'Dani Jarque, siempre con nosotros', recordó a todo el mundo Andresito en una inscripción. 'No había tenido oportunidad de hacerlo en un partido así', dijo emocionado. Exorcizó parte de sus demonios, se entregó luego a la celebración y soñó con un futuro más plácido.