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El hincha del Marsella detenido niega sus actos vandálicos en el juicio

La sentencia a Santos Mirasierra se conocerá "en menos de 48 horas"

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El aficionado del Olympique de Marsella Santos Mirasierra, detenido el pasado 1 de octubre en Madrid a raíz de los incidentes en el partido de Liga de Campeones entre el club francés y el Atlético de Madrid, ha reconocido hoy que es 'un ultra, pero no un 'hooligan' ni un criminal'.

'Soy inocente, desde hace diez años me he dedicado a mi peña ultra, he dado toda mi vida, todas mis vacaciones, mi dinero, para seguir a mi equipo por Europa', ha dicho Mirasierra en el uso de la última palabra antes de que quedara visto para sentencia el juicio en el que el fiscal ha pedido 8 años de prisión para él por agredir a un policía.

El Ministerio Público considera a Mirasierra autor de un delito de atentado en concurso con un delito de lesiones y otro de desórdenes públicos, mientras que su defensa ha pedido la absolución al considerar que no se han acreditado los hechos que se le imputan y que las declaraciones de los policías en las que se sustenta la acusación 'han estado jalonadas de decenas de contradicciones'.

Mirasierra ha explicado que los agentes de seguridad les pidieron retirar una pancarta porque en ella figuraba una calavera -símbolo prohibido por la UEFA por incitar a la violencia y al racismo-, y que él trató de dialogar con ellos para que les permitieran mantenerla.

Al no conseguirlo fue cuando, según su testimonio, apareció la Policía Nacional y forcejeó con los agentes, aunque finalmente cedieron y la retiraron. 'La pancarta nos representa, para la gente puede ser sólo un pedazo de tela, pero para nosotros es muy importante, es una parte de nosotros', ha señalado el acusado.

En uno de los vídeos de los incidentes aparece Santos Mirasierra empujando a uno de los policías, lo que él ha justificado asegurando que trataba de impedir que siguieran golpeando a una seguidora del club francés que ya tenía una brecha en la cabeza.

Durante el juicio han testificado también tres agentes de la Policía Nacional que intervinieron para controlar los altercados en el Vicente Calderón, y que han asegurado que actuaron porque los seguidores del Olympique estaban agrediendo al personal de seguridad privada del Atlético de Madrid. Sin embargo, no han podido identificar con total certeza a Santos Mirasierra como uno de los aficionados que lanzó botellas, hebillas de cinturones o sillas a los agentes de la Policía.

Uno de los agentes, que primero ha declarado que Mirasierra lanzó una silla que hirió en la cabeza a su superior, ha reconocido tras el visionado de las imágenes que en ese momento estaba de espaldas pero que 'tenía la convicción' de que el acusado era el culpable de la agresión.

Por su parte, los testigos de la defensa, la mayoría seguidores del Olympique o españoles que fueron invitados al partido por el acusado, han asegurado que Mirasierra intentó en todo momento calmar a los agentes para que no cargaran contra los aficionados.

Todos ellos sostienen que el ambiente estaba tranquilo hasta que la Policía entró y 'sin saber por qué, se lió a pegar palos', y aseguran que el acusado no lanzó ningún objeto, ni intervino en los enfrentamientos, salvo para evitar que siguieran golpeando a otra aficionada. Ésta ha afirmado que Mirasierra suplicó a los agentes que no la golpearan y que se interpuso entre ella y uno de los policías para evitar más agresiones.

Por último, dos de los miembros del equipo de seguridad del club francés han coincidido en que Mirasierra, al que conocen desde hace una década, nunca ha participado en altercados violentos, y han explicado que el símbolo de la calavera de la pancarta se ha permitido en todos los países de Europa y también en cuatro ocasiones anteriores en España.

El abogado del acusado, Erlantz Ibarrondo, se ha mostrado optimista respecto a que la sentencia pueda hacerse pública 'en 48 horas', antes del partido que volverá a enfrentar el próximo martes a ambos equipos en campo marsellés, ya que a su juicio se ha acreditado que su defendido no participó en los altercados.