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Hollywood llega a Montmeló

Motero de Harley, asegura que el atractivo de su equipo de Moto2 no es el dinero

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'¡Coño, Antonio! Voy a dar más gas', carbura Joan Olivé cuando el patrón de su equipo se planta en la pista de Montmeló, polo negro, tejanos gastados, cabellera incipientemente canosa. '¡Coño, una moto de competición! Quiero dar una vuelta y hacer el loco como Randy Mamola', piensa a su vez Antonio, Banderas, el patrón, el actor, el andaluz que, con espíritu renacentista, ha proyectado su alma motera en los circuitos del Mundial de motociclismo. Pero no, la moto no se toca, pese a que su dinero financie y su imagen proyecte el Jack & Jones by Antonio Banderas, uno de los equipos de la nueva Moto 2, y el sueño de pilotar una montura profesional alimentara su reciente entrada en el mundillo.

'Si Lorenzo gana, se le recordará que no estaba Rossi', asegura el actor

'Yo quiero dar una vuelta, pero se asustan, no sé por qué: ¡no iba a hacer el majara para darme un talegazo en la primera curva!', asegura Banderas, en su primera aparición en un circuito desde que se convirtió en patrón. El actor malagueño luce feliz. Recuperado por Almodóvar para el cine español dos décadas después, su repleta agenda cinematográfica le ha dejado, al fin, un hueco para colarse en el box, ver a sus chicos de cerca y recuperar viejas memorias televisivas, de cuando su horizonte no alcanzaba más allá de Málaga. 'Recuerdo a Ángel Nieto en blanco y negro, y a Carlos Lavado, y a Sito Pons, y a KennyRoberts Me excitaba verlos en directo', dice Banderas con pasión y naturalidad, sin hacer gala de lo mucho que sabe de las dos ruedas. 'Hay algo especial que tiene que ver con la independencia, con el pensamiento común que hace que los moteros nos saludemos con el mismo signo aquí y en Estados Unidos, no sé explicar por qué, pero me gusta'.

Lorenzo, Iannone y Márquez, poles' en sus respectivas cilindradas

Las motos, estima, darían para unas cuantas películas aquí y en Hollywood, pero Banderas no actúa cuando asegura que, para él, esto no es un negocio. De momento, no persigue victorias. Ni grandes metas. Simplemente, que sus muchachos se sientan a gusto y respaldados. 'Esto no es rentable para mí, pero ese no es el atractivo. El tráfico de drogas me deja más dinero', espeta. Kenny Noyes y Joan Olivé, sus pilotos, lo miran estupefactos. 'Esta gente ya sabe que es broma', les tranquiliza el patrón, con una sonrisa.

Conductor de Harley, motero como Brad Pitt y George Clooney, el actor se ha adentrado en el Mundial con un objetivo acorde con el espíritu romántico que atribuye al motociclismo. 'Aquí domina la cultura del campeón y del ídolo, pero, de repente, en Moto 2, hay muchos cambios y quien hace la pole hoy puede ser 15º en la próxima carrera', asevera Banderas. 'Me gustaría estar un par de años aquí y después quizá pueda haber sorpresas con otras categorías', desliza. Las motos no tienen el glamour de la Fórmula 1, pero, Banderas las acerca a Holly-wood. Como Lorenzo a su Yamaha al título. 'Siempre se le recordará que no estaba Rossi, si gana el título', asegura el actor. Jorge sale hoy desde la pole en MotoGP; como Iannone, en Moto2 y el especialista Marc Márquez, en 125 cc.