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Dos fogonazos y Javi Varas

El Sevilla recuperó algo de tono en el segundo tiempo

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El Sevilla es un relámpago. Un haz de luz que ilumina por un instante un escenario. Lo que se deja entrever en ese fogonazo se intuye interesante. Un equipo con una asfixiante presión arriba, con combinación eléctrica y mucha movilidad de todos los hombres de ataque. Y luego otra vez la oscuridad. Nada que objetar mientras los resultados acompañen, pero de una plantilla que aspira a objetivos tan nobles se espera, al menos, una cierta continuidad en la exposición de su catecismo.

Resultaron eléctricos los primeros 15 minutos del conjunto de Marcelino ante el Sporting. Coincidió ese momento con los mejores momentos de Trochowski en lo que va de temporada. Distribuyó con acierto el juego y aplicó bien la cobertura cuando le tocó hacerlo. Manu del Moral puso un brillante epílogo a ese lucido cuarto de hora con un magnífico lanzamiento desde el pico del área que se coló por la escuadra de Juan Pablo.

Después de ese buen rato el Sporting presentó sus credenciales. No fueron malas. Bien posicionado, con verticalidad y con llegada al área. La receta era perfecta para conseguir el empate, pero, cuando todos los resortes defensivos fallan, Javi Varas termina por resolver el apuro. Un par de buenas paradas frustraron los muy buenos minutos de los de Preciado sobre el Pizjuán. El canterano ha comenzado el curso de una manera soberbia porque el equipo ya le debe unos cuantos puntos. A los locales les faltó una voz autoritaria en el centro del campo.

El Sevilla recuperó algo de tono en el segundo tiempo. Rakitic tomó esa dirección que se echó en falta en los mejores momentos de los asturianos. Una falta sacada por el croata la mandó al larguero Escudé y la rebañó a gol Cáceres.

No bastó la diferencia de dos goles para que el Sporting bajase la cara. Tuvo arrestos para meterle presión otra vez al resultado con una combinación definida por Barral. Y Javi Varas evitó otra vez el empate porque los gijoneses lo pusieron todo para sacar algo de Nervión.