Publicado: 13.07.2014 17:48 |Actualizado: 13.07.2014 17:48

Final cinco estrellas en Maracaná

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Ha llegado el día más grande del planeta fútbol. Aquel que dirime el sucesor de España. Esa selección que ha marcado el paso del mundo durante seis años y que en Brasil ha cedido su corona demasiado pronto. Ahora tomará el testigo o Alemania o Argentina. Maracaná verá coronarse a un nuevo campeón. Y de nuevo no será Brasil. Los alemanes han sido los que más méritos han hecho tanto para alzarse con la Copa como para erigirse en dignos sucesores del fútbol impuesto por España. Los albicelestes, a base de garra, defensa y destellos, se plantan en una final 24 años después. Y Messi puede dejar atrás la sombra alargada de Maradona.

Cinco estrellas se plantan sobre el césped de tan mítico estadio. Los argentinos, para colmo de la tragedia brasileña, serán legión. Miles y miles de casacas albicelestes poblarán las calles de Río y las gradas de Maracaná. Su sentimiento por el fútbol y su cercanía a Brasil les hará ir de locales. Pero tras el pitido inicial, el fútbol dejará fuera circunstancias ajenas. Es un partido de los grandes, para los grandes. Y hoy en día, ese calificativo debe ser para el pequeño Messi. Leo lleva toda la vida esperando este momento. La fotografía de Maradona levantando la Copa en México'86 quiere ser sustituida en las paredes de las habitaciones por la de Messi alzando la de Brasil'14. Él, que lo ha ganado todo con el Barça. Él, cuatro veces Balón de Oro. Él, el jugador más grande del siglo XXI, necesita un Mundial. Todo el mundo le espera tras una primera fase buena y unas eliminatorias decepcionantes. 

Pero Argentina necesita mucho más que a Messi para imponerse a Alemania. Hoy, Argentina es pura pasión. Un bloque con arrancadas. Implacable en defensa. Y hecho a imagen y semejanza de su otro 'jefe'. Javier Mascherano tiró del carro contra Holanda y sostiene el esquema de Sabella. El alemán Schweinsteiger definía así a su rival de mañana: "Mascherano es el líder de una jauría de lobos". Por arriba, la calidad es indudable. Pero necesitan plasmarla en el campo. Los Agüero, Lavezzi e Higuaín han participado, hasta ahora, poco del éxito argentino. El de hoy es el partido perfecto para reivindicarse. El mundo entero espera la gloria de unos pocos elegidos.

En el otro lado del campo está la favorita. Alemania, tras el soberano repaso a la anfitriona, está obligada a ganar. Es el campeón no proclamado. Es una máquina bien engrasada, fiable, que quiere colocar la cuarta estrella sobre su escudo. El título mundial sería la culminación de un proceso que comenzó hace diez años, cuando entre Jürgen Klinsmann y Joachim Löw se propusieron cambiar un modelo basado en el físico que, a fuerza de repetirse, se había quedado anquilosado. Tan solo la mejor generación de futbolistas españoles de la historia se ha cruzado en su camino. Hasta hoy. Alemania, en continua progresión, no hace de la final un trauma. Quieren la victoria, como siempre, pero no será una tragedia la derrota. Löw lo tiene claro: "En los últimos años hemos progresado y si nos ganan, nada se desmoronará. El fútbol alemán tiene un futuro y yo no tengo ningún problema".

Alejandro Sabella, actor secundario en esta final, anda pendiente de la evolución de Di María. Si no llegara a tiempo el madridista, convaleciente en la semifinal por problemas musculares, su puesto lo volverá a ocupar Enzo Pérez. El resto del once no variará con respecto al que se impuso a Holanda en la tanda de penaltis. Por su parte, Alemania llega preocupada por Mats Hummels, uno de los mejores centrales del torneo, que arrastra molestias desde la primera fase y que tendrá que medir su respuesta frente a la velocidad del ataque argentino. También es duda Jerome Boateng, con molestias en la rodilla. Probablemente, Löw repetirá con Philip Lahm en el lateral, para acomodar en el centro del campo a Sami Khedira, uno de los más destacados en el 'Mineirazo', y a Miroslav Klose en la punta. La opción del máximo goleador de la historia de los Mundiales, le da Alemania más llegada con su potente segunda línea, en la que Thomas Müller y Toni Kroos le han arrebatado el protagonismo a un desconocido Mesut Özil. 

Alemania: Manuel Neuer; Philipp Lahm, Jerome Boateng, Mats Hümmels, Benedikt Höwedes; Sami Khedira, Bastian Schweinsteiger; Thomas Müller, Toni Kroos, Mesut Özil; y Miroslav Klose. Seleccionador: Joachim Löw.

Argentina: Mariano Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Martín Demichelis, Marcos Rojo; Enzo Pérez, Lucas Biglia, Javier Mascherano; Ezequiel Lavezzi, Lionel Messi y Gonzalo Higuaín. Seleccionador: Alejandro Sabella.

Árbitro: Nicola Rizzoli (Italia).

Estadio Maracaná de Río de Janeiro.

Hora: 21.00 horas.

Televisión: Telecinco / GolT

 

 



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