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Hoy no es Zidane, ayer era mendrugo

Pedro León colecciona críticas públicas e hirientes de sus entrenadores

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'Pedro León no es Zidane, ni Maradona, ni Di Stéfano'. Cuando Mourinho comparó de forma despectiva a su jugador con tres de los más grandes, seguro que desconocía que precisamente el astro francés es el gran ídolo del joven centrocampista murciano (23 años). El espejo en el que se mira, consciente de que es inalcanzable, y al que pondera en cuanto tiene ocasión.

'Tengo un ejemplo que es Zidane. He preguntado a gente que ha jugado con él y todos me hablan de maravilla, ¡no puede ser casualidad! Y como él era un futbolista que me gustaba tanto he leído mucho suyo. He visto, incluso, la película de su vida y he comprobado que todo lo que logró le costó mucho. Así que imagino que a mí me sucederá lo mismo', pronosticó Pedro León el año pasado en el Getafe.

'Siempre me ha gustado Zidane, el mejor de la historia por lo que he visto, el más grande, pero yo, ni arrimado', aseguraba en 2009 cuando jugaba en el Valladolid.

En el veloz extremo murciano confluyen ambición, clase, velocidad y un punto de rebeldía táctica, fruto quizás de la inestabilidad laboral a la que, paradójicamente, le ha abocado su calidad. En las últimas cinco temporadas ha jugado en otros tantos clubes: Levante, Murcia, Valladolid, Getafe y Madrid.

Algunos de los que han compartido vestuario con él lo describen como un chaval con doble personalidad. Lejos del césped es tranquilo, comedido y buen conversador. El tercero de cuatro hijos de un guardia civil, todos ellos con León como segundo nombre, 'no apellido', en honor al abuelo y, desde hace cinco años, como recuerdo permanente de su hermano mayor, León León, fallecido en un accidente.

Cuando se calza las botas, dicen, Pedro León se transforma. '¿Por qué no juegas más para el equipo?', le preguntó en 2006 Gabi Correa, ex futbolista uruguayo que le dirigió en el Murcia.

Le gusta ser un futbolista mimado por su entrenador, no suele aceptar de buen grado que le sustituyan y, sobre todo, le cuesta coger los conceptos tácticos. Circula por internet un vídeo de un entrenamiento del Valladolid en el que Mendilibar, entonces técnico pucelano, le echa una bronca descomunal, a voz en grito y trufada de gruesos y abundantes tacos. Semanas después, en la previa de un partido ante el Barça, Mendilibar ninguneó con acritud la baja de Pedro León, sancionado: '¿Problema? Si andaba como un mendrugo... En los últimos partidos no ha hecho nada en el juego dinámico. El que juegue por él va a hacerlo bastante mejor'.

A Mourinho, que en julio recibió al murciano con cariño 'confiamos mucho en tí', le dijo, no le gustó que en pretemporada fuese expulsado ante el Hércules por una patada absurda cuando ganaban 1-3. El pasado sábado, la cita que revolvió las tripas de Mourinho, las cámaras de televisión retrataron a León bostezando en la banda segundos antes de saltar al césped y ya sobre el campo, tras sacar mal una falta, se quedó con los brazos en jarras en vez de acudir al despeje defensivo del balón, que le pasó casi al lado.

Míchel, su técnico en Getafe, fue condescendiente con esas actitudes. Lotina, en cambio, respalda la rajada de Mourinho: 'Su tono me pareció perfecto. Yo hubiese dicho lo mismo, pero de otra manera'.