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Final de la champions Ser futbolista no es incompatible con tener una enfermedad crónica

Nacho, que hoy jugará la final de Champions, es una prueba de que se puede ser diabético y llegar a la elite como Santillana, D’Alessandro y hasta Pele en el Cosmos, capaces de triunfar con un solo riñón.

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Nacho, durante el último entrenamiento del Real Madrid antes de la final de la Champions. | EDDIE KEOGH (REUTERS)

A los 12 años, Nacho escuchó a una doctora que no podría jugar más al fútbol. Le acababan de diagnosticar diabetes. Hoy, 15 años después, jugará la final de la Champions frente a la Juventus en Cardiff con el Real Madrid.

Hace 38 años fue el portero Jorge D’Alessandro el que sufrió un golpe brutal en San Mamés. Era portero del Salamanca y por la noche, de regreso a casa, se moría del dolor. Su mujer tuvo que despertar a medianoche al presidente: "Mi marido se está muriendo". Una vez que fue ingresado y se descubrió que había perdido un riñón la Mutualidad de futbolistas quiso retirarle la ficha. El riesgo declaraba su vida en peligro si sufría un nuevo golpe y quedaba inutilizado el otro riñón.

Su caso no tenía nada que ver con el de Santillana que en 1973, en el estadio de Sarria, tras un golpe sin querer que le dio su compañero De Felipe en el bajo vientre, tuvo que salir en camilla. El dolor también era horroroso. En la ducha orinó sangre y hasta la noche en el hotel pudo ser la más larga de su vida. Máxime porque en aquella época "los futbolistas no tenían vigilancia médica alguna".

Al final, pasadas unas semanas, las pruebas descubrieron que Santillana tenía los dos riñones en un mismo lado por una anomalía congénita de nacimiento. Y, aunque también se barajó la posibilidad de que no podría seguir jugando al fútbol, el doctor Puigvert, la eminencia nacional de urología de entonces, le convenció de que no tuviese miedo: "Yo dudada, pero él me decía 'tienes una cabeza, un corazón, un páncreas, un hígado, un estómago, un riñón…Si te cae una teja en la cabeza no tienes otra y no vas a dejar de salir a la calle por eso. No debe preocuparte tener un solo riñón. Naciste así, has vivido feliz así. Si no hubiera ocurrido esto ni lo sabrías'".

Nacho: "La diabetes es como un compañero que tengo a mi lado que no me impide hacer de todo. Mis limitaciones son cero"

Era el año 73 y Santillana no se retiró hasta 1988 después de marcar cientos de goles con el Real Madrid. El portero D’Alessandro tampoco aceptó el medio millón de pesetas que le daba en 1978 la Mutualidad de futbolistas. La Federación le hizo firmar un escrito en el que él mismo se hacía responsable de cualquier lesión que le pasase. Pero volvió a jugar con un solo riñón y estuvo otros seis años debajo de la portería. "Hice un millón de abdominales porque en la operación me los partieron". Pero, a pesar de que tenía extirpado el riñón izquierdo, volvió a ser un portero de éxito y nunca le volvió a pasar nada. “Al principio, tenía miedo, pero después lo superé. Fue una cuestión de psicología. El miedo no podía ser más fuerte que yo”.

Nacho también lo pasó mal aquel fin de semana en el que la doctora le dejó sin ese torneo de niños con el Real Madrid. "Pero el mismo lunes fui a la consulta de mi endocrino, el doctor Ramírez, que me dijo que no sólo debía seguir jugando al fútbol, sino que también era obligatorio". Después, llegó al primer equipo del Real Madrid, donde habita desde 2011, y él, como Santillana o como D’Alessandro, es una prueba de que el fútbol no es incompatible con las enfermedades. "Tengo que cuidarme tres veces más que cualquier otra persona en las comidas. Pero eso ya no es un problema. Al contrario. Tengo que llevar mis aparatos y mis cosas, pero eso me ha hecho más responsable".

Hoy, con una diabetes, Nacho va a estar presente en su tercera final de Champions como Santillana lo estuvo con un riñón menos en la de 1981 en el Parque de los Príncipes frente al Liverpool. Hasta a Pelé tuvieron que extirparle el riñón derecho en su última etapa en el Cosmos de Nueva York. Pero también pudo seguir jugando al fútbol como D’Alesssandro, como Santillana, como Nacho y como todos aquellos futbolistas que fueron capaces de superar al cáncer: Molina, Mono Burgos, Sergio Aragoneses…

La clave a veces sólo está en uno mismo como recuerda Nacho. "La diabetes es como un compañero que tengo a mi lado que no me impide hacer de todo. Mis limitaciones son cero. Cuando estamos de vacaciones me gusta hacer bici de montaña, duatlones, triatlones… Hago todo lo que me gusta y lo llevo fenomenal".