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Con los grandes en el periscopio

El Villarreal es el tercero en discordia tras Madrid y Barça

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Nadie, salvo Fernando Llorente, ha logrado perforar la meta de Diego López en El Madrigal, donde el Villarreal se muestra intratable esta temporada: cinco partidos, cinco victorias. Y, fuera de casa, sólo la Real pudo vencerloen la jornada inaugural.

Este paseo triunfal, que recuerda al glorioso de Manuel Pellegrini, apenas inmuta la calma de un club que vive modestamente su inclusión entre los grandes. Todos huyen de la palabra alternativa: 'Yo es que no la entiendo', señala escéptico el consejero delegado, José Manuel Llaneza. No entiende que la Liga sea cosa de dos: Barça y Madrid. 'Algo se está rompiendo', exclama. Se refiere a las importantes diferencias ('cinco veces más') en lo que cobran los dos grandes por televisión.

El 'Submarino', que lo ha ganado todo en El Madrigal, no pierde la estela

Pese a todo, el Villarreal sigue a lo suyo. 'No queremos hacer ruido, sólo trabajar e ir a la nuestra', comenta el internacional Cazorla, recuperado para la causa tras su infortunio con las lesiones. Y 'la nuestra' es jugar al fútbol 'bien, muy bien', subraya Llaneza.

Algunos entrenadores comparan su juego con el del propio Barça, al que se enfrentan mañana sábado. El consejero delegado del club amarillo le da a este asunto la vuelta: 'Nosotros ya jugábamos así, con más o menos éxito, antes de que lo hiciera Guardiola'. Cita los años de Víctor Muñoz y Benito Floro al frente del equipo, justo después del ascenso a principios de 2000. Y se lamenta: 'Lo que hacemos nosotros no tiene la repercusión de Barça y Madrid'.

En el club castellonense se huye de la palabra alternativa

Por eso molesta que se hable del Villarreal como alternativa. 'El equipo tiene un estilo muy concreto al que trata de serle fiel', apunta su entrenador, Juan Carlos Garrido. Y a él se aferran los jugadores, el cuerpo técnico y la directiva. Con ese estilo de toque, combinativo y armado de una paciencia que termina por exasperar a sus rivales, el Villarreal ya alcanzó el subcampeonato liguero hace tres temporadas y las semifinales de Liga de Campeones en 2006, donde cayó ante el Arsenal con el penalti más recordado en la historia del club que Riquelme falló. Valverde, tras los cinco años triunfales de Pellegrini, alteró ligeramente el guión y el Villarreal lo pagó el pasado año saliendo de su posición natural: los seis primeros.

Garrido, que conoce el club como si fuera la palma de su mano, ha logrado armar de nuevo al grupo. Y va lanzado. 'Nos gustaría que batiera el récord de Manuel [Pellegrini]', pero Llaneza frena enseguida cualquier atisbo de euforia: 'Hay que vivir al día'. Y aunque, a fecha de hoy, dice que están a tres puntos del Madrid y a dos del Barça, todos llevan la alegría por dentro. 'Nosotros trabajamos desde la humildad', explica el defensa Marchena. Los galones del internacional se notan en la defensa del Villarrreal, adonde llegó este verano procedente del Valencia. Desde la altura de miras que le da su experiencia, Marchena, tras la pantalla de modestia, avisa: 'Trataremos de aprovechar cualquier oportunidad por pequeña que sea'.

'Jugábamos así antes que el Barça de Guardiola', afirma Llaneza

La primera, este mismo sábado. Se enfrentará en el Camp Nou a lo que Llaneza diría es una réplica del Villarreal. O viceversa. Dos equipos fieles a su estilo de buen trato al balón, de guerra a la vulgaridad. ¿La diferencia? 'El Barça tiene un punto más en algunos jugadores', se sincera Llaneza, que ve posible asaltar el liderato 'sin cambiar nuestra manera de jugar'. Sea el campo que sea. 'Nuestra propuesta de juego nunca cambia, ya sea el partido en El Madrigal o como visitante', sostiene Garrido. Sin renunciar a su filosofía, Senna añade que para vencer mañana habrá que 'trabajar mucho'. El toque de distinción amarillo lleva implícito el sacrificio. 'La clave es trabajar mucho en cada partido, no dar un balón por perdido', asegura Cazorla.

El Villarreal se plantea el partido contra el Barça como si fuera la marcha verde al Sáhara, en este caso amarilla. 'Es un encuentro importante si hacemos algo'. José Manuel Llaneza levanta el periscopio del Submarino y lo que ve le motiva: 'Da gusto ver jugar a este equipo', dice y recuerda los últimos encuentros contra el Atlético y el Athletic en El Madrigal. Y enseguida le viene la canción que dio pie en los años setenta al sobrenombre con el que se conoce al Villarreal. 'Es la de los Beatles, pero en versión de los Mustang del Submarino amarillo'. Sin meter ruido. Así emerge de nuevo el Villarreal.

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