Publicado: 05.04.2013 09:11 |Actualizado: 05.04.2013 09:11

"Si un futbolista reconoce que es gay ya puede retirarse"

Paco Jémez justifica que en España, a diferencia de la Premier o la Bundesliga, no se conozca ningún caso. "No estamos preparados para aceptar que un futbolista diga que es homosexual. Podría ser motivo de mofa"

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"¿Dónde están los futbolistas gays?". Rosa Montero se hacía esa pregunta en su columna de El País, sorprendida, quizá, de que en el fútbol español no haya aparecido ningún futbolista que reconozca esa condición. Algo que sí ha ocurrido en la Bundesliga alemana o en la Premier, donde el estadounidense Robbie Rogers, que jugaba en el Stevenage inglés, ha confesado hace bien poco su homosexualidad. "Era mi escape, mi propósito, mi identidad", ha dicho. "El fútbol escondía mi secreto". Sin embargo, en España no ha aparecido nadie, "lo que no quiere decir que no los haya", señala Paco Jémez, el actual entrenador del Rayo Vallecano. "Pero también es cierto que aquí no es como en Inglaterra. Sinceramente, creo que aún no estamos preparados para que un futbolista reconozca su homosexualidad. Si lo hace, tendría que retirarse. Sería motivo de mofa para las hinchadas rivales, le harían la vida imposible y esto es algo que muy posiblemente se repetiría cada semana".

"La verdad es que es un tema que entre nosotros los entrenadores no lo solemos hablar mucho. Más bien yo no recuerdo haberlo hecho nunca", explica Juan Manuel Lillo que, después de no fructificar la oferta de Nacional de Montevideo, continúa en paro. "Si hubiese escuchado algo alguna vez, aunque fuese de soslayo, sería franco y ahora lo diría sin necesidad de personalizar en nadie, como es lógico... Pero creo que nunca me he topado con nadie que se haya topado con nadie. Respeten mi juego de palabras, pero es que es así", agrega Lillo, al que la pregunta ha cogido "completamente descolocado". "De hecho, estoy reflexionando al mismo tiempo que hablo contigo", añade. "Estoy intentando que se me ocurra algo, alguna anécdota, lo que sea relacionado con esto, pero por más esfuerzos que hago estoy vacío, no me sale nada".

Hay que aceptar la franqueza de Lillo, porque está más que demostrada. Pero, en realidad, el mundo del fútbol se cierra totalmente frente a esa pregunta. Paco Jémez, que lleva de profesional desde 1989, lo justifica con demasiado realismo: "Seamos sinceros, en nuestro país no puede ser. Quizá no estamos tan adelantados como nos pensamos: un futbolista se tiene que enfrentar cada semana a un público que puede ser hostil y que, por lo general, considera el fútbol como un deporte de hombría. No es lo mismo, por ejemplo, que un presentador de televisión reconozca su homosexualidad. Es verdad que él también trabaja cara al público, pero el máximo problema con el que se puede encontrar es que quien vea su programa y no le guste, cambie de canal, pero el fútbol es otra cosa".

"¿Es una broma?", responde Álvaro, el actual defensa de Zaragoza, cuando ‘Público' le pregunta si ha coincidido con algún futbolista gay en el fútbol. "No, ahora en serio, no es la primera vez que me hacen esta pregunta", dice con el objeto de enderezar el diálogo. "Sin embargo, si he tenido algún compañero que fuese homosexual en Racing o Zaragoza, sinceramente, es algo que no me consta. Si los he tenido, lo han ocultado. Pero, vamos, que para mí no es ninguna deshonra".

La pregunta elige ahora al exfutbolista del Real Madrid José Luis Morales que es uno de los actuales protagonistas de Marca TV, donde muestra un perfil muy activo en las tertulias: "He estado en doce equipos en mi carrera deportiva. He jugado en España, en México, en Portugal o en Estados Unidos y jamás me he encontrado con alguna actitud sospechosa de ese tipo en un vestuario". Álvaro, desde Zaragoza, insiste en ese mismo discurso: "Cada vez la sociedad está reconociendo más derechos a los homosexuales y cada vez hay más casos de gente que lo reconoce. Por lo tanto, no creo que en el fútbol fuese tan extraño". Paco Jémez no comulga con la siguiente pregunta: "¿Qué si yo tendría problemas para poner a un futbolista homosexual? ¡¡¡Por favor!!! Yo no juzgo a nadie por ser homosexual, vegetariano, ateo, cristiano..., que sea lo que sea, a mí lo que me importa es que ofrezca un buen rendimiento y si lo ofrece ¿cómo no voy a poner a ese jugador?"

"Hace veinte años, cuando yo pasé al Real Madrid, había más prejuicios acerca de este tema, pero ahora...", desdramatiza Morales. "Ahora, yo no me preocupo por lo que cada uno haga con su vida. Es más, puedo poner de ejemplo mi profesión actual. Me dedico, aparte de colaborar con ‘Marca', a vender fundas para teléfonos y lo último que se me ocurre es juzgar a mis clientes por sus tendencias. Me da igual que sean como sean. Aquí estamos todos para ganarnos la vida y ya es hora de acabar con los prejuicios. Cada uno puede vivir como más le guste. Yo tengo dos hijos y uno de ellos lo adopté con seis meses en Costa de Marfil. Y lo hice porque soy un fanático de ese país. ¿Por qué iba a ir entonces en contra de mis principios?"

No hay que quitar la razón a Morales; no hay que quitar la razón a la sociedad; pero la realidad es que la pregunta de Rosa Montero ("¿Dónde están los futbolistas gays?") tiene motivo. Eso sí, no hay manera de responderla, porque nadie ha visto nada como bien ha reflejado este texto.