Publicado: 25.11.2014 16:42 |Actualizado: 25.11.2014 16:42

Futbolistas que no regatearon a la política

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Futbolistas y política no suelen ir de la mano. Pese a ser algo que atañe a toda la sociedad, los jugadores rara vez expresan públicamente sus ideas y sus inquietudes, optando por echar balones fuera cuando son cuestionados por algún asunto de esta índole. Sin embargo, existe un pequeño reducto de futbolistas que no temen mostrar públicamente sus inquietudes sobre la actualidad política.

El último fue el futbolista español del Tottenham Hotspur, Roberto Soldado, que mostró a través de la red social Twitter su animadversión hacia Podemos . A través de un tweet, Soldado criticó a la formación liderada por Pablo Iglesias afirmando: "¿De verdad que tenemos seguir escuchando a Pablo Iglesias y su cuadrilla? ¿Alguien confía en ellos? Ya tenemos bastante con lo que tenemos".

Un mensaje que, más allá de las reacciones que provocase en las redes sociales, sirve para mostrar que no todos los jugadores optan por quedarse en fuera de juego respecto a la actualidad política. Pero antes que él hubo otros casos en nuestro país.

En los últimos años, el central del Fútbol Club Barcelona es, desafortunadamente, más veces protagonista por sus declaraciones y acciones fuera de los terrenos de juego que por sus actuaciones vestido de corto. Sin embargo, si hay algo que no se le puede reprochar al central blaugrana es su franqueza a la hora de decir las cosas claras. Como jugador catalán en un equipo catalán, Piqué ha salido más de una vez a la palestra para expresar su postura sobre el 9-N.

Desde que se diese a conocer la celebración de la consulta, el jugador del Barcelona ha afirmado estar "a favor de una consulta, como 1.800.000 de personas. No pido la independencia, al menos yo no. Pido que se pueda votar. Es algo democrático. Si la gente no tiene derecho a expresar lo que siente, volveríamos a una época que ya hemos pasado. La evolución es mirar adelante", razonó. Pese a asegurar también que la secesión "haría a Cataluña y España más débiles", por el hecho de realizar esas declaraciones se ha puesto en tela de juicio su compromiso para defender la elástica de 'La Roja'.  "No estaría en la selección si de verdad no lo sintiera. Quiero estar con mis compañeros, quiero estar aquí porque es una experiencia única".

Piqué dejó claro que para él, defender la consulta e ir convocado a la selección española no es incompatible: "No tiene nada que ver estar a favor de la consulta a venir con la selección. Yo siempre he disfrutado muchísimo y estoy súper comprometido. Siempre me he sentido uno más, uno de la familia. Y siempre que quieran que vengan estaré encantado de venir», resolvió.

El central siempre se ha mostrado calmado con este aspecto, pese a la polémica que suscita su postura, y siempre ha hablado con naturalidad: "Expreso mis opiniones porque soy futbolista, pero ante todo soy ciudadano. En este sentido, creo que tengo las ideas muy claras y eso no debería afectarme en la profesión. A mí no me afecta, otra cosa es la opinión pública. Lo importante es que yo rinda en el campo, nada más».

Si bien es cierto que Piqué únicamente ha manifestado a la celebración de la consulta, y no tiene problema en acudir a la llamada de la selección española, un antiguo jugador del FC Barcelona, Oleguer Presas, no ocultaba su simpatía por el independentismo de Catalunya. En los albores del siglo XXI, el lateral derecho estuvo en el centro de la controversia por su postura cuando en el año 2005 fue convocado por Luis Aragonés a una convivencia de la selección española.

Oleguer acudió a la llamada de 'La Roja', pero nunca llego a enfundarse la zamarra de la selección. Su apoyo al independentismo catalán y su defensa de un combinado catalán pesaron más que su escaso deseo de ser internacional con España y así se lo hizo saber al seleccionador. El jugador catalán fue llamado por Luis Aragonés a una concentración previa al Mundial de 2006, pero según reconoció, le dijo al seleccionador que no estaría interesado en una posible convocatoria para un partido oficial. "Simplemente le expliqué a Aragonés mi modo de ver el mundo y de ver que si no hay la suficiente implicación o sentimiento es mejor que seleccionen a otros. La conciencia me dictaba eso", afirmó en una entrevista concedida a RAC1.

Sin embargo, sus manifestaciones no sólo estaban relacionados con el deseo de que Catalunya sea un Estado. Su orientación hacia la izquierda -algunos le conocían por "el futbolista antisistema"- quedó patente cuando decidió no acudir a ‘La Diada’ porque sentía que era como un gesto de apoyo a CiU, un partido que nunca antes había abogado tanto por la autodeterminación. Así, en las pasadas elecciones catalanas se presentó en las listas de CUP, una formación independentista de izquierdas que fue la gran revelación en las votaciones.

Otro nacionalismo, esta vez el gallego, provocó que un tipo corriente como Nacho Fernández, lateral izquierdo en aquel entonces del Compostela, fuese el centro de todos los focos a mediados de la década de los 90. Todo comenzó cuando en una rueda de prensa tras un España-Macedonia en Elche, Javier Clemente dijo que le gustaba Nacho y que sería uno de los elegidos para el siguiente partido.

Se trataba de una apuesta importante, ya que el futbolista militaba en uno de los equipos más humildes de la categoría, convirtiéndose además en el primer internacional español del SD Compostela. Sin embargo, sus planes eran otros, y cuando la Televisión Galega le preguntó sobre su posibilidad de jugar con España, Nacho respondió: “Non me interesa xogar con Espanha”. Además, también precisó que “ni tengo mucho interés, ni me apetece que me convoquen. Pienso que no valgo para ese tipo de cosas. Creo que hay gente en este Estado español que lo puede hacer muy bien,y que se identifica muy bien con la selección española, lo que me parece fenomenal. Desde luego, mi ambición no es esa. Prefiero estar así, me encuentro más a gusto”.

Su reacción provocó un auténtico polvorín en los medios de comunicación, que no tardaron en calificar al futbolista gallego como "antipatriota" y "enemigo de España". Nacho, por su parte, habló con Clemente y acordaron que no le convocase, ya que el hecho de negarse a jugar con el combinado nacional acarreaba una sanción de al menos un año sin ficha federativa (art.76 de la Ley del Deporte 10/1990). Ante el acoso mediático, el lateral izquierdo no tuvo más remedio que defenderse del aluvión de críticas recibidas simplemente por manifestar -y ser coherente- con su postura: “Este país es muy dado a hablar de democracia, y cuando alguien manifiesta una opción personal totalmente pacífica, como hice yo, es atacado con el arma que se emplea ahora: los medios de comunicación”.

El nacionalismo vasco también ha provocado la reacción de varios futbolistas. La más llamativa fue la que se produjo en el año 2011, cuando ocho jugadores de la primera plantilla de la Real Sociedad se adhirieron a la manifestación que se celebró para exigir el traslado de los presos de ETA a cárceles del País Vasco. Los jugadores que expresaron su apoyo a este acto fueron Imanol Agirretxe, Jon Ansotegi, Mikel Gonzalez, Mikel Labaka, Eñaut Zubikarai, Markel Bergara, David Zurutuza y el capitán, Mikel Aranburu. La manifestación fue convocada por un colectivo denominado 'Egin dezagun urratsa' bajo el lema 'Los presos vascos a Euskal Herria con todos sus derechos, demos un paso adelante" y recibió el apoyo de los partidos firmantes del pacto de Gernika (EA, Aralar, la izquierda abertzale, Alternatiba y AB) así como de algunos sindicatos, entre los que se encontraban ELA y LAB.

El jugador de la Ponferradina, que saltó a la fama cuando guió al modesto Mirandés hacia las semifinales de Copa del Rey en la temporada 2011/2012. En aquel entonces, Pablo Infante compaginaba su carrera deportiva con su puesto de trabajo en un banco. Por ello, pudo forjarse una firme opinión respecto a varios temas referentes a la economía, como la moneda única: "teníamos más poder adquisitivo con la peseta que con el euro".

Además no ha dudado en mojarse en otros temas, como el caso Marta del Castillo. Infante reconoció entonces que la sentencia le pareció lamentable: "no estoy de acuerdo con la cadena perpetua, pero hay que valorar cada caso. Es complicado". El delantero burgalés también habló de izquierdas y derechas, "todos los futbolistas de 2ªB somo de izquierdas, los de Primera no sé. El fútbol es muy capitalista, crea desigualdades".

En el polo opuesto se encuentra el exjugador aragonés, que militó en equipos como el Sevilla, el Racing, el Atlético de Madrid, el Valencia o el Málaga. Más allá de su precisión como goleador, Salva Ballesta no ha ocultado nunca su españolismo y su amor hacia su país. Hijo de militar, siempre ha manifestado que, de no ser futbolista, habría ido directamente a las listas del ejército. De hecho, cada vez que anotaba algún gol lo celebraba con gestos y poses marciales.

Su férrea defensa a la patria ha provocado que en algunos programas, como en 'Punto Pelota' declarase abiertamente lo que piensa de los nacionalismos vasco y catalán. Y no los dejó muy bien parados, precisamente: "Si hay algún vasco o catalán que no se sienta español se tiene que joder porque es español, sino, que mire su DNI", declaró. Este pensamiento provocó que cuando fuera jugador tampoco tuviera ningún problema expresar su opinión sobre Oleguer Presas: "No voy a entrar en ningún comentario; le tengo más respeto a una caca de perro".

Pese a manifestar en alguna ocasión que “no tengo ideas políticas fijas. Me siento español y moriré siendo español”, lo cierto es que algunas de sus declaraciones no muestran neutralidad precisamente, como cuando declaró que le "gustaría conocer a Antonio Tejero", el coronel de la Guardia Civil que intentó dar un golpe de Estado en el Congreso en 1981.

Su último episodio lo protagonizó hace un año y medio, cuando el Celta de Vigo vetó la llegada de Salva Ballesta, segundo de Abel Resino. El exfutbolista manifestó que esto se produjo porque un grupo de aficionados del Celta no le querían "por temas políticos y el club les ha hecho caso". El presidente gallego salió al paso para asegurar que la no llegada de Ballesta se debió a que desde el club vigués "analizamos los problemas que tuvo en otros equipos como jugador y que no tenía la experiencia suficiente para fichar por el Celta".

Considerado uno de los mejores jugadores del Sevilla FC, Frederick Kanouté también mostró su compromiso político en su etapa como sevillista. El 7 de enero de 2009, en la celebración de su gol ante el Deportivo de la Coruña mostró una camiseta negra que llevaba debajo con la consigna "PALESTINA", en apoyo al pueblo palestino durante el conflicto de la Franja de Gaza de 2008-2009.

Por este acto el árbitro lo amonestó y la Federación Española de Fútbol le impuso una multa de 3.000 euros tras aplicar el artículo 120 bis del Reglamento de la propia Federación, en el que se afirma que "el futbolista que exhiba cualquier clase de publicidad, lema o leyenda, siglas, anagramas o dibujos, sean los que fueren sus contenidos o la finalidad de la acción, será sancionado como autor de una falta grave". El gesto dio la vuelta al mundo y en solidaridad con el delantero, el club iraní Zob Ahan se ofreció a pagar la multa a Kanouté. El delantero, por su parte reconoció que hizo lo correcto:"Estoy tranquilo con mi conciencia. He hecho lo que creía que tenía que hacer"

Fue una reacción "visceral". Así definía en una entrevista Sergio Manzanera la decisión que tomó el 28 de septiembre de 1975. Enrolado en las filas del Racing de Santander, Manzanera y Aitor Aguirre saltaron al césped del viejo Sardinero con un fino brazalete negro en el brazo. Era su manera de protestar contra el general Francisco Franco, que un día antes había ordenado los cinco últimos fusilamientos de su régimen: Jon Paredes, Txiqui (21 años) y Ángel Otaegi (33), miembros de ETA, junto a José Luis Sánchez Bravo (22), Ramón García Sanz (27) y José Baena (24), militantes de la extinta FRAP, de extrema izquierda.

El gesto levantó un auténtico polvorín. Grupos de extrema derecha amenazaron de muerte a los dos jugadores y al presidente del Racing, que no tenía nada que ver. Además, tanto MAnzanera como Aguirre fueron llevados a declarar a comisaría, donde se les multó a cada uno con 300.000 pesetas por alterar el orden público, aunque finalmente gracias a la muerte del dictador quedó reducido a 100.000.

En un período de pensamiento único, con todo el país sumido en el adoctrinamiento franquista, a Manuel Fernández Fernández, Pahíño, vio truncado su oportunidad de defender con asiduidad la camiseta de la selección. Y todo pensar en rojo en una época dominada por el gris. "Ser de izquierdas me impidió ir al Mundial de Brasil en 1950. Te lo tenías que tragar y había que tener influencias para que además no te pasara nada".

Pahíño quedó marcado como persona 'non grata' para el régimen tras reírse al escuchar la arenga de un general antes de un amistoso con Suiza, en 1949: "Entró ese señor y dijo: ahora, cojones y españolía". No volvió a jugar con la selección hasta 1955, en Irlanda. El resultado fue de 2-2. siendo Pahíño el autor de los dos goles.  “Gocé del peor de los amores, el amor propio”.

Esta declaración del ex jugador del Real Madrid bien puede resumir el sentir general de los protagonistas aquí recogidos, acosados por la opinión pública cada vez que han decidido manifestar sus inquietudes políticas.