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"En el fútbol hay más mileuristas que millonarios"

Entrenador del Getafe. Aunque ha estado cuestionado, mantiene la calma y el mismo discurso de siempre

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No cree que fuese un gran futbolista. 'Al menos, yo no tengo ese concepto de mí', señala Míchel, que desde hace 18 meses ejerce como entrenador del Getafe. Últimamente se le ha cuestionado sin perdón, pero eso no transforma su discurso. 'Que yo sepa, nunca fui un agonías'. Ha aprendido a relativizar la derrota, lo que también le ayuda 'a progresar como entrenador'. Su idea es esa, de ahí que su motivación sea infinita. También asegura que 'el Getafe no es un producto acabado' y no cree que el año pasado se portase mal con su hijo Adrián. 'Tuvo una participación importante en un equipo que se clasificó para Europa'.

Ha sido muy cuestionado. No ha podido ser ajeno a eso.

He sido ajeno, porque esas dudas no han salido del club ni de mis futbolistas. Pero es que si hablamos de números, es más sorprendente: sólo llevamos un punto menos que el año pasado a estas alturas, cuando se me alababa tanto.

Cuando a uno le cuestionan, ¿es porque le exigen demasiado?

Al contrario. El que más se exige soy yo, así que si quieren buscarme por ahí, que lo dejen.

Es difícil, porque usted es el personaje más noticiable del Getafe.

No, el más noticiable es el presidente.

Su presidente dijo que se había acostumbrado a que el equipo diese una mala impresión. ¿No lo escuchó?

No creo que lo dijese en ese tono y, en cualquier caso, yo no le veo a él en desacuerdo con lo que estamos haciendo.

'En el Getafe hay muchos que son jornaleros del fútbol, que tienen sus hipotecas, sus colegios'¿Cuál será el siguiente conflicto entre ustedes?

La gente no se lo cree, pero no hemos tenido ninguno. Sólo nos reunimos un par de veces al año y el resto de los días hablo con el director deportivo, que para eso está.

¿Usted está contento?

Me gustaría estarlo más, porque mi ambición es ilimitada, pero mi optimismo también es realista.

El año pasado, incluso, se le veía más motivado.

Mi motivación es la misma e imagino que muy comprensible, porque tiene que ver con la idea de ser mejor cada día.

¿Ha conseguido ser un buen entrenador?

Los entrenadores somos buenos o malos dependiendo de los jugadores que tengamos. En realidad, nuestro papel es muy secundario y el que no lo quiera ver así, es por otros intereses.

Mourinho, por ejemplo.

Yo diría que es el primero que lo tiene claro.

Cuando usted jugaba, quizá sí, pero ahora los entrenadores no sólo venden un mensaje, también una imagen con traje y corbata.

Pero es que ahora hay una exposición mediática tremenda, incluso en nuestro equipo y mire que es pequeño; pero aun así hay que tener cuidado. Yo, en mi época, jamás vi un tatuaje en un vestuario ni a gente con los cascos puestos Era algo que ni se imaginaba y, sin embargo, actualmente Por eso yo digo que ahora realmente un entrenador, más que nada, es un gestor de recursos humanos.

¿Debe perdonar demasiado?

Cuando hice el curso de entrenador, me enseñaron a esperar 24 horas antes de tomar una decisión.

'El personaje más noticiable del Getafe no soy yo sino el presidente'Cuando se queda de pie en el banquillo con las manos en los bolsillos, ¿significa resignación?

No, al contrario. Es mi fotografía cotidiana. Yo casi siempre estoy con las manos en los bolsillos, incluso en la vida diaria. Hay que ponerlas en algún lado y ahí están bien. Pero, además, pienso que los jugadores son esponjas y, si me ven en otra actitud, sentirían que me alejo de ellos y yo tengo que evitar que sientan estrés.

¿Qué es lo más estimulante de tanta derrota?

No, las derrotas siempre enfadan, pero lo que me interesa es descubrir cómo se producen. Después, intento no volverme loco con los resultados. A mi edad he entendido que en el fútbol no puedes luchar contra las clases sociales. Y en el fútbol sucede como en la vida diaria: hay más mileuristas que millonarios y está claro que con nuestro dinero no podemos ser marqueses.

De jugador tenía fama de ser un agonías. ¿Ha cambiado como entrenador?

No he cambiado porque no necesitaba cambiar. He concedido mil entrevistas en las que he tratado de explicar que yo nunca fui así, pero parece que no lo he conseguido, así que ya no pierdo energías en contestar a esta pregunta.

¿Hasta cuándo se ve entrenando?

Es lo que más me gusta y creo que tengo esa capacidad. Me preocupo por aprender de los que me gustan y de los que no para no ser como ellos, y sé que hay un camino paralelo que no puedo controlar como un gol en el último minuto o un balón en el poste que, a los ojos de los demás, me hará mejor o peor entrenador.

Guardiola ha perdido el pelo en tres años de técnico.

Yo sigo un sistema de trabajo, en el que trato de desconectar: no puedo estar pensando en fútbol todo el día. Trabajo con un psicólogo deportivo. Lo veo como cualquier otra disciplina médica y he descubierto que un entrenador necesita una vida familiar.

'Mourinho es el primero que tiene claro su papel secundario' ¿Era posible el año pasado cuando dejó a su hijo tantas veces en el banquillo?

No me creó ningún conflicto. Hice lo que debía, pero, en cualquier caso, esa pregunta yo se la haría a todos los que me la hacen a mí.

Yo creo que no sería capaz de hacerlo.

Entonces no sería un buen entrenador.

Por eso le bombardeo a preguntas. ¿Sigue leyendo toda la prensa?

Sí, procuro informarme. Me siento muy comprometido con la situación social de este país, con la angustia de tanta gente que ve cómo su esperanza laboral se reduce. Jugamos en Getafe, es una población industrial

¿A su familia le ha afectado la crisis?

A mi familia y a los de mi alrededor.

A sus jugadores no, por ejemplo.

En el Getafe hay muchos que son jornaleros del fútbol, que tienen sus hipotecas, sus colegios y sus supermercados que pagar, y que saben que el día de mañana tendrán que seguir trabajando. Sí, claro que saben de la crisis, porque también ven que la Ley Concursal ha llegado al fútbol y que esto ha dejado de ser un mundo aparte.