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Ferrer se topa con el eterno Federer

El suizo disputa hoy la final

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No lleva ni cetro, ni corona ni un manto de armiño, pero por todo lo demás Federer siempre tiene el porte de un rey de cuento. La elegancia y determinación del suizo está fuera de toda duda. Ya no es el que llego a ser, el que definió la perfección con una raqueta, pero en los buenos momentos sigue repartido clases a quienes osan a apostarse al otro lado de la red.

Hoy le tocó a Ferrer ser la víctima de ese robot de precisión suiza. El alicantino ha sido semifinalista en el torneo de los campeones, reservado sólo para los mejores y más constantes. Un éxito que podría haber sido mayor de haber ganado el viernes a Berdych lo que le hubiese evitado el trago de jugar con Federer.En el primer set dio incluso varios sustos al suizo, sobre todo con 5-5 en el marcador y Federer sirviendo en problemas. Ferrer, fiel a sus formas, percutía el revés del suizo y se movía por la pista a toda velocidad, entregándose. La fe, eso sí, era moderada, en los doce partidos previos el español ya había sucumbido y eso es una carga extraordinaria en un deporte que es un ajedrez en el que los peones vuelan.

Una vez el suizo pasó los momentos malos la fluidez retornó a sus brazos, elásticos y rotundos, y comenzó a flotar sobre la pista. Más de lo mismo, un ciclón de alta intensidad dedicado a martirizar a sus rivales. Vive Federer los momentos crepusculares de su carrera, este año, por primera vez en los últimos nueve, ha sido incapaz de terminar con al menos un Grand Slam en la vitrina, pero jugando en pista dura y bajo techo se agranda y vuelve a dar muestras del infinito tenista que ha sido. Este sábado consiguió otra de esas marcas que impactan a cualquiera y demuestran su grandeza: hoy jugará su final número 100 en el circuito. Hoy puede ganar su torneo 70. Terminará el año en el número 3 del mundoFerrer, además, se dejó llevar por los nervios. Falló en el saque, un golpe que esta temporada ha mejorado, cometió cinco dobles faltas y no pudo desarrollar cómodo su plan de juego por su poco acierto en el primer servicio. Ferrer tiene motivos para salir de Londres orgulloso y pletórico antes de la final de la Davis. Ha ganado a Djokovic, número 1 del mundo, y a Murray, ahora número 4 y se ha mostrado como la sensación del torneo. También se llevó el elogio de Federer: “Entiendo por qué ganó a Djokovic y a Murray”.