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Hay Madrid sin Cristiano

Los de Pellegrini ganan en Valencia con doblete de Higuaín y un decisivo gol de Garay, sustituto de Pepe

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Mutilado futbolísticamente por las bajas de Silva, Cristiano y Kaká, pero con la prótesis de una enemistad que sólo la soberbia que la provocó puede negar, el partido de Mestalla cumplió con las expectativas. Dos equipos con mismos dibujos y parecidas intenciones (y renuncias). Un choque literal de estilos, en el que la igualdad sólo se rompió en el marcador. Dos goles de Higuaín y uno decisivo de Garay frente a uno de Villa y otro de Joaquín, ante un desconocido Casillas.

Huérfano de Cristiano, el futbolista que más cobra y que más hace ganar al Madrid dentro y fuera del campo, y otra vez sin Kaká, cuya ausencia no es sencilla de calibrar si perjudica o beneficia al juego colectivo de su equipo, el Madrid ofreció su versión más cohesionada. La baja de Silva, tan importante o más para el Valencia que CR9 para el Madrid, sí la notó el Valencia, pues el canario es la espoleta del fútbol perpendicular de su equipo.

Villa y Joaquín equilibraron dos veces el marcador ante un flojo Casillas

El morbo lo centraba el duelo entre Villa y Benzema, el 9 que pudo ser y el 9 que fue. El asturiano nunca le había marcado un gol al Madrid en Mestalla en Liga y anoche se estrenó. El francés por fin fue titular y brilló. También fue protagonista Albiol, quien en su regreso a Mestalla fue silbado, un gesto fruto del orgullo herido.

Pellegrini dice que su equipo se está cristalizando. Es posible, aunque por el momento lo que realmente está es cristianizado, de ahí lo importante que era ganar sin él. La dependencia que el Madrid tiene del portugués es mucha. Si no para jugar mejor, pues Cristiano sólo juega para él, sí para ganar con más rotundidad.

Entre que Pellegrini adelantó su defensa y Emery colocó dos minas antipersona en el centro del campo (a saber, Albelda y Marchena) las previsiones de que el juego pudiera ser fluido eran mínimas, por no decir nulas. Será porque el técnico chileno considera que 'buscar hacia atrás para ir al lado contrario' (sic) no va con el estilo del Madrid. O quizás porque uno los numerosos errores que Emery no quiso enumerar cuando le preguntaron por el Madrid es que le cuesta salir de la presión.

El caso es que el partido pronto se convirtió en un atasco, en el que sólo lo más avispados podrían coger la vía de servicio para llegar antes a la portería rival. Alonso, otra vez perdido en labores que le impiden brillar como podría, y Banega, animándose cuando entraba en contacto con el balón, eran las únicas esperanzas en lo que a la construcción de juego se refiere.

Benzema fue por fin titular y ofreció su mejor versión: la de verdad

El Valencia se decidió antes a colgar balones, con Villa y Mata relamiéndose ante Casillas, pero fueron fuegos de artificio. Con Benzema ofreciéndose permanentemente y Van der Vaart volviendo a cubrir con garantías la ausencia de Kaká, fue Higuaín quien tuvo las dos primeras oportunidades de gol. Después llegó el palo de Ramos y la lesión de Pepe, cuyo sustituto, Garay, acabaría siendo decisivo para el desenlace del partido.

En la segunda mitad llegarían los goles y la descristianización del Madrid, que fue capaz de ganar sin el portugués, un síntoma de mejora, aunque aún esté muy lejos del fútbol que se le supone, por más que Pellegrini opine lo contrario.