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Un gran triunfo sin más

Dos goles en dos minutos y en sendos regalos del Milan permiten al Madrid ganar con suficiencia

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Con la lógica en la mano, no es fácil rebatir las argumentaciones de Mourinho. Ahora bien, ni el de anoche en el Bernabéu era un partido más, ni el Milan un rival al que, por lo menos a priori, se le podía hacer de menos. El equipo italiano testaba la evolución, más incluso que la capacitación, del Madrid del Mourinho. Y, sí, la victoria de los blancos fue tan solvente como tranquila, si bien los resultados, apabullantes, siguen siendo mejores que las sensaciones, aún con algunos interrogantes.

El rigor sin balón se impone a la creatividad con él. Si hay un patrón de juego, a parte de Xabi Alonso, hay que hilar muy fino para verlo. Por eso, y haciendo un silogismo con el planteamiento de Mourinho, el de esta noche fue un gran triunfo sin más.

Allegri no salió con seis delanteros, pero sí con tres. Fijó a la defensa del Madrid al descolgar a Ibra, Ronaldinho y Pato, con libertad de movimientos y sin obligaciones defensivas. Por detrás de ellos, dos líneas muy juntas obligaban a los blancos a ser más horizontales que verticales. Sin méritos ni apenas tiempo, en dos minutos, y en otros tantos regalos del Milan, el Madrid se fugó en el marcador con los goles de Cristiano en colaboración con la barrera italiana y de Özil, con ayuda de Bonera.

El rigor sin balón se impone a la creatividad con él

Con Xabi Alonso al frente de las operaciones, obligando a Marcelo y Di María a ofrecerse a lo ancho y a Khedira y Özil a lo largo, Cristiano e Higuaín salivaban cada vez que el balón merodeada el área del contrariado Amelia, debutante por indisposición de Abbiati. Sin embargo, las prisas y las imprecisiones impidieron que el Madrid sacara provecho a su dominio.

El Milan no enseñó la patita hasta la media hora de partido, cuando un lanzamiento de falta de Pirlo obligó a Casillas a desperezarse y sacar el balón de la misma escuadra. Pareció que los italianos estaban dispuestos a redimir sus fallos. El partido se niveló al empezar a compartir la posesión el Madrid. Siempre con balones largos y permanentes cambios de orientación, buscando aprovechar la envergadura de un desaparecido Ibrahimovic, los rossoneri intentaban ganar la espalda a la zaga madridista. Una vez más, chirriaba la presencia de Gattuso, uno de los picapedreros con mejor palmarés de Europa. A su vera, Pirlo se atascó.

Con metros para progresar como más le gusta, con el balón pegado al pie y la defensa rival reculando, Cristiano permitió a Amelia recargar su depósito de autoestima con una gran parada. Aunque la ocasión más clara para haber dejado el partido sentenciado antes del descanso la tuvo Di María. El argentino, zurdo cerrado, se empachó de balón en un cuatro contra dos.

A diferencia de Seedorf, muy ovacionado, Robinho fue recibido con bronca

Con el juego cada vez más inconexo, Mourinho se desesperaba con lo que estaba viendo. Su equipo no pasaba apuros. Sin ser peor, tampoco lograba imponer su fútbol. Sólo a ráfagas, con más ganas que precisión.

A diferencia de Seedorf, muy ovacionado, Robinho fue recibido con bronca. El brasileño tuvo el 2-1, pero Casillas se lo impidió y el Madrid puso pie y medio en octavos. Lo anunció Mourinho; mañana es miércoles. También lo sería de haber perdido el Madrid. Pero en fútbol las noches alegres no son mañanas tristes, sino más alegres todavía.

2 - Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Carvalho, Pepe, Marcelo; Xabi Alonso Khedira; Di María (Granero, m. 87), Özil (Lass, m. 83) Cristiano; e Higuaín (Benzema, m. 89)

0 - Milan: Amelia; Zambrotta, Nesta, Bonera, Antonini; Gattuso (Boateng, m. 59), Pirlo, Seedorf; Ibrahimovic, Ronaldinho (Robinho, m. 71) y Pato (Inzaghi, m. 78).

Goles: 1-0. M. 13. Cristiano, de falta directa, marca de tiro que se cuela entre la barrera. 2-0. M. 14. Pase de Cristiano a Özil y el tiro del alemán lo desvía a gol Bonera.

Árbitro: Proença (Portugal). Amarilla a Bonera, Boateng, Antonini y Di María.

Bernabéu: 78.000 espectadores.