Publicado: 03.07.2015 21:35 |Actualizado: 04.07.2015 08:00

Las fechas del inicio de la Liga, nuevo conflicto que puede acabar en los tribunales

La LFP defiende que la competición debe arrancar el fin de semana del 15 y 16 de agosto. El sindicato y la Federación entienden que debería empezar siete días más tarde

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Tebas y Cardenal, este viernes. EFE/JAVIER LIZÓN

Tebas y Cardenal, este viernes. EFE/JAVIER LIZÓN

MADRID.- En los próximos días puede volver a desatarse una nueva tormenta en el fútbol español y de nuevo con los mismos actores que participaron en la convocatoria de huelga para las dos últimas jornadas de Liga que decidió suspender cautelarmente la Audiencia Nacional. Por un lado el sindicato de futbolistas y la Federación Española de Fútbol, por otro la Liga de Fútbol Profesional. Sólo queda por conocer el posicionamiento que adoptará el Consejo Superior de Deportes. Y el conflicto también puede acabar en los tribunales y de nuevo en la Audiencia Nacional.

En esta ocasión el motivo no es otro que las fechas del comienzo de Liga de la temporada 2015-2016. La patronal, con su presidente Javier Tebas a la cabeza, defiende que debería arrancar el fin de semana del 15 y 16 de agosto. Varios son los argumentos que utiliza para defender su postulado. Primero porque adelantando el comienzo liguero se logra descargar el calendario de jornadas entre semana, más cuando la próxima temporada finaliza con la disputa del campeonato de Europa de Naciones que se celebra en Francia y donde España deberá defender su condición de vigente campeona de las dos últimas ediciones, 2008 y 2012. La segunda es una cuestión puramente económica. Retrasar una semana el comienzo liguero supondría para los clubes dejar de percibir cerca de 25 millones de euros del total que esperan obtener de la venta centralizada de los derechos de televisión.

Y luego está la postura que defiende la AFE (Sindicato de Futbolistas) y que coincide además con la que mantiene la Federación Española de Fútbol. Los dos abogan por empezar el fin de semana del 22 y 23 de agosto. Dos son también los motivos. El primero, y es algo que viene argumentando desde hace varias temporadas el órgano sindical, responde a las condiciones climáticas existentes en nuestro país en donde es casi imposible jugar al futbol a estas alturas del año por lo elevado de las temperaturas. De ahí que sólo deban disputarse dos jornadas durante el mes de agosto, como viene siendo habitual en temporadas precedentes.

Además consideran que existen alternativas a lo largo del calendario para poder ubicar esa jornada que dejaría de disputarse en dicho mes de agosto. De hecho, el propio sindicato ha propuesto el último miércoles de octubre como la solución para solventar esta circunstancia. El problema radica en que la LFP tiene previsto organizar en esas fechas su Gala anual del fútbol. Concretamente, su intención es celebrarla el lunes de esa misma semana. El hecho de poner una jornada entre semana provocaría que algunos de los premiados no pudieran acudir al tener que estar concentrados con sus respectivos equipos.



La AFE considera que la LFP incumple sistemáticamente el convenio colectivo

El segundo motivo, y es aquí donde entra de lleno la Federación Española de Fútbol, es el problema para poder ubicar la primera competición oficial de la temporada en nuestro país, la Supercopa de España, que esta próxima edición enfrenta al Fútbol Club Barcelona y al Athletic Club de Bilbao. La idea inicial de la RFEF es que se disputaran el 4 y 14 de agosto. Empezar la competición dicho fin de semana obligaría a retrasar el arranque liguero de los dos implicados como pronto al 17 de agosto, lo que afectaría además de lleno al equipo vasco que en esas fechas estará inmerso en las rondas previas de clasificación para la Liga Europa. Si todo va según lo previsto, el equipo de Ernesto Valverde disputaría la ida el 7 de agosto, quedando la vuelta para el jueves 20 de ese mismo mes.

Visto así, esto supondría que el Athletic Club de Bilbao tendría que disputar seis partidos de competición en apenas 23 días del mes de agosto. En dos de ellos jugándose un título y en otros dos jugándose meterse en la segunda competición continental. Algo parecido sucedería con el Fútbol Club Barcelona. El equipo de Luis Enrique, en caso de empezar la liga el 15 de agosto, tendría que disputar los dos encuentros de la Supercopa de España, la Supercopa de Europa ante el Sevilla y dos jornadas de liga en apenas 23 días.

Una vez expuestos los argumentos, vayamos ahora con la realidad. Y esta dicta que, a poco más de un mes para el supuesto inicio liguero, sigue sin haber acuerdo entre las partes, especialmente entre la Liga de Fútbol Profesional y el Sindicato de Futbolistas. Y me centro en la patronal y el sindicato porque este nuevo desacuerdo entre ambas partes puede acabar otra vez en la Audiencia Nacional.

Si uno consulta el actual convenio colectivo AFE-LFP, prolongado hace ahora justo un año y vigente hasta el 30 de junio del 2016, en su página 13 y dentro del capítulo de otras disposiciones se encuentra el artículo 44 titulado “Calendario de Competición”. En el mismo queda bien claro que “durante la vigencia del presente Convenio ambas partes se comprometen a elaborar de mutuo acuerdo el calendario de competición oficial a presentar a la RFEF para su aprobación”. Visto así parece que, en tanto en cuanto no haya acuerdo entre las partes, no cabe opción para que este borrador de calendario siga su curso. Y a día de hoy y, como claramente vienen exponiendo Javier Tebas y Luis Rubiales estas últimas horas, este consenso no existe. Es más, desde el seno del sindicato tienen claro que la LFP está vulnerando sistemáticamente dicho convenio al haber trasladado ya una propuesta de calendario a la RFEF y al propio Consejo Superior de Deportes.

La LFP ha solicitado la intermediación del CSD

Porque luego está la postura de la Liga de Fútbol Profesional. La patronal se acoge en todo este conflicto al convenio de coordinación existente entre la Federación Española y la propia LFP. Dentro del capítulo IV relativo a las competencias desarrolladas conjuntamente entre Liga y Federación, en su punto uno hace referencia al calendario deportivo anual. Textualmente dice que “el calendario será elaborado por la LFP. El presidente de la RFEF tendrá diez días contados desde su recibo para ratificar o rechazar. En caso de no ratificación, la LFP presentará una nueva propuesta, que deberá ser ratificada o rechazada en los mismos términos en el plazo de cinco días. De no ser aprobada la propuesta, el Consejo Superior de Deportes resolverá sobre ello”.

Y es en esta situación es donde nos encontramos después de que la LFP haya presentado en dos ocasiones una propuesta de calendario que la Federación Española ha rechazado. La última fue este pasado martes. Ahora la LFP ya le ha dado traslado al Consejo Superior de Deportes para que resuelva. La pregunta que surge ahora es: ¿Y qué va a hacer el Consejo Superior de Deportes? Pues la respuesta no es nada fácil y puede propiciar otra guerra en el fútbol español casi idéntica a la vivida con la reciente convocatoria de huelga. Dos son los supuestos que podríamos encontrar.

El primero, y que podría desatar de nuevo la caja de los truenos, pasaría porque el CSD resolviera a favor del calendario propuesto por la LFP fijando el comienzo de Liga para el 15 y 16 de agosto. Esta resolución podría ser denunciada de forma inminente por la AFE por considerarla de nulo derecho al haber vulnerado, tanto la patronal primero como el gobierno después, el convenio colectivo existente entre la LFP y la AFE.

Porque el citado artículo 44 mencionado anteriormente y que obliga a ambas partes a acordar de mutuo acuerdo las fechas del calendario responde a una sentencia de la Sala de Social de la Audiencia Nacional de 30 de diciembre del 2010. Esta sentencia se produjo como consecuencia de la solicitud de la AFE de suspender entonces cautelarmente los partidos previstos para el 2 de enero del 2011 al entender que no se respetaba el período de vacaciones de Navidad de los jugadores. En dicha sentencia, la Sala de lo Social se declaró incompetente para poder cancelar estas fechas porque entendía que, una vez ese calendario fue refrendado en la Asamblea de la Federación Española de Fútbol, dejaba de ser competencia suya y pasaba a ser del Tribunal Contencioso Administrativo. La Sala de lo Social sólo habría sido competente si se hubiera denunciado cuando estaba en negociaciones con la LFP y antes del sí definitivo de Ángel María Villar.

Y precisamente es en esta situación en la que nos encontramos. De momento, esta propuesta de calendario no ha sido aprobada por la RFEF, cuya Asamblea está convocada para el próximo 14 de julio en Madrid. Luego si el CSD decide respaldar la postura de la patronal, parece claro que el sindicato actuará inmediatamente solicitando ante dicha Sala de lo Social de la Audiencia Nacional declarar nula de pleno derecho la resolución del propio Consejo Superior de Deportes por vulneración de un convenio colectivo. Vulneración que también afectaría a la propia Liga de Fútbol Profesional.

Un caos total para los clubes de Primera y Segunda división

Estaríamos pues ante un lío bien gordo que volvería a provocar todo un terremoto. Resulta que nos podríamos encontrar con la situación de que la Federación Española de Fútbol no sólo no ratifique dicho calendario el próximo 14 julio sino que además, y como consecuencia de la anterior, no se realizara en dicha Asamblea el habitual sorteo para conocer los emparejamientos de todas las jornadas en Primera y Segunda división. O darse una esperpéntica situación de configurarse dos calendarios en función de la fecha definitiva del comienzo de la competición.

Una situación caótica que también afecta a la propia política de planificación de los clubes, dado que no es lo mismo empezar el 15 de agosto que hacerlo siete días más tarde. Ese margen puede ser clave en la pretemporada, más especialmente para aquellos equipos que están inmersos en competiciones europeas.

Todo esto se evitaría si el Consejo Superior de Deportes decidiera rechazar la propuesta de la LFP y optar por la que defienden tanto la AFE como la RFEF. O instar a la AFE y a la LFP a que logren un acuerdo antes del refrendo por parte de la RFEF. Sólo en ese caso se evitaría que el asunto acabe en los tribunales y que se pudiera sortear y conocer el calendario con exactitud a mediados de este mes de julio.

Dentro de este nuevo terremoto sobre el nuevo calendario, donde si existe un acuerdo total entre las partes es acerca del final del campeonato. La intención es que la competición finalice en Primera División el fin de semana del 14 y 15 de mayo del 2016. Para entonces, todos los clubes estarían de vacaciones y los internacionales descansando antes de concentrarse con España, salvo los que tuvieran que jugar la final de la Liga Europa, la final de Copa o la misma cita de la Liga de Campeones. Porque el 18 de mayo es la fecha fijada por UEFA para la final de la segunda competición continental que tendrá lugar en el Estadio Jakob Park de Basilea. Tres días después es la fecha que tiene la Federación Española prevista para disputar la final de Copa del Rey, quedando para el 28 de mayo en Milán la gran cita del fútbol continental.

Curiosamente y pese a lo revuelto que está todo, si está previsto en el citado convenio LFP-AFE que se puedan jugar partidos el 2 de enero del 2016 como algo excepcional. Si bien esta fecha está dentro del período de vacaciones navideñas que comprende entre el 22 de diciembre y el mismo 2 de enero, ese día podrán disputar excepcionalmente “tres partidos de la Liga BBVA y tres partidos de la Liga Adelante”. En todo caso, dichos encuentros, serán “seleccionados por la LFP y la AFE atendiendo, en la medida de lo posible, a criterios de proximidad geográfica y facilidades de desplazamiento”. Este carácter excepcional responde exclusivamente a la celebración de la Eurocopa.

Pero antes de que esto suceda debe solucionarse este inicio de Liga y esta posible vulneración del convenio que podría provocar una suspensión de inicio liguero con un perjuicio brutal para nuestra competición e indirectamente a la selección española de fútbol. Y sin olvidar que el próximo 21 de julio la Audiencia nacional debe resolver definitivamente sobre la suspensión cautelar de la convocatoria de huelga adoptada a petición de la LFP. Igual para entonces tiene una nueva denuncia, esta vez de la AFE contra la propia LFP y el Consejo Superior de Deportes.