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Frustrante misión cumplida

Francia, como se esperaba, decepciona

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Con su estrepitosa derrota frente a la selección mexicana, la selección francesa de fútbol ha cumplido todas las expectativas que la afición había colocado en ella: ha decepcionado. Y con creces. Tanto que ayer los medios franceses, sin esperar al partido definitivo de ruleta rusa en el grupo A, el martes contra la anfitriona, Suráfrica, ya rivalizaron en ingenio para encontrar el insulto más apropiado contra los jugadores y contra el inimitable seleccionador, Raymond Domenech.

'Les bleus (los azules) derrotados, humillados, vilipendiados', es el título de la fotonoticia que publica nada menos que en primera plana el habitualmente serio y austero diario Le Monde. En la foto se ve a Eric Abidal de rodillas, con la cabeza agachada, postrándose ante tres jugadores mexicanos desmelenados y completamente eufóricos.

Vilipendiados lo han sido. El gran diario deportivo L'Equipe titula sin rodeos: 'Los impostores'. Las palabras 'debacle', 'vergüenza', 'lamentable' y 'traición' circulan mucho y como cuchillos en la letra impresa. En el gran diario regional Sud Ouest se lee: 'Les bleus, pálidos y sin alma'. Su rival Midi Libre, igualmente importante, decreta: 'A la jubilación'.

El parisino Libération escoge el sentido del humor y habla de la 'limpieza azteca' que la derrota ante México va a representar, habida cuenta de las jubilaciones, caídas en desgracia y despidos futbolísticos que sin duda va a provocar.

La noche del partido fue realmente divertido y curiosos atravesar París a pie, desde el norte popular y multicultural hasta el barrio latino a orillas del Sena. La práctica totalidad de los bares tienen pantallas más o menos grandes para ver los partidos del Mundial. Aprovechando la tarde agradable, muchísimos ciudadanos estaban en las terrazas viendo el fútbol. En toda la travesía no se oyó ni un solo '¡Allez les bleus!', tradicional grito de ánimo a la selección gala, del principio al fin del partido. Los aficionados ya estaban advertidos de que nada bueno podía esperar de la que fuera campeona en 1998, hoy decadente. Y las esperanzas se cumplieron; defraudaron.