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El fútbol español no respeta su memoria

Los clubes estatales no cuidan su historia. Lo que Europa potencia, la enseñanza de sus valores, España lo pisotea

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En una semana ya sabía más cosas de la historia del Liverpool que de la del Atleti. Me dieron DVD, libros, me presentaron leyendas...'. Lo primero que hizo el Liverpool con Fernando Torres fue invitarle a una inmersión en su historia para explicarle el porqué tenía que dar todo lo que lleva dentro para ser un red de ley. Los clubes ingleses, tan mercantilizados, pioneros del márketing que ahora pretenden una expansión transcontinental trasladando algunos partidos de la Premier League fuera de las Islas, no se olvidan de sus raíces; de los valores que fueron posándose en las entrañas de cada club hasta conformar su identidad; de los rasgos que provocan que cualquier hincha inglés se sienta orgulloso de su equipo porque saben que, independientemente del resultado, los suyos se partirán el alma en la hierba. El fútbol español está lejos de eso. Es más, lo ha maltratado.

'En cuanto llegas te hacen darte cuenta de dónde estás, lo que significa ser jugador de este club, llevar el nueve, lo que es Anfield, quién ha puesto el cartelito de This is Anfield, quién era ése, lo que ha ganado... Te lo explican todo. A mí me habría gustado que en el Atlético... Los que tienen experiencia deberían ayudar así a los que vienen. Por eso decía yo: ‘¿Cómo voy a ser capitán? ¿A quién voy a enseñar algo?' Si algún día vuelvo a ser capitán, eso lo haré', aseguraba Torres en la entrevista concedida a Público en la cafetería de un hotel de Liverpool. El nuevo ídolo de Anfield no hizo otra cosa más que expresar su sensación de desamparo en el Atlético. El vértigo que sufría por llevar un brazalete impuesto por la necesidad del club de encontrar un símbolo, un icono que reactivara la autoestima de una afición tocada en su orgullo por una intervención judicial y un descenso a Segunda.

En todos sus años en el Atlético, Torres sólo encontró a dos personas que supieron explicarle desde dentro para qué y para quién jugaba en el Atlético. 'Con los que hablo, Alberto [jefe de vestuarios] o Bastón [entrenador de porteros], sé que saben lo que es el Atlético. Quizás no les dejan explicarles a los que llegan lo que es', dijo Torres.

Alberto y Bastón le tradujeron a Torres el significado de que un estadio como el Calderón le aclamara: 'Traté de explicárselo a Fernando. Yo siento que el Atlético es el más grande porque lo he mamado en mi casa y en el club. En un mundo tan global como el fútbol, donde hay tanta dispersión, es necesario conservar la historia para que los nuevos que llegan sepan donde están. Esto se ha perdido, aunque ahora el club está tratando de recuperarlo'.

No lo parece. De haber estado más instruido en la historia del Atlético, Simao no se hubiera prestado a brindar con miembros de la plantilla madridista por la posible conquista de la décima Copa de Europa. Colsa, ex jugador rojiblanco, recuerda que lo que aprendió de la historia del Atlético fue gracias al Senado, los socios más veteranos. En el Racing, la vía de conocimiento también ha sido ésta.

La falta de propagadores de las tradiciones y los estigmas históricos de los clubes no sólo ha sido detectada en el Atlético. Unos kilómetros al norte, en el Real Madrid, también se han dado cuenta de que es necesario propagar a los jugadores el calor y la fidelidad que se desprende de la mitología y las leyendas del club. En un aparador del despacho de Míchel, coordinador del fútbol no profesional del Real Madrid, hay una fotografía enmarcada con una inscripción a rotulador: 14 canteranos y 8 madrileños. La imagen corresponde a una de las plantillas que, bajo la dirección técnica del holandés Leo Beenhakker, se paseó por la Liga durante tres años, rozó la Copa de Europa y encandiló al continente con su fútbol de alta escuela. 'Esta ciudad deportiva es maravillosa, pero los pasillos son diáfanos.

Es fría y la vamos a llenar de fotografías de todos los jugadores que han pasado por la cantera y han llegado al primer equipo. En los últimos años se había despersonalizado todo esto. No se respiraba el madridismo que existía antes', se lamenta Míchel, que lucha por recuperar 'los valores que hacen que el jugar en el Real Madrid sea algo más que ponerse una camiseta'.

Desconocimiento de Higuaín

'De Ronaldo se decía que hacía lo que le daba la gana. ¿Quién le iba a decir algo? Sólo podía hacerlo Raúl. Quizá si hubiera habido catorce raúles, Ronaldo se hubiera comprometido más'. En el último Madrid-Bayern de Múnich disputado en el Bernabéu los alemanes estaban tocados. Perdían 2-1. Higuaín no persiguió una pelota a la que no llegaba, pero con el esfuerzo inútil hubiera encendido más a la grada y hubiera puesto nervioso a Kahn.

Hubiera tocado una de las teclas que encienden al Bernabéu cuando la Copa de Europa anda por medio y contribuyen al famoso miedo escénico que emana del coliseo blanco. 'Puede que Higuaín no corriera a esa pelota porque no conocía la historia del Real Madrid. Probablemente en River sí hubiera corrido a por ese balón', asegura Míchel.

Ahora, el Real Madrid entrega un kit multimedia sobre la historia del club a sus nuevos jugadores. No obstante, el desconocimiento existe, y hay empleados que, por su propia voluntad, explican a los jugadores qué es el Madrid. 'Pepe y Marcelo no sabían quién era Santillana y se quedaron alucinados cuando vieron en las fotografías sus rodillas peinando la cabeza de un defensa', cuenta uno de ellos. Él mismo también le explicó a Metzelder uno de los momentos más emblemáticos de la historia del club: 'Se quedó mirando un cartel de un partido. Era la final de Copa de 1980 que jugaron el Real Madrid y el Castilla; ‘así es el Real Madrid', le dije'.

Presidente transmisor

La primera noche de Henry en Barcelona culminó con una cena con Joan Laporta. El propio presidente del Barça se encarga de explicar a los nuevos jugadores por qué el Barça es más que un club. O al menos lo hace con las grandes figuras. Les explica el significado que tiene la entidad para Catalunya y para la sociedad catalana. También Laporta es el mayor instigador para que los jugadores aprendan el catalán.

La presunción, por mirarse el ombligo, de que los jugadores que llegan conocen la historia del club o de que no es necesaria para un rendimiento óptimo son dos de los factores que han propiciado esa pérdida de identidad. Que muchos jugadores pasen por los clubes con la mentalidad de un mercenario. Que desconozcan el ADN que lleva a un hincha a hacerse socio de un club o que arrastra a un equipo a la victoria, en inferioridad técnica, numérica o física, porque donde no se llega con el fútbol se llega con escudo; con los sentimientos.

Fidelización

El proceso de fidelización a los colores también se engloba dentro de la transmisión de los valores del Athletic. 'A nosotros no nos pasa que un jugador sea aclamado como una bandera de Cataluña, que fiche por el Madrid, y que cuando va al Camp Nou vestido de blanco, le tiran una cabeza cochinillo. De aquí se han ido jugadores, pero la grada sabe reconocer a los que se han ido por necesidad y a los que se marcharon de mala manera'. Koldo Asua, educador de las categorías inferiores del Athletic, pone como ejemplo el caso de Figo para exponer el trabajo que hace el Athletic.

'Para mí éste es el mejor club del mundo y se lo digo a los chavales porque así lo siento y lo creo. Puede que no ganemos nada, pero los chicos saben que juegan en un club único, que la hinchada les reconoce simplemente por llevar esa camiseta. Aunque se está perdiendo un poco, a mí me enseñaron que a un jugador del Athletic no se le pita mientras el partido está en juego. San Mamés presupone que lo van a dar todo'.

No obstante, el Athletic quiere reforzar la transmisión de sus valores: 'Estamos preparando charlas con ex jugadores para que les expliquen a los jugadores el sentimiento rojiblanco y su dimensión en Vizcaya'. Las condiciones singulares del Athletic refuerzan la identificación de los jugadores con el escudo y el club no se siente amenazado en este sentido. 'Los nuevos jugadores como David López que llegan al primer equipo saben, por proximidad, lo que es el Athletic. Los que han nacido en Vizcaya lo tienen metido en su propia familia y los que son de Navarra o Guipúzcoa, por proximidad, o porque tienen paisanos en la plantilla, ya saben qué es el Athletic', afirma Jabotxa, del departamento de prensa del club de Ibaigane.

Puede que el Athletic sea un caso especial y que no vea la peligrosidad de esa pérdida de identidad que provocó aquellas extremecedoras y alarmantes reflexiones de Torres. Sin embargo, la realidad, bajando los escalones de los clubes del fútbol español, dice que ese desarraigo se ha instalado en sus mismo cimientos.

Nadie explica

Lillo juega en las categorías inferiores del Valencia: 'Nadie nos explica qué significa jugar en el Valencia ni qué representa para la gente'. Cristian Vergara, ha regresado al Villarreal después de pasar unos años en el Barça: 'Cuando fiché me enseñaron La Masía y poco más. No hay nadie que te explique la historia en profundidad'.

Esa realidad contrasta con lo que cuenta Fran Mérida, ahora cedido en la Real por el Arsenal: 'Cuando llegas al Arsenal te cuentan la historia del club, qué significa ser un gunner'. El Arsenal, paradigma del márketing, sabe que la mística y la historia fidelizan. Y también vende camisetas...