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Todos con Gimeno

Rafa Nadal, la Armada y viejas glorias homenajean al extenista, en apuros económicos

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Situado a un lado de la red, un niño empuña su raqueta, enfoca su mirada y aguarda el golpe que le lanza Sergi Bruguera. A unos pasos, otro crío de similar edad repite escena con Javier Sánchez Vicario. Y, un poco más allá, un tercero espera las instrucciones de Sergi Casal. Desde el palco del Palau Blaugrana, los contempla a todos, con curiosidad y una sonrisa, Andrés Gimeno. 'He visto que todos ponían cara de ser Rafa Nadal o David Ferrer y eso es lo que más me ha gustado. El tenis español está muy vivo; tenemos cantera para continuar muchos años en el Top 10', aventura Gimeno, la causa de que todos esos niños (un centenar de 20 clubes catalanes) y extenistas se hayan reunido en el Palau con las mejores raquetas españolas de hoy en día.

Ahí están también Rafa Nadal, David Ferrer, Feliciano López, Marcel Granollers, Tommy Robredo y Albert Montañés Verdasco no pudo acudir por cuestiones familiares para homenajear a Gimeno. Convocados por la Federación Catalana, impulsora del acto junto al Tenis Barcelona, todos han hecho un hueco en su apretado calendario para dar un espaldarazo económico al modernizador del tenis español. Lo necesita el hombre que aún figura en los anales de Roland Garros como su campeón más veterano: 34 años contaba cuando ganó el torneo parisino. Ahora, 40 más tarde, todos los réditos de su exitosa carrera profesional se han esfumado. Pero esa desafortunada circunstancia ha servido para que tenistas de todas las épocas le rindan tributo, en una cita intergeneracional cargada de buen rollo.

'Siempre llevaré esto en mi corazón, es un orgullo', dice el extenista

'Que hable el mejor', dice Ferrer. 'Pero no en mallorquín', bromea Feliciano. Nadal se sitúa ante el micrófono y dice: 'Gimeno es uno de los grandes de la historia de nuestro país. Fue de los primeros en triunfar internacionalmente y tuvo una trayectoria brillante. Se merece este homenaje. Estoy muy contento de estar aquí con este grupo de amigos'. Está distendido y sonriente. El número dos mundial acaba de proclamarse campeón de la suerte de torneo que, en tie-breaks de diez puntos, ha disputado con Ferrer su rival en la final, Feli, Granollers, Robredo y Montañés.

Ante los 4.000 aficionados congregados en el Palau el Barça contribuyó cediendo gratuitamente la instalación, Nadal ha dejado algunos buenos golpes. Y ha celebrado los de sus rivales/amigos. Gimeno los aplaude todos. Y como él, Manolo Santana, Manuel Orantes y Luis Arilla que, mezclados entre las diversas autoridades, no han querido faltar al homenaje.

Santana, otra gloria de la raqueta, no se cansa de recordar que su carrera no habría sido la misma sin la ayuda de Gimeno, ganador del primer Torneo Godó. El extenista catalán le abrió las puertas de la escena internacional amateur, justo cuando él optó por el profesionalismo y se cerró el acceso a los grandes torneos hasta 1968, año en el que también admitieron a los profesionales. A Gimeno le dio tiempo para ser finalista del Open de Australia (1969), semifinalista de Wimbledon (1970) y campeón de Roland Garros (1972). Luego, sus destrozados meniscos dijeron basta.

'Se lo merecía, tuvo una trayectoria brillante', recuerda Rafa Nadal

Con una ligera cojera, Gimeno acude al centro de la pista del Palau y le faltan brazos para abrazar a todos los grandes tenistas y extenistas que se congregan a su alrededor. Opta por Arantxa Sánchez Vicario que, sobre su embarazada barriga, carga a su hija. 'Siempre llevaré esto en mi corazón. Es un orgullo que todos estos grandes jugadores hayan hecho un hueco para estar aquí. El tenis está en paz conmigo', dice, emocionado, Gimeno. '¡Suerte a los de la Copa Davis! Pronto ganaremos la quinta Ensaladera', añade. Él nunca pudo disputarla. Y lo deseó tanto como vestirse ahora de corto y dar unos raquetazos con Nadal. 'Pero ya no estoy para esos trotes', lamenta, pese a todo, 'feliz'.