Publicado: 14.07.2014 00:06 |Actualizado: 14.07.2014 00:06

Götze se convierte en Iniesta

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El fútbol se postra al fútbol total de Alemania, que se ha proclamado en Brasil tetracampeona del mundo. Un solitario gol de Mario Götze en el minuto 112 de final convirtió el sueño germano en realidad. El talentoso jugador, relegado al ostracismo durante el torneo, fue precisamente el héroe alemán. El que recogió el testigo de Iniesta y de España y que en un instante de puro genio dejó a Argentina con la miel en los labios y a Messi con el desconsuelo de verse apartado de la gloria eterna. La FIFA le premió dándole el Balón de Oro como mejor jugador del torneo.

El Mundial rinde pleitesía a la selección que ha propuesto un fútbol más atractivo en la cita brasileña. Por fin, la generación comandada desde el banquillo por Joaquim Löw culmina con el título por excelencia el proceso comenzado hace ocho años. Además, se convierte en la primera selección europea que se proclama campeona en territorio americano. Cuatro estrellas coronarán desde ahora el escudo de la 'Mannschaft'.  Esta Alemania ha vencido y ha convencido. Tanto cuando todo se le puso de cara, como en la semifinal contra Brasil, como cuando se topó con un rival tan incómodo como Argentina. La albiceleste pierde, como en Italia'90, de nuevo ante Alemania aunque gozó de ocasiones para que no fuera así. 

No hubo respiro desde el primer minuto en Maracaná. Argentina y Alemania desplegaron sus estilos con convicción, sin fisuras. El escenario y la altura de lo que se ponía en juego no atenazaron a los contendientes. La Copa miraba de reojo, con placer de ver que el ganador sería su digno dueño. Las expectativas se cumplieron. Las ocasiones se sucedieron de portería a portería sin respiro. Las cinco estrellas que sostenían las casacas brillaron. Löw y Sabella repitieron los mismos hombres que en las semifinales. Di María no llegó a tiempo. Y Khedira también falló al partido de su vida por lesión en el entrenamiento. Le cubrió el joven Kramer, que también se tuvo que retirar a la media hora, conmocionado tras un choque con Garay. 

La posesión del balón fue asumida por los germanos desde el inicio. Mientras, Argentina, excelentemente plantada atrás, salía con velocidad extrema a la mínima oportunidad de contra. Leo Messi entendió que hoy no era el día para desaparecer. El genio albiceleste tuvo siempre claro lo que hacer con el balón para crear peligro. Cada toque suyo generaba una situación complicada para la defensa alemana. Picardía en la mente y versatilidad en los pies. Bien un cambio de ritmo en la banda, bien un pase en diagonal, bien un regate orientado, bien una internada hasta la línea de fondo. La Pulga, junto a Lavezzi, aportaba las ocasiones que Higuaín debía rematar. El Pipita falló una ocasión meridiana en un mal despeje hacia atrás de Kroos. Recogió el balón pero su disparo salió desviado. Y a la media hora sí encontró red, pero su posición era irregular. Lo celebró como el gol de la victoria, a pleno pulmón, sin percatarse del banderín levantado. 

Entre tanto, Alemania había estado mimando el balón. Su ataque, mucho más pausado, servía para sumar porcentaje de posesión y mascar el modo de penetrar en la maraña de azul marino. Un intento de cabezazo de Klose y una estirada de Müller, pese al fuera de juego, fueron las advertencias.  La entrada de Schürrle por Kramer le dio más brío a su equipo. Colocado a la izquierda, dio más libertad a Özil por el centro y con él llegaron las oportunidades en las que Alemania más se acercó al gol. Primero, un disparo del propio Schürrle en el 36, que la mano prodigiosa de Sergio Romero mandó a córner. Después, un fallo de entrega de Mascherano propició un contragolpe lanzado por Müller, orientado por Özil y mal rematado por Kroos. Y justo antes de que Rizzoli mandara la final a los vestuarios Höwedes dejó sin aliento a las gradas albicelestes. El lateral remató con todo un corner botado por Kroos y su testarazo se estampó en el palo. 

Salió más enchufada Argentina tras el descanso. Messi pudo anotar pero su disparo, a buen pase de Biglia, se cruzó en exceso ante la mirada de Neuer. El meta alemán protagonizaría justo después una de las jugadas polémicas del choque, al salir con potencia a un balón al que corría Higuaín. Rizzoli señaló, para furia argentina, falta del atacante albiceleste.  Tuvo que pasar cuarto de hora para que Alemania también saltara al campo. Klose remató fácil de cabeza para Romero. Argentina también ayudó con tremendos errores en defensa. Demichelis se quedó dormido, el balón se lo robó Schürrle, pasó a Müller y éste a Özil, que no se esperaba un cuero tan franco. 

El partido comenzó a tensionarse demasiado y a perder mucho ritmo.  Pasaban los minutos, pesaban las piernas y las cabezas daban mil vueltas. Argentina se endureció y Alemania no se arrugó. El fútbol de la primera parte dio paso a las interrupciones en la segunda. Mascherano y Agüero, que había dejado en el banquillo a Lavezzi en el intermedio, dieron sendas amarillas. En el 70 Zabaleta probó las salidas por alto de Neuer, imponente con los puños. En el área contraria, Schürrle no era capaz de controlar bien un balón cuando enfilaba solo a Romero. Y cuatro minutos después Messi, mucho más gris en el segundo tramo, probó un gol marca de la casa. Recogió el balón en la derecha y a base de regates se plantó en la frontal para enroscar un tiro que salió desviado.

Sabella agotó los cambios, dando entrada a Palacio y Gago por Higuaín y Enzo Pérez. Pero en los minutos finales fue Alemania el que tuvo la opción de proclamarse campeón, pero perdonó la vida a Argentina.  Primero, Höwedes se topó con un balón en el área que desconoce y las piernas le jugaron una mala pasada y a diez minutos para el final, Kroos no supo rematar a portería un disparo perfecto desde la frontal del área tras un pase peligroso de Özil. Su apareció una versión aceptable del '8' alemán en la final. La última de los teutones salió de las botas de Götze, recién incorporado por Klose, pero se precipitó al disparar desde demasiado lejos. El tiempo reglamentario murió con Hummels cortando a tiempo un contragolpe llevado por Agüero. Poca ambición la de los sudamericanos para evitar que la final se fuera a la prórroga.

Y en el tiempo extra esperaba lo mejor. El golazo de Götze. El tanto que le cambiará la vida y que ha proclamado a Alemania campeona del mundo por cuarta vez en su historia. Los germanos buscaron con más insistencia el gol y lo encontraron en el minuto 112. Cuatro antes de lo que lo había hecho cuatro años antes España. Götze se convirtió en Iniesta. Schürrle fabricó medio gol, corrió por la banda como un galgo, llevándose a cualquier argentino que saliera a su paso. Y filtró el balón para Götze, que controló de manera genial con el pecho y sin dejar que cayera remató de media volea para superar cruzado la media salida de Romero. El Mundial tiene justo campeón. Alemania dignifica el fútbol. Suma su cuarta estrella, iguala a Italia y amenaza la hegemonía de Brasil. Argentina, por su parte, tendrá que volver a esperar. Messi jugó su final pero no supo ganarla. La historia le pesó demasiado. Rusia 2018 le espera. De momento, Brasil se rinde a Alemania.


1. Alemania: Manuel Neuer; Philipp Lahm, Jerome Boateng, Mats Hümmels, Benedikt Höwedes; Cristoph Kramer (Andre Schurrle, m.32), Bastian Schweinsteiger; Thomas Müller, Toni Kroos, Mesut Özil (Per Mertesacker, m.120); Miroslav Klose (Mario Gotze, m.88). Seleccionador: Joachim Löw.

0. Argentina: Mariano Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Martín Demichelis, Marcos Rojo; Ezequiel Lavezzi (Sergio Agüero,. m.46), Lucas Biglia, Javier Mascherano, Enzo Pérez (Fernando Gago, m.86); Lionel Messi, Gonzalo Higuaín (Rodrigo Palacio, m.77). Seleccionador: Alejandro Sabella.

Gol: 1-0: m.112: Mario Gotze.

Árbitro: Nicola Rizzoli (Italia). Amonestó a los alemanes Schweinsteiger y Höwedes y a los argentinos Mascherano y Agüero.

Incidencias: Final de la vigésima Copa del Mundo de fútbol disputada en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, ante 74.738 espectadores. Veintitrés grados centígrados y 65 por ciento de humedad al comienzo del partido.