Público
Público

Holanda gana un bodrio

La suerte y la calidad naranja deciden un choque lastrado por el miedo de ambos a la derrota

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Al fútbol le sobra orden y entrenadores. Los tácticos le están poniendo la bota en el cuello al talento. Todo es academicismo y así se gestan bodrios como el de ayer. Un partido indigno de un Mundial. Irrespetuoso con la historia de Holanda y con aquella dinamita roja danesa del 86.

Si al petardeo se le despojara del grandioso escenario, de las vuvuzelas y de los millones de aficionados que lo siguieron por televisión, podría pasar por un duelo de regional. El miedo a la derrota castra el juego.

Los pizarreros están metiendo el fútbol en circuitos de conos indescifrables cuyo resultado no es más que el orden. Lo demás importa poco. Están engañando al jugador y al aficionado. Todos presumen de que se entrenan con mucho balón, de que en sus sofisticados ejercicios el cuero es la principal herramienta. ¿Pero para qué? ¿Para perseguirlo o para jugarlo?

El odioso esquema por el que hay que morir como colectivo es el chaleco antibalas contra la derrota. Da igual que por medio esté Holanda. Tradicionalmente fue una defensora del juego desde la pelota, pero ayer apenas tuvo capacidad de sorpresa.

Al fútbol le falta cintura. Van Persie, por ejemplo, la tiene. Las pocas veces en las que pudo balancear sus caderas produjo algo distinto. Holanda ganó porque al menos mantiene el deseo de dominar, de mirar hacia adelante, aunque lo haga rechinando y cosida a su pizarra. Da grima ver a Stekelenburg, guardameta criado en la escuela del Ajax, perder tiempo en los saques de puerta como si fuera un portero italiano.

Lo de Dinamarca es peor. Se ha encallado en dos mediocentros picaprederos y mantiene las mismas alas desde hace seis años -Jorgensen, Rommedhal y, luego, Gronkjaer-. De ahí no sale. Bendtner, su tallo, el más sospechoso por pinta física, fue el único que ofreció algo distinto. Con 1-0, en un despropósito de gol acorde con el partido, Olsen se empeñó en mantener ese orden rancio. Así le fue. Holanda, con Elia en el campo en los tramos finales, tuvo desborde, esa cintura que tanto añora el fútbol. Sólo con eso le valió para fabricar el 2-0 de Kuyt.

2 - Holanda: Stekelenburg, Van der Wiel, Heintinga, Mathidsen, Van Bronckhorst, Van Bommel, De Jong (De Zeeuw, m.87), Sneijder, Van der Vaart (Elia, m.68), Kuit y Van Persie (Afellay, m.77).

0 - Dinamarca: Sorensen, Kjaer, Agger, Jacobsen, Simon Poulsen, Cristian Poulsen, Jorgensen, Kahlenberg (Eriksen, m.73), Enevoldsen (Gronkjaer, m.55) Bendtner (Beckmann, m.62) y Rommedhal.

Goles: 1-0, m.46: Simon Poulsen en propia puerta. 2-0, m.85: Kuyt.

Árbitro: Sthepane Lannoy (Francia). Amonestó por Holanda a De Jong y por Dinamarca a Kjaer.

Incidencias: partido disputado en el estadio Soccer City de Soweto ante 83.465 espectadores, según informó la FIFA, y con dieciséis grados de temperatura al inicio del partido en un día soleado. Terreno de juego en buenas condiciones.