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Golpe del Madrid en casa del campeón

Los de Messina se recuperan de su 'mini-crisis' en el pabellón OAKA machacando al Panathinaikos (67-76)

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El Real Madrid hizo una reveladora declaración de intenciones en la octava jornada de la fase de grupos de la Euroliga, aplastando al vigente campeón, el Panathinaikos, en su coliseo del OAKA (67-76), tras desplegar un baloncesto brillante que arrolló al poderoso conjunto de Obradovic.

Tras dos sorprendentes derrotas en sus últimas citas, una en la competición continental y otra en el torneo doméstico, los blancos ofrecieron la mejor de sus versiones en un marco incomparable y ante un rival de los que asustan allá por donde van en Europa.

Al compás marcado por Pablo Prigioni, único base disponible ante la ausencia de Llull por lesión, el Real Madrid mostró desde el inicio sus claras intenciones. El 2-12 que imperaba a los cinco minutos de juego resultaba sorprendente, pero no dejaba lugar a dudas.

Los de Messina, siempre extramotivado por medirse a la otra gran eminencia de los banquillos FIBA, Zeljko Obradovic, aparecían compactos, sobrios y resolutivos. Lavrinovic y Velickovic bailaban en la 'pintura' de un lado de la cancha, mostrándose como infranquebles muros en el otro.

Todo acontecía a la perfección. El Panathinaikos, desquiciado, no acertaba desde el exterior y era incapaz de dar solución a la intensa defensa interior blanca. Sólo Batiste parecía poder oponer resistencia, pero la renta no hacía más que aumentar, al tiempo que nuevos actores visitantes, como Jorge Garbajosa (13 puntos) o Louis Bullock (15).

El de Torrejón dio un auténtico clínic defensivo, complementado con su habitual aporte ofensivo. El estadounidense, que tuvo que desempeñar el rol de segundo base, terminó de 'reventar' el encuentro en el tercer cuarto con sus triples, que cerraron un 45-63 al término de los primeros treinta minutos, llegando a gozar de una ventaja de 21 puntos (49-70).

Los helenos acusaron la ausencia de Diamantidis y Jasikevicius, sus dos principales creadores, por lesión. Con Pekovic anulado y Batiste demasiado solo, el Panathinaikos fue una sombra del 'ogro' que asola Europa. Sin embargo, ante un Real Madrid pleno, en estado de gracia, los de Obradovic quedaron avisados de las intenciones de los blancos, que desean volver a reinar en la máxima competición continental.

El triunfo permite al Real Madrid situarse primero en el grupo D, igualado a victorias con los griegos, a los que tienen vencido el 'basket-average'. Dos triunfos en sus dos últimos partidos de la primera fase, ante rivales en teoría inferiores, les daría el pase como líder, por delante del actual campeón de Europa.