Publicado: 20.03.2016 08:38 |Actualizado: 20.03.2016 08:38

Iborra: "Hasta los ídolos del fútbol pueden ser los hombres más sentimentales del mundo"

La vida de un futbolista no siempre es color de rosa. La ambición también puede jugar malas pasadas. “Pero desde que he sido padre ya no es como antes”, explica Iborra, jugador del Sevilla que hoy se enfrenta al Real Madrid (20,30 horas, Santiago Bernabéu).

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Iborra junto a Unai Emery esta semana en la rueda de prensa previa al partido del Sevilla contra el Basilea. /EFE

Iborra junto a Unai Emery esta semana en la rueda de prensa previa al partido del Sevilla contra el Basilea. /EFE

MADRID.- En su cabeza existe un hombre afortunado. Un buen árbitro de sí mismo. Una página de un libro que no se va a olvidar. Recuerda lo vivido y lo que aprendió de lo que vivió: la necesidad que acompañaba al niño que fue y la seguridad de ahora en la que no existe día en el que no pueda mejorar.

Quizá sea el valor de esta conversación con Vicente Iborra (Valencia, 1988) en la que no sólo ejerce como futbolista del Sevilla. También como ciudadano, incapaz de olvidar la lógica o la ilógica de la vida. “No me gustaría ser más famoso. no lo necesito”, explica Iborra, mediocampista valorado y de ataque. El año pasado hizo 9 goles con el Sevilla que refuerzan su categoría. “Pero esto ya no es lo que pasó ayer sino lo que pasará mañana”.



Pregunta: En su cuenta de Twitter, el hombre vence al futbolista

Respuesta. Sí. Creo que, por encima de la profesión, somos personas. Si estoy en la sociedad es para ser uno más, no para diferenciarme de nadie. No tengo esa necesidad. No lo entiendo de otra manera.

Le pide usted adversidades a la vida para hacerse más fuerte

De joven uno hace cosas de las que ahora se arrepiente o, al menos, las haría de otra manera, porque uno ya superó obstáculos en los que no se vino abajo. La vida es así y todo eso se aprende y lo que se aprende te hace madurar. Al menos, esa es mi idea de la vida: ya dejé de pelearme frente a obstáculos insalvables.

Tenía usted la idea de ser torero. Eso era jugarse la vida cada semana

Pero era una idea lógica para mí. Me gusta ese mundo. Me hubiera gustado sentirlo más de cerca. Me viene de familia. Mis abuelos se dedicaron a ello y a uno siempre le atrae lo que hicieron sus abuelos, pero, claro, hoy, que ya pasaron tantos años…., ya no se puede, ya pasó.

Siempre le quedará La Maestranza

Sí, y la plaza de toros de Valencia…, porque tengo conocidos en ese mundo. A veces, me acerco a ellos para aprender de su fortaleza, de cada vez que bajan a la plaza y se ponen a prueba. En ese sentido el torero es como el futbolista. Siempre se pone a prueba y mientras lo hace descubre que hay cosas más importantes que eso como la familia, los niños…

De futbolista no es que usted sea muy famoso. ¿Eso es lo peor?

"Soy un hombre honrado, profesional. Mi club se identifica conmigo y yo me identifico con él"

No, para nada. Soy un hombre honrado, profesional. Mi club se identifica conmigo y yo me identifico con él. Me vale así, porque es a lo que aspiré siempre. No necesito ser famoso. No creo ni que me gustaría.

La fama también soluciona vidas. Mire a Kiko Rivera aquí, en Sevilla

Bueno, hay gente para todo, sí, claro, no lo vamos a descubrir aquí…

“Mi jefe soy yo lo que me hace ser más exigente que si fuese otro” (Arturo Pérez Reverte, escritor)

"No creo que haya nadie que me critique tanto como me critico yo mismo. Sobre todo, por las noches después de los partidos"

Me identifico totalmente. Soy muy exigente conmigo mismo. No creo que haya nadie que me critique tanto como me critico yo mismo. Sobre todo, por las noches después de los partidos. Entonces doy vueltas y vueltas a la cabeza. A veces, hasta he abusado de mí mismo, pero no era fácil, no sabía como acabar.

¿Y ya ha averiguado como acabar?

"Había llegado a un momento en el que tenía broncas con mi mujer cuando no ganaba"

Sí, más o menos sí, sobre todo desde que he sido padre, ya no es como antes. Los resultados ya no me atacan de esa manera. Había llegado a un momento en el que tenía broncas con mi mujer cuando no ganaba. Podía llegar de tan mal humor a casa que ni yo mismo sabía cómo ocultarlo. No quería ser así, pero hubo una época en la que lo fui.

¿Todos tenemos un día de cólera?

Sí, claro, siempre hay algún día en el que es mejor no levantarse de la cama, pero te levantas y te arriesgas y…

¿Un futbolista se arriesga a perder la cabeza?

No, yo no. El fútbol me enseñó a valorar la vida. Yo no tuve una infancia fácil. En casa había muchas dificultades, necesidades que no se podían cubrir. ¿Cómo iba a pensar yo en tener una bicicleta? Así fue durante mucho tiempo y por eso no lo olvidaré nunca y el fútbol tampoco me lo ha permitido. No me gustan los caprichos. Sé que ahora hay gente en la situación en la que estaba mi familia cuando yo fui niño y me molesta, porque seguro que merecen más.

¿Es complicada de contar la vida de un futbolista?

Sí, es complicada. Hay gente que habla de nosotros como una máquina, como una mercancía más y se olvida de que uno es un hombre de carne y hueso, con tantos sentimientos como el que más. Hasta los ídolos pueden ser los hombres con sentimentales del mundo, no me cabe duda, llevo ya años en el fútbol.

No le imagino a usted afeitándose a las siete de la mañana para ir a trabajar. ¿Fue su logro?

No. Quizá mi logro sea vivir de lo que me gusta. Pero si hubiese tenido que levantarme a las siete para ir a trabajar lo hubiese hecho encantado, hubiese valorado que tenía un trabajo, que ese era mi trabajo, que tenía la suerte de tener un trabajo.

¿Los entrenadores le pueden poner a uno de mal genio?

"El futbolista es un ser egoísta. A veces, no piensa en ninguna otra razón que no sea la suya y resulta que en el vestuario somos muchos"

A veces, sí, porque el futbolista es un ser egoísta. A veces, no piensa en ninguna otra razón que no sea la suya y resulta que en el vestuario somos muchos. Pero no creo que yo pueda ser neutral con los entrenadores que he tenido. Tuve suerte. No existió ninguno que me cogiese manía (risas). Aprendí de todos y todavía conservo la relación con la mayoría…

No es usted un hombre reaccionario. ¿Pudo perder algo?

No, porque ¿qué se iba a perder?

Era lo que le preguntaba

No me gusta polemizar. No soy ese tipo de futbolista. Quizá porque para mí el fútbol es algo más que un juego y más aquí en Sevilla, tanta la pasión, tanto el orgullo. Para mí, el fútbol es lo que me hace llorar de pena o de alegría. No sé expresarlo mejor, sinceramente.

Lea, leyendo se aprende más de lo que parece

"Intento leer en todos los aspectos, uno tiene que estar informado, ser consciente de lo que ocurre en la sociedad en la que vive"

Sí, intento leer en todos los aspectos, uno tiene que estar informado, ser consciente de lo que ocurre en la sociedad en la que vive. Uno no puede alejarse nunca de su entorno, ahora mismo en mi propia familia tenemos a enfermos, cosas que crees que nunca van a pasar a los tuyos y, de repente, les pasa… Hay que prepararse para todo.

¿No hay sacrificios inútiles entonces?

Creo que no hay cosa más útil que el sacrificio. A mí me ha devuelto todo lo que le di. Me hizo tener fe. Me ayudó a quedarme con lo bueno de lo que viví. Creo que hay que ser así: uno no puede estar recreándose constantemente en las cosas malas que le pasan. No tiene sentido.