Publicado: 12.01.2014 08:00 |Actualizado: 12.01.2014 08:00

Los Hispanos también reclaman el cetro europeo

La selección española de balonmano emprende el camino hacia un título que se le resiste aprovechando el eco del Mundial. Cadenas debe sobreponerse a las bajas. Hungría, Noruega e Islandia, los primeros rivales

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La selección española de balonmano afronta el Campeonato de Europa, que arrancará este domingo en Dinamarca, con la difícil misión de encadenar el título mundial y continental, un reto que tan sólo han logrado hasta el momento dos equipos de leyenda, Suecia en los años 1999 y 2000 y Francia en 2009 y 2010.

Un titánico desafío en el que tratarán de hacer fracasar a los de Manolo Cadenas, que se estrenará al frente del conjunto español en una gran competición internacional, selecciones de la talla de Dinamarca, vigente campeona de Europa, Croacia o Francia, dispuesta a demostrar que todavía no concluido su reinado en el balonmano internacional.

El Europeo es un título que todavía se le resiste a España. Hace dos años en Serbia terminó cuarta y hay que remontarse a la cita de 2006 en Suiza para encontrar a la selección en el podio de honor. Los Hispanos no quieren dejar apagar la llama que se encendió hace justo un año, cuando ganaron el Mundial en casa. En la final ganaron, precisamente, a la selección que ahora juega como anfitriona. Tras completar una buena fase de preparación, pese al último tropiezo contra Suecia, el combinado español mantiene la ilusión y la intensidad que le hicieron levantar el cetro mundial. 

Manolo Cadenas ha imprimido retoques propios pero ha sabido mantener casi todo el bloque que se proclamó campeón del mundo de la mano de Valero Rivera. No obstante, los mayores problemas para el equipo español llegarán a la hora de suplir las sensibles bajas con las que llega al campeonato. Para empezar, no acude a la cita por lesión el Arpad Sterbik y el pivote Julen Aginagalde será duda hasta el último momento a causa de las molestias que arrastra en el abductor de la pierna izquierda.

Una posible baja que obligaría a España a modificar notablemente su juego de ataque, en el que ha tenido un papel fundamental en los últimos años Aginagalde, sin ninguna duda el mejor pivote ofensivo del mundo. Contratiempo que obligaría al equipo español a ahondar en su juego combinativo, sustentado en la polivalencia de sus jugadores de primera línea, dados lo tradicionales problemas con el lanzamiento exterior, agravados por las ausencias de Alberto Entrerríos, que cerró su carrera internacional tras el Mundial de España, y Ángel Montoro, aquejado de una hernia. Tampoco podrá debutar con la selección en un gran campeonato el joven Alex Dujshebaev, hijo del ahora técnico del Kielce polaco.

Una circunstancia que dotará, todavía más si cabe, de una mayor importancia al entramado defensivo de la selección, la base de los éxitos del conjunto español, que no contará en esta ocasión con el poder de intimidación que ejerce sobre los rivales el portero Arpad Sterbik. Ausencia que se encargarán de cubrir José Manuel Sierra, que ya fue determinante en el pasado Mundial, en especial en el partido de cuartos de final con Alemania, y el joven Gonzalo Pérez de Vargas, que llega a la selección como el mejor portero del campeonato francés en la presente temporada.

Porteros que tratarán de afianzar una defensa, en la que por lo visto durante los encuentros de preparación, España se ha mostrado más cómoda bajo el sistema 5-1, con Víctor Tomás y Cristian Ugalde alternándose en la posición de avanzado, tanto a la hora de cerrar los espacios al adversario como a la de lanzar el juego de contragolpe.

Y es que una vez más, el fulgurante juego de contraataque de conjunto español será una de las principales armas de la selección, que además de con velocísimos extremos cuenta en sus filas, con dos de los defensores, Viran Morros y Gedeón Guardiola, más rápidos a la hora de correr el contragolpe.

Armas con las que el combinado español tratará de superar una exigente primera fase en la que España se medirá con Hungría -con la que debuta este domingo a las 18:15 horas-, lastrada por la ausencia de Laszlo Nagy, la emergente Noruega (el martes 14, 20:15 horas), e Islandia (el jueves 16, 18 horas), que llega al torneo marcada por las lesiones. Tres rivales que, a priori, no deberían impedir la presencia de la selección española en la segunda ronda, para la que se clasifican los tres primeros de cada grupo, y en la que España se mediría con los componentes del grupo A que integran Dinamarca, República Checa, Macedonia y Austria.

Adversarios, que salvo con la excepción de Dinamarca, la gran favorita para el oro, y que aguarda a España con un indisimulado afán de revancha, tras la contundente derrota sufrida ante los "hispanos" en la final del último Mundial, hacen soñar con las semifinales al conjunto español. Una ronda, en la que a diferencia de lo ocurrido hace dos años en el Europeo de Serbia, donde España concluyó cuarta, aspira esta vez a superar y pelear por un oro continental, que ya ha rozado hasta en tres ocasiones al perder las finales del año 1996 en España, 1998 en Italia y 2006 en Suiza.