Publicado: 16.04.2014 07:00 |Actualizado: 16.04.2014 07:00

La final de 2011: el preludio de las tormentas

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La final de Copa de 2011, la última de las seis que han disputado Real Madrid y Barcelona, la ganó el equipo que entrenaba José Mourinho, que dirigió a sus hombres hacia una victoria cimentada en un tanto de Cristiano Ronaldo en la segunda parte de una prórroga a la que tuvieron que llegar ambos equipos para desempatar un encuentro muy igualado.

Aquel trofeo fue el primero que levantó Mourinho desde que fichó por el club madridista en el verano de 2010. Desde que el portugués llegó a la Liga BBVA once meses antes de la final de Copa, la rivalidad con el Barcelona se fue acrecentando hasta llegar a cotas de tensión muy pocas veces vista en el fútbol español.

Hasta que Cristiano voló para rematar de cabeza un centro medido de Ángel María, los enfrentamientos entre ambos clubes a lo largo del año fueron calentándose poco a poco. Varios fueron los antecedentes. El primero, un resultado doloroso para los blancos. En Madrid escoció mucho el 5-0 del Camp Nou en Liga, con Gerard Piqué sacando a pasear su mano con los cinco dedos al aire.

También el empate a un gol entre ambas escuadras pocos días antes de la final en el estadio Santiago Bernabéu. No gustó nada el gesto de Lionel Messi, que lanzó un balonazo al público para recibir las recriminaciones de Pepe con aquel "estás loco" que le gritó cerca de la cara. El ambiente estaba caldeado y la final de Copa iba a ser el preludio de la explosión final.

Se desarrolló con intensidad: fue una final fuerte, intensa, con entradas duras, con jugadores de ambos equipos exagerando algunas caídas, con acciones feas, como el pisotón de Arbeloa a David Villa o con la dureza de Pepe, que jugó en el centro del campo para destruir más que para crear. Mourinho planteó un partido feo, con el portugués en la medular junto a Sami Khedira y Xabi Alonso. No quería ver a aquel equipo flojo que no pudo ganar al Barcelona en los dos anteriores enfrentamientos. Uno se saldó con un escandaloso 5-0 y el otro con un 1-1 insuficiente.

Pero ese sistema funcionó para el Real Madrid. Pocos se esperaban aquel planteamiento a priori conservador, pero que durante los primeros 45 minutos funcionó para los blancos. Cada equipo dominó una parte, y, en la inicial, los hombres de Mourinho tuvieron muchas ocasiones para adelantarse en el marcador.

Pepe cabeceó al palo, Cristiano falló un mano a mano que salvó Pinto y otra oportunidad en la que cruzó demasiado la pelota. No marcaron y dejaron el resultado en el aire. En el segundo acto, Pedro Rodríguez marcó un gol que fue anulado por fuera de juego, Casillas sacó una imposible a Messi, otra a Pedro y una última a Iniesta que desesperó a Pep Guardiola.

Mourinho sorprendió a Guardiola y esperaba repetir la jugada en las semifinales de la Liga de CampeonesEra la noche de los porteros, Pinto mandó el partido a la prórroga después de sacar un disparo muy complicado a Di María casi al final. Sin embargo, en los últimos quince minutos fue incapaz de salvar el cabezazo de Cristiano que Pepe celebró con un corte de mangas a la grada.

El Barcelona no pudo evitar aquel gol y se fue a casa sin el trofeo. El Real Madrid había ganado, Mourinho sorprendió a Guardiola y esperaba repetir la jugada en los siguientes dos enfrentamientos, casi seguidos en el tiempo y más importantes: las semifinales de la Liga de Campeones.

La tensión acumulada en todos los partidos anteriores acabó por explotar en la ida de aquella eliminatoria. Antes del choque hubo un duelo dialéctico entre Mourinho y Guardiola que ganó el segundo por sorpresa. El portugués declaró que no le gustaron las quejas arbitrales del técnico azulgrana tras la final de la Copa del Rey.

Guardiola no se achantó: "Como él me ha tuteado yo también lo voy a hacer. Mañana nos enfrentamos en el campo a las 20:45; fuera del campo ya me ha ganado. Le regalo su Champions particular fuera del campo, que la disfrute y se la lleve a casa", dijo.

"En esta sala él es el puto jefe, el puto amo y no quiero competir en ningún instante. Sólo le recuerdo que hemos estado juntos cuatro años. Me conoce y le conozco. Si se quiere quedar con los amigos de Florentino Pérez y la central lechera pero yo he trabajado cuatro años con él", agregó.

Guardiola ganó el partido antes de jugarlo con aquellas palabras. El encuentro fue polémico y explotó con la expulsión de Pepe por una entrada sobre Dani Alves que algunos vieron como merecedora de tarjeta roja y otros como una obra de teatro del lateral brasileño. El Barcelona, con la inferioridad numérica del Real Madrid, ganó el encuentro 0-2.

Mourinho explotó con dureza tras el duelo e insinuó un complot de la UEFA contra el Real Madrid y a favor del Barcelona. Fue multado y después, en la vuelta, su equipo empató 1-1 en el Camp Nou para ver la eliminación de su equipo en otro partido polémico. Más tarde, siguieron los enfrentamientos con aquel dedo en el ojo a Tito Vilanova que se extendieron a la selección española, afectada por todo lo que pasó. Los líos se sucedieron uno tras otro y fue aquella final de Copa la pequeña culpable de la explosión final. Nunca noventa minutos de intenso fútbol tuvieron un desenlace posterior tan agrio. Aquel partido, disputado en Mestalla, marcó el preludio de las grandes hostilidades.