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"La globalización ha vulgarizado a Brasil"

Tostao. Integrante del Brasil del 70 que jugó con cinco ‘dieces’ en el campo

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Tostao devora el fútbol bajo una gorra que dejan al aire los tirabuzones plateados que adornan su nuca. En el pub del hotel en el que reside en Johannesburgo ya saben sus preferencias cuando se sienta a analizar el Mundial en silencio. El vino o el whiski, con moderación, son las únicas interrupciones a su mirada fija en la pantalla. Él, que fue integrante de aquel Brasil mítico del 70, siente nostalgia de un fútbol brasileño más alegre al que, según el, la globalización ha matado.

En este Mundial se cumplen cuarenta años de aquel Brasil del 70.

Los recuerdos que tengo están muy vivos, participé de una selección que encantó al mundo y es un orgullo haber formado parte de ella. Con el tiempo me di cuenta del placer que sentía con esos jugadores al lado, el privilegio de integrar una selección en la que nos divertíamos viéndonos unos a otros, pasándonos el balón, jugando en equipo, pero aplicando la técnica y la táctica.

Menotti consideró a aquella selección revolucionaria porque jugaron cinco dieces' a la vez: Gerson, Jairzinho, Pelé, Rivelino y usted. ¿Cómo lo hicieron para entenderse tan bien?

Cada uno tenía una función. Normalmente yo jugaba más retrasado y tuve que jugar de delantero centro. Rivelino tuvo que jugar caído a la izquierda, aunque a veces, por allí también caíamos Pele y yo. Además de los grandes cracks, era una selección muy organizada y disciplinada. Zagalo juntó organización con talento individual.

¿Aquello es irrepetible?

Ahora es muy difícil juntar a cinco o seis jugadores de ese nivel en un mismo equipo. Siguen surgiendo grandes jugadores, pero los entrenadores es un problema porque quieren resultados.

¿Dunga es brasileño?

Me sorprendió el trabajo de campo de Dunga porque él no había entrenado nunca y Brasil ha tenido grandes resultados con él. Pero este Brasil no tiene mucho brillo, es un equipo muy fuerte físicamente. Es muy parecido a los grandes equipos europeos. A mí no me gusta, Brasil siempre fue diferente al resto.

¿Qué ha pasado?

La globalización también ha llegado al fútbol y ha convertido a Brasil en uno más, la vulgarizó. Éramos distintos a los europeos, ya no. Aquel fútbol nuestro de fantasía ya no existirá más, aunque seguimos sacando grandes jugadores. Ahora es todo igual y no sólo nos ha perjudicado a nosotros, también a los africanos.

¿Por qué?

Porque ahora también juegan como los europeos. En el Mundial de 94 Nigeria con Kanu, hizo un gran Mundial y después le ganó los Juegos Olímpicos del 96 a Argentina y a Brasil. Parecía que el futuro estaba en África, que revolucionarían el fútbol porque tenían la técnica de jugar en la calle todo el día y la fuerza física. Han importado muchos entrenadores europeos. Sólo hay que ver a las selecciones africanas en este Mundial, todavía ninguna ha logrado clasificarse y lo que es peor, no juegan alegres. Han involucionado.

Esta es la primera vez que Brasil acude a un Mundial sin un Zico, sin un Romario, sin un Ronaldinho.

Tenemos a Kaká, pero no pasa por un buen momento. Es una gran preocupación porque es un gran jugador. Si logra jugar al nivel que jugó durante muchos años tuvo en el Milan las posibilidades de Brasil son mucho mayores. ¿No le da pena esa pobreza de talento en Brasil?

Todo ha cambiado. Antes se decía que Brasil tenía a los mejores jugadores del centro del campo hacia adelante y que no teníamos porteros. Ahora tenemos a uno de los mejores del mundo, Julio César, a dos de los mejores centrales y al mejor lateral derecho, que es Maicon.

Argentina, en cambio, tiene a los mejores delanteros y ofrece dudas en defensa.

Sí, pero tiene a Messi, que equilibra esa posible falta de solidez defensiva porque él sólo puede arreglar los errores de los demás. Está muy por encima del resto.