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"Sólo hay una España, no dos"

Del Bosque llama a la unidad en torno a la roja cuando el eco de las palabras de Luis ya se ha instalado en la concentración

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No fue el 17 de junio imaginado. El día después del estreno español en Suráfrica 2010, su Mundial, no fue el río de elogios y carantoñas que suceden a una victoria, el único escenario para el que esta selección se había preparado. Fue otra cosa, la resaca de una derrota inesperada y sonrojante que ha llenado un equipo inmaculado de sospechas y desconfianza. Una sucesión de caras largas y preocupadas. Y además, con la sombra de Aragonés y su recuerdo reciente de campeón planeando por todas las habitaciones. Con su diplomacia habitual y su convincente tolerancia, Del Bosque se pasó el día defendiéndose.

También trabajando. Porque aunque concedió unas horas de libertad a sus jugadores, hasta las seis de la tarde, 60 minutos antes de un ligero entrenamiento de recuperación, el seleccionador prefirió encerrarse con sus ayudantes (Grande, Miñano, Ochotorena y Jiménez) en la sala de vídeo. No para repasar los errores cometidos ante Suiza, sino para mirar al futuro. Vieron el Chile-Honduras (1-0) que enfrentaba a los rivales que ahora esperan a la roja. Pero Luis, el eco de sus palabras, ya se había instalado en la concentración.

Luis habla y sus palabras retumban contra las paredes de la selección. No dice nada que los demás no digan. Dentro y fuera de la selección, la visión de los defectos y el análisis de la derrota han sido bastante coincidentes. Pero si el que pronuncia las opiniones es el entrenador que hizo campeón a este grupo, el que les dio hueco a todos a la vez dentro de un mismo estilo delicioso que por una vez se tambalea, la temperatura ambiental se dispara. 'No tengo nada que decir de las palabras de Luis', afirmó Del Bosque. 'Conoce a este grupo perfectamente y respetamos sus opiniones. Pero no hay una España de Luis y una España de Del Bosque. Sólo hay una España', añadió, quizás temeroso de una división entre los partidarios del pasado y del presente.

Lo que había dicho Luis en sus colaboraciones periodísticas para el Mundial con Al Jazeera y La Razón fue que a España le faltó ante Suiza 'convencimiento, velocidad, desborde y movimiento sin balón, lucidez para gestionar el partido físicamente y mentalidad ganadora'. Lo que dijo Luis fue que 'quizás con un medio centro habría bastado y que puede que Del Bosque hiciera los cambios tarde', pero que eso no mató a España sino 'no salir decidida a por el partido'.

Y unas cuantas frases más: 'España estaba convencida de ganar y eso en fútbol no se puede permitir; nadie gana, no ya un título, sino un partido, antes de jugarlo. El problema es que los halagos y los elogios le han llegado demasiado pronto. Ha sobrado confianza y ha faltado el respeto a uno mismo'.

Pero esa batería de declaraciones, que ha escocido dentro de la concentración, no le movieron a Del Bosque un pelo del bigote: 'No estoy para debatir y convencer a nadie y menos a una autoridad como Luis'. En realidad, el seleccionador no parece afectado por las críticas que han acompañado a la derrota de su equipo: 'No nos creímos superiores ni despreciamos a Suiza; ahora no vamos a dar bandazos, tenemos que ser estables. No hay mucho que cambiar'.

El seleccionador sí aceptó estar anímicamente tocado, como toda la selección: 'Hoy es un día malo, estamos fastidiados. No podía ser de otra manera. Pero el deportista que cae tiene que levantarse. Ante Honduras tenemos la obligación de buscar la revancha. No digo que eso nos vaya a rehabilitar ante la opinión pública, pero sí es importante para nuestros intereses'.

De hecho, el técnico restó importancia a los contratiempos físicos: las heridas de Piqué, la lesión de Iniesta y los dolores de Ramos. 'Es peor el cansancio mental que el físico', dijo. En todo caso, el doctor Celada lanzó un mensaje tranquilizador sobre los jugadores afectados. 'Iniesta sufrió un calambre tras un golpe en el muslo derecho, pero ya está bien. Y a Ramos se le ha realizado un estudio radiológico que descarta cualquier lesión ósea en la región dorsal derecha'. Todos están bien para medirse a Honduras. 'El primer partido es fundamental, sí. Pero también valen tres puntos el segundo y el tercero'. Con esa certeza aritmética, España trata de recuperar el ánimo tras esa derrota con la que nadie contaba.