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El fútbol aleja a los niños

El alto precio de las entradas, los horarios intempestivos y las restricciones de los clubes hace que cada vez acudan menos infantes a los estadios

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Los elevados precios de las entradas, las restricciones por normativa legal de que deben ocupar una localidad y los horarios, en su gran mayoría nocturnos, impiden que los niños sean espectadores habituales en los partidos de fútbol profesional.

Así como en la presentación de Neymar decenas de niños de la escuela de fútbol base del Barcelona compartieron protagonismo sobre el césped del Camp Nou con la nueva estrella del club catalán, pocos, con respecto a otros clásicos, fueron los que presenciaron desde la grada el estreno goleador del brasileño ante el Real Madrid.

Ese fue el primer partido en que la Junta Directiva del Barcelona decidió prohibir el acceso a los menores de ocho años que no poseyeran un abono o entrada convencional, con el objetivo de evitar problemas de seguridad ante un eventual 'exceso de aforo'. 'Prefiero un titular que diga: Rosell no deja entrar a los niños (a otro que diga) que Rosell ha matado un niño, así de claro', afirmó días antes el mandatario azulgrana, Sandro Rosell, en Catalunya Ràdio.

Alertado por expertos en seguridad de que al encuentro contra el Real Madrid podrían asistir al feudo azulgrana 40.000 niños, lo que supondría un aforo de 140.000 espectadores, Rosell lo justificó en la aplicación del Real Decreto 203/2010, que establece que 'todos los espectadores de partidos de fútbol, sin distinción de edad, deben acceder al estadio con localidad numerada'.

Esta normativa no fue tenida en cuenta, por ejemplo, la temporada pasada, cuando 10.000 niños sin entrada presenciaron la goleada del Barcelona ante el Getafe (6-1), partido disputado a las 12:00 horas en el Camp Nou.

El revuelo social generado por esta medida derivó en la creación del proyecto 'Niños en el Camp Nou', que permitirá a los 'socios menores de 8 años y a los hijos o nietos de socios' del FC Barcelona disponer de 3.000 localidades gratuitas 'en los partidos de mañana o tarde, con horarios familiares (sábado a las 16 horas o a las 18 horas, y domingo a las 12 horas)'.

No habrá entradas infantiles gratuitas en los partidos contra el Real Madrid y el Atlético de Madrid, las eliminatorias de octavos, cuartos y semifinales de la Liga de Campeones, la ida o vuelta de la Supercopa de España así como aquellos encuentros que el club declare como excepcionales, por existir 'riesgo de sobreaforo'.

A falta de un criterio unificado y, al igual que ahora el FC Barcelona, la mayoría de los clubes han ido adoptando sus propias fórmulas para el control del acceso de los niños aunque otros, los menos, todavía renuncian a contabilizar la entrada de los más pequeños que, de manera contraria a lo exigido por la ley, no tienen asiento designado.

Es el caso de Almería, Betis, Getafe, Real Sociedad, Valencia, Valladolid y Villarreal. El Espanyol, por su parte, no asigna una localidad a los menores de seis años que acuden a Cornellà-El Prat acompañados de un socio o de un adulto con entrada, pero sí registra los datos del menor y del responsable.

En el Vicente Calderón y Balaídos, ningún niño puede acceder al campo sin entrada. El Atlético de Madrid permite la compra de una entrada infantil o de un carné de 'socio benjamín' mientras que el Celta de Vigo ofrece un 'carné baby' válido para toda la temporada con un coste de 50 euros para niños de entre 0 y 7 años. Fórmula similar emplea el Elche en su regreso a la Liga BBVA. En Granada y Levante, en cambio, el acceso es gratuito si bien los menores de 5 y 14 años, respectivamente, deben recoger una entrada gratuita y un pase especial en las taquillas.

Málaga, Osasuna y Rayo Vallecano ofrecen tarifas especiales mientras que el Real Madrid no hace distinción de edad y exige el pago íntegro de la entrada.

El fútbol de 'abuelos, padres y nietos' que recordaba y exigía una pancarta situada en la zona de Gol Norte del Camp Nou durante el pasado Barcelona-Real Madrid se extingue al tiempo que crece el interés económico de los clubes, que ven en el cumplimiento de la ley el escudo para recaudar más a costa de los menores.

Más alejados que antaño de sus ídolos, los horarios nocturnos y los partidos entre semana también contribuyen a dibujar graderíos con pocos niños. En el fútbol moderno, el sentimiento de arraigo hacia unos colores nace ante un televisor y no sobre una almohadilla en el estadio.