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Guardiola cumple y firma

El técnico y su ayudante renuevan por un año más y el lunes regresarán al trabajo con un grupo reducido

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Fue un acto semiprivado, con cámaras pero sin micrófonos, como si las palabras sobraran ante el poder de una imagen largamente esperada por la parroquia azulgrana: Pep Guardiola, junto a Sandro Rosell, estampando su firma en el nuevo documento contractual que le mantiene al frente del Barcelona. Será sólo por un año. Tampoco se había comprometido a más. Al menos, hasta que presidente y técnico no entablen una nueva negociación, en 2011, y decidan si desean seguir uniendo sus destinos.

Hasta entonces, el Barça conserva lo que tenía: al entrenador más exitoso de su historia: siete títulos en dos temporadas, todo un récord. Y Guardiola, la libertad para decidir su futuro a corto plazo. Es lo que quería el técnico que, presionado por todos los flancos, había dado su palabra de renovación a Joan Laporta en enero. Lo logró finalmente tras un mes de prolijas negociaciones, resueltas con una entente que no evita cierta sensación de provisionalidad, pues la junta aspiraba a atar a Guardiola por dos años con opción a un tercero, como había manifestado Rosell.

Pero ni siquiera esa circunstancia ensombreció ayer los rostros de los protagonistas, que hicieron una única concesión a la galería: un posado con sonrisa de oreja a oreja y un apretón de manos ante el escudo del Barcelona. Ni una palabra ni un comentario ni una declaración acompañaron a la foto, que incluyó a Tito Vilanova y a Josep Maria Bartomeu como protagonistas secundarios. Como vicepresidente deportivo, a Bartomeu le ha tocado lidiar con Guardiola y su representante para establecer los términos del pacto. Entre ellos, la inclusión de Vilanova en el lote de renovación. El ayudante del técnico azulgrana también se sentará en el banquillo del Barça un año más.

De este modo, la nueva junta tacha de su lista de pendientes el asunto que más le preo-cupaba y garantiza, como había prometido en campaña, la continuidad del modelo deportivo que más éxitos le ha proporcionado al club, por más que Guardiola haya insistido en desligarlo de su persona. El técnico, que llegó al primer equipo en junio de 2008 tras ascender a Segunda B al filial en su primera temporada como entrenador, concluyó su curso de debut con una Liga, una Liga de Campeones y una Copa del Rey, un triplete histórico que lo encumbró a los altares.

Tres títulos más, Supercopa de Europa y de España y Mundial de clubes, antes de llegar al ecuador de su segunda temporada, completaron un hexacampeonato también histórico, al que se le añadió una segunda Liga, la más disputada, al final de curso. Ya antes, en enero, convertido ya en un semidiós, Guardiola, muy poco dado a los compromisos contractuales largos, se vio obligado a apalabrar su continuidad como técnico, pasara lo que pasara en los comicios del 13 de junio.

Ayer, cumplió su promesa y el lunes se sentará frente a los micrófonos para explicacarse. Después, se vestirá de nuevo el chándal y volverá al trabajo sobre el césped.