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Guardiola engulle a su maestro

El presidente del Almería destituye a Lillo minutos después de finalizado el encuentro

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Seguro que para Guardiola ganar nunca fue tan doloroso como ayer. A una estación del clásico, le sobreviven al técnico culé dos certezas; la primera, asociada al 29-N, es el estado ideal de los suyos. La segunda le desconsoló al ritmo de los goles blaugranas. En cada gol apuñalaba sus fundamentos, una historia que hacía de Lillo carne de cese, otro más al que exilian los resultados.

Y fue en muy poco tiempo, un cuarto de partido que sirvió para fagocitar al tolosarra, uno de sus maestros. Si en la previa el de Santpedor había forjado con alabanzas al vasco, en la cita también resultó determinante en el futuro de un Lillo que llevaba varias jornadas ejerciendo como funambulista ante la falta de confianza desde los despachos. 'La situación no es cómoda ni para él ni para mí. Hay una relación de muchos años. Es una persona fantástica y sigo pensando lo mismo. Pero no hay que olvidar que hemos ganando al tercer equipo menos goleado, tras nosotros y el Real Madrid, y hoy (ayer) ha sido la excepción', aclaraba.

El resultado al descanso podía permitir un bajón en la reanudación que no se dio. No respiró indulgencia y tampoco bajaron el pistón: 'Al descanso les he pedido respeto con el rival y eso pasaba por jugar de la misma manera y cumplir con su obligación', decía, aunque tenía claro que debía felicitar al equipo: 'Hemos sido efectivos. El año pasado, chutamos más que hoy (por ayer). Cada vez que llegábamos, prácticamente marcábamos'.

Sin clemencia ante Diego Alves, uno de sus destacados en el partido fue Fontás. Sobró, tras su actuación, el debate que había protagonizado Piqué. Antes de Fontás, sucesor suyo en su parcela, tampoco se echaba de menos su estampa sobre el césped. La diagonal de cuarenta metros del canterano en el cuarto de Pedro terminó por finiquitar cualquier justificación sobre su descanso. 'Tengo que felicitar a Andreu por su actuación. Ha estado extraordinario y estoy muy contento por él', sentenciaba avisando que había decidido que jugara ante 'las molestias que había tenido Piqué'.

Ante el clásico, Guardiola, como acostumbra, habló con cautela: 'Aún hay que ir a Grecia pero no hemos jugado para avisar a nadie, sólo con respeto al contrario'. Minutos después llegaba la sentencia por boca de Alfonso García, presidente del Almería: 'Hemos hecho el ridículo. Llevo diciendo hace tiempo que no somos competitivos y que la forma de entrenar no es la correcta. Voy a tomar decisiones serias'. 

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