Público
Público

A grandes males, grandes remedios

Dujhsebaev analiza las claves del fracaso de España en el Mundial de Croacia  

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Lo primero que debemos hacer es ver las cosas con realismo pensando en el bien del equipo nacional. El primero que siempre quiere hacerlo bien es el entrenador y Valero Rivera convocó a los jugadores que creyó oportunos para iniciar el nuevo ciclo olímpico y marcarse como objetivo llegar a semifinales de este Mundial. Lógico y respetable, pero yo hubiera llevado otro tipo de jugadores. Y aquí tenemos el primer debate abierto. Yo no hubiera convocado a la mayoría de jugadores que han ido a este Mundial. Hubiera planificado la lista en función del calendario.

Aunque esta afirmación pueda sorprender, este Mundial no sirve para nada. El calendario está tan cargado de competiciones por la ambición económica de los dirigentes de la IHF y de la EHF, que en un período de cuatro años se juegan dos europeos y dos mundiales. Este Mundial sólo le sirve al que lo gana. A los demás, sólo les vale para que sus jóvenes vayan cogiendo experiencia. Por eso, yo hubiera llevado a Croacia un equipo que daría el paso en el Europeo 2010 con posterior traslado al Mundial de Suecia 2011, donde sí tenemos que clasificarnos como sea para los Juegos del 2012.

Vivimos un balonmano con tantos partidos y competiciones que los jugadores están sobrecargados. Se ha perdido el espectáculo. Creo que es más lógico que en un ciclo olímpico se jugara sólo un Europeo y un Mundial. Si los dirigentes sólo piensan en recaudar dinero, pues que busquen nuevas fórmulas, que las hay, y que se vendan los partidos más caros con el objetivo de recuperar la calidad. Ahora sólo se va a la cantidad y así no se puede planificar a largo plazo.

España no ha dado la sensación de estar entre los cinco o seis mejores del mundo. Hay que dar un paso atrás y pensar que a lo mejor la selección no es tan buena, aunque tenemos una liga de muchísima calidad y prestigio, y con los mejores jugadores del mundo. Por eso, al siguiente Europeo ya no se puede ir igual, sacando pecho. Hay que partir de cero.

Claro que hay que retocar el equipo de este Mundial. Valero tiene la suficiente experiencia y conocimiento de la liga como para saber qué jugadores debe incluir en su próxima convocatoria. Y no quiero menospreciar a los jugadores que han estado en este Mundial, como por ejemplo Garabaya, un campeón del mundo, o Andreu, un jugador con mucho futuro. Un cambio o un reajuste de planes parece necesario.

No discuto que entre los jugadores haya habido buen rollo, pero nunca hubo sensación de poderío sobre la cancha. Por un lado, tenemos que pensar que la mayor parte de los jugadores de esta selección no han sido los mejores de sus generaciones. Al perder contra Suecia, la moral quedó muy tocada; al caer ante Croacia, estaba por los suelos y al llegar al partido frente a Corea, estaban hundidos.

Los jóvenes deben siempre tirar de un equipo en formación, pero eso cuando hablamos de generaciones que ya vienen de ser campeonas del Mundo o de Europa en categorías junior. Este no es el caso de España actualmente. En este equipo han entrado seis jóvenes que, sin discutir su calidad actual, no son los mejores de sus generaciones. Y eso se nota.

No es cuestión de quejarse porque Valero no tuviera tiempo de inculcar sus sistemas de defensa y ataque al equipo. Pastor llegó tras Argilés en 2004 y en un año fuimos campeones del mundo. Por mucho que nos empeñemos, no tenemos la cultura y calidad de pase de Suecia o Dinamarca. Por eso, pido tranquilidad y paciencia hasta volver a las raíces del juego sencillo.