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Huelga el clásico

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Rubiales ya tiene, al menos, la foto. Quizá la huelga sea desconvocada y el sindicato alcance sus reivindicaciones, pero el primer gol se ha marcado con la unidad plena de los futbolistas. Casillas y Puyol admiten que se deben buscar soluciones unos días antes de medirse en la Supercopa. Las heridas, alguna hay abierta, de la temporada pasada tienen continuación demasiado pronto. Pero el tiempo ha borrado algunas acciones que molestaron a ambos bandos, esencialmente entre los internacionales españoles. Durante el viaje de España a Estados Unidos y Venezuela, Ramos trató de aproximar voluntades. Fue el embajador blanco ante los Iniesta, Busquets o Valdés. Era el momento de olvidar para pelear por el objetivo común de la Roja y el sevillano se preocupó de unir frente a la pasividad de algún que otro compañero blanco.

En lo deportivo, Mou ha rehabilitado a Benzema mientras algunos de los rostros nuevos ocupan la enfermería desde el primer día. La agradable sorpresa de Callejón y el empeño en Coentrao contrastan con el desenlace final del caso Cesc. Pep ha insistido tanto que a Rosell no le ha quedado más remedio que complacerle. Igualmente, el fichaje de Alexis y la irrupción de Thiago son las firmes apuestas de Guardiola para seguir haciendo historia. Serán dos partidos frenéticos donde se ajustarán cuentas pendientes. Los dos se tienen ganas. Como es habitual, Pep no ha dejado a los suyos realizar actos públicos y ha limitado las entrevistas. Mou, único general del cuartel blanco, sigue esperando a Adebayor. Su nueva vuelta al Camp Nou promete porque su deseo es repetir la carrera que dio con el Inter. Si levanta la Copa, huelga pensar que es el mejor escenario posible para el luso.