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Goles desde el banquillo

La entrada de Ibrahimovic por lesión de Henry le sirve al Barça para desbaratar el pegajoso planteamiento del Málaga. Piqué, que salió por Chygrynskiy, mató el partido con otro tanto

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Aunque Guardiola se limitó a decir que él se encargaría de que el 'Barçagate' no afectara a su equipo, al técnico no le debió hacer ninguna gracia que el escándalo del espionaje enturbiara el ambiente en vísperas de viajar a Málaga. Pep nunca ha tenido feeling con Laporta y episodios tan truculentos como el de los espías le alejan aún más del presidente. Sobre todo, por el daño que le hacen a la imagen de un Barça que él ha llevado a lo más alto. Y, por lo que le ocupa, por lo mucho que la guerra de sucesión puede desestabilizar a su equipo esta temporada.

Por suerte para Laporta, quien dice sentirse perseguido cuando hay quien asegura que es él quien persigue a los demás, el Barça ganó en Málaga y la atención volvió a centrarse en el equipo y no en sus dirigentes. No le falta razón a Guardiola cuando dice que los entrenadores rivales se comen la cabeza para ver cómo frenan al Barça. A diferencia del Madrid, que hace buenos a sus rivales para luego acabar goleándoles, el Barça tiene la buena costumbre de ganar por juego y por goles. Los azulgrana no hicieron un partido brillante. Les costó más de lo debido llevar el control y el estado del terreno de juego tampoco les ayudó.

El Málaga entró en el partido con un único objetivo: evitar que el Barça tomara la iniciativa. Y el equipo de Muñiz lo logró durante un buen rato, aunque nunca con el balón, sino contra el balón, lo cual limitaba sus opciones de éxito más allá del 0-0. El Barça no lograba sacar la pelota desde atrás. Por más que Puyol y Chygrynskiy lo intentaban una y otra vez, a veces precipitadamente por miedo a parecer que estaban perdiendo el tiempo, ninguno de los centrales conectaba con el centro del campo. No superaban la primera línea de presión del Málaga y Xavi estaba aislado. La pregunta, en vista de que el Málaga tampoco ambiciaba más, era hasta cuándo podría aguantar el equipo de Muñiz. La respuesta la tenía el Barça y estaba en el banquillo. Esta vez la suerte se alió con Guardiola, quien al verse obligado a dar entrada a Ibrahimovic en sustitución de Henry, encendió las luces.

La lesión del francés fue providencial para el Barça. El sueco ejerció de faro y sus compañeros vieron claro cuál era el camino. Un pase de Pedro dejó solo a Ibrahimovic ante Munúa, pero el 9 se precipitó y tiró al muñeco. Un minuto después, Ibra volvió a recibir, esta vez a pase de Messi, y no falló. Rozando el fuera de juego, el sueco marcó su quinto gol en cinco partidos y desbarató las aspiraciones del Málaga.

En la segunda parte, de nuevo una lesión benefició al Barça. Chygrynskiy se lesionó y Guardiola sacó a Piqué, quien marcó en el primer balón que tocó. Ahí se acabó el partido, si es que alguna vez el Málaga se planteó que lo hubiera. Welligton debió ser expulsado dos veces. La primera por pisar a Messi y la segunda por agredir a Piqué. Sin embargo, el que no acabó el partido fue Luque.

Málaga(0): Munúa; Gámez, Cuadrado, Welligton, Manu Torres; Fernando (Valdo, m.46), Xavi Torres, Juanito, Duda (Luque, m. 76); Baha (Forestieri, m. 56) y Obinna.

Barcelona (2): Valdés; Alves, Chygrynskiy (Piqué, m. 56), Puyol, Abidal; Xavi, Touré (Sergio Busquets, m. 79), Keita; Henry (Ibahimovic, m. 29), Messi y Pedro.

Goles: 0-1. M. 39. Ibrahimovic, en posible fuera de juego, recibe un gran pase de Messi y bate a Munúa en su salida a la desesperada. 0-2. M. 59. Piqué, a saque de falta de Xavi desde la izquierda.

Árbitro: Delgado. Roja directa a Luque (m. 85) por una entrada a Alves. También expulsó a Tito Vilanova, segundo de Guardiola. Amarilla a Baha, Touré, Welligton, Ibrahimovic y Piqué.

La Rosaleda: 30.000 espectadores.