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El héroe del Camp Nou no ve al Madrid ganador

El brasileño afirma a Público que se marchó a Roma "porque había futbolistas que jugaban por imposición y yo necesitaba que me valoraran de manera imparcial sobre el campo&

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Baptista repasa en su casa de Roma la alineación del último clásico en Barcelona. Ese partido que sirvió para que el brasileño conquistara efímeramente el olimpo blanco y se apoderara del apelativo de héroe del Camp Nou. Sólo cuatro madridistas de aquel once de un Madrid después campeón tendrán oportunidad de saltar de nuevo a ese césped: Casillas, Ramos, Cannavaro y Raúl. La Bestia resopla: 'Mira el equipo. Muchos dicen que en el club no ha cambiado nada, pero la realidad es otra'.

Y es que la amargura emerge de la chirriante voz del nuevo tanque giallorosso cuando mira hacia atrás. Baptista tuvo que hacer un día las maletas y abandonar el lujo de La Moraleja porque se veía como una vieja alacena camino de un guardamuebles: 'Un jugador necesita sentirse importante. Yo tuve que salir del Madrid porque veía que algunos jugaban por imposición y yo necesitaba un horizonte imparcial. Gracias a Dios, el Roma me lo está dando'.

Otra vez el trato, la moneda de cambio, el discurso despechado de Robinho... 'Un jugador necesita sentirse querido y aquí había pocas oportunidades. Pero prefiero quedarme con lo bonito de mi estancia allí y el partido del Camp Nou fue mi día más feliz vestido de blanco. Cuando la gente no está a gusto y ve cosas raras, se acaba yendo. Mira Robi, yo...', prosigue el centrocampista.

Tal vez por tanto cambio ese discurso invita a Baptista a alinearse con la frase que dilapidó definitivamente a Schuster tras caer ante el Sevilla. 'Ahora mismo es muy complicado que este Real Madrid saque algo positivo de Barcelona. El equipo no tiene nada que ver con el del año pasado. No está Ruud, Diarra hizo un partidazo, Robi, Pepe, yo... Será complicado. Depende también mucho del Barcelona, aunque al Madrid nunca hay que descartarlo de nada', sentencia.

Cuando se realiza la entrevista con Público, acaba de concluir el Madrid-Zenit. Baptista, que confiesa que sólo ha seguido en un par de ocasiones a sus ex, reconoce que las diferencias con el equipo campeón son abismales: 'He visto poco. El día del Sevilla, alguno más y el del Zenit. La temporada pasada, el triunfo se cimentó desde el bloque. El equipo como bloque era la clave. Precisamente, en aquel clásico fuimos eso, un equipo. Yo hice una buena labor y me acordaré toda mi vida de ese gol'.

La relación entre Schuster y Baptista era semejante a la del resto de los futbolistas: nula. Al brasileño no le sorprendió la destitución del alemán, aunque deja claro que Schuster nunca cambió de parecer en ningún aspecto del equipo. '¿Schuster? El fútbol es así. Los resultados mandan por encima de todo. Supongo que la cobranza llega para todos tarde o temprano. De todas formas, Schuster es el mismo de la pasada temporada. No creo que hubiera cambiado. Él tenía una manera de ser, que era la de no hablar nada, o lo justo y necesario. Llegaba al vestuario, se sentaba aparte y pensaba. Esa forma le salió bien un tiempo, pero ahora parece que no', comenta.

Baptista ve con cierta lejanía toda la crisis que está viviendo su ex equipo. 'Estoy en otro fútbol y en otra concepción de vida futbolística. Aquí se trabaja muchísimo y el fútbol es cerrado. No tienes tiempo de ver más allá de tu equipo', explica el romanista, que ve muchas diferencias entre el trabajo de Schuster y el de su nuevo técnico, Luciano Spalletti: 'Éste es un entrenador minucioso, detallista, no deja nada a la improvisación y eso que hemos tenido muchos lesionados. Pero, aun así, hemos salido adelante y enlazamos seis victorias consecutivas que nos permiten mirar toda la temporada con tranquilidad para aspirar a todo'.

Pero precisamente en esa perspectiva se puede cruzar el Madrid en los octavos de Liga de Campeones, que se sorterarán el próximo viernes: 'Sería demasiado especial regresar tan pronto al Bernabéu. Prefiero que no nos toque jugar, pues sería demasiado especial', repite el brasileño para acabar.