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"Hasta Banderas me preguntó por la coreana"

Entrevista a Edurne Pasaban

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Pocas cosas alteran el pulso de una mujer que ha pisado las catorce cimas más altas de la Tierra. Ni que el mundo la reconozca como la primera de la historia en lograrlo ni que únicamente la selección española de fútbol sea capaz de superarla en la votación final del Príncipe de Asturias. Lo que le ocupa estos días es la reforma que acomete en su domicilio de Tolosa (Guipúzcoa).

Iñaki Anasagasti (PNV) cree que no le han dado el Príncipe de Asturias 'por ser mujer, vasca y hablar euskera'.

La selección lo ha hecho muy bien, el premio ha ido para ellos y perfecto. Esto es deporte, yo he hecho mi trabajo y el reconocimiento que me importa es el de la gente.

¿Es consciente de lo que ha conseguido?

Estar en los libros de historia no cambia mucho mi vida, no voy a dejar de tener los pies en la tierra. Lo que más me sorprende es que voy a cualquier parte de España y todo el mundo conoce a la coreana [Miss Oh, montañera que se había autoproclamado la primera en subir los catorce ochomiles hasta que su propia federación puso en duda la cumbre del Kangchenjunga]. Hasta Antonio Banderas me preguntó por ella. ¡Cuánta gente ha seguido toda esta historia!

Pese a sus críticos, usted ha popularizado el montañismo.

Está claro que es algo de lo que se ha hablado. Habrá puristas que lo critiquen, pero yo no creo que sea malo para un deporte como el nuestro dar a conocer lo que hacemos.

¿Alguno de esos críticos la ha felicitado?

No, esta gente que no comparte lo que haces no te felicita, ya le digo yo.

Si lo suyo es un deporte, ¿por qué la aversión de los puristas a la competición?

No lo entiendo. La primera competición es con uno mismo. Y luego, no es nuevo lo de querer ser el primero en subir los 14 ochomiles. Es algo histórico. En las primeras conquistas del Himalaya se competía por países. Británicos, franceses y demás pugnaban por colocar primero su bandera. Esto ha sido competición siempre.

Lo que sí hace daño es la actitud de la coreana.

En cualquier deporte, la no verdad es mala. El deportista tiene que ser honesto y humilde. Ella ha estado metida en un rollo fomentado por la presión mediática que supone tener a todo un país pendiente de lo que haces.

La figura de los sherpas', que colaboraron en el engaño, también queda en entredicho.

Ni en España todos los españoles somos iguales ni en Nepal lo son todos los sherpas. Y no puedes descargar en ellos la responsabilidad de decidir si has hecho cumbre o no. Si yo organizo una expedición sé muy bien hasta dónde y cómo voy a llegar. Estudio cómo es la cumbre, si hay una antecima que me puede confundir, pregunto, etc.

Picaresca aparte, esta polémica suena increíble desde el punto de vista de las actuales tecnologías.

A mí no me entra en la cabeza que en el siglo XXI no tengamos pruebas de una cumbre, sobre todo si vas con un megapatrocinio. Yo llevo un GPS que emite una señal. A través de Google Earth y de mi página web se puede saber dónde estoy cada diez minutos.

¿Algún organismo ha mostrado interés por oficializar las ascensiones?

Después de esto espero que alguno tome las riendas. O las mismas federaciones cojan la responsabilidad de hacer un seguimiento.

¿Su próximo reto?

Un libro, el ochomil más duro. Me da una pereza increíble escribir. Y empezar a contar diez años, desde el año 98, la primera vez que voy al Himalaya, buf...