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El increíble Hulk en moto

 El Mundial pierde a uno de sus pilotos más carismáticos

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Algo de antihéroe había en el modo de ser de Marco Simoncelli. En contraposición a ese lema tan peliculero y hollywoodiense de no hay problema que no pueda resolver; el melenudo italiano tenía la habilidad de zambullirse en zanjas de las que brotaban las polémicas a borbotones. Tuvo la rara habilidad de reunir a toda la foto de familia deMotoGP para afrontar en una comisión de seguridad su estilo de pilotaje. Hasta las rencillas más irreconciliables encontraron un hilo de conexión gracias a la travesuras dePippo sobre su montura.

Aligi Deganello, su jefe mecánico, explicó en una ocasión una anécdota que simboliza un poco su personalidad: '¿Creíais que Sic era la abreviatura de Simoncelli? Pues no, es el acrónimo de Sbattersene I Coglioni (vendría a ser algo así como tocar los cojones en español). Lo pensamos porque después de dos años malos decidimos que había llegado la hora deremangarse, pasar de las críticas y dar gas'.

Sic abreviaba una frase italiana que significa 'tocar los cojones'

La biografía del italiano encuentra rozaduras con una buena lista de nombres que han sufrido sus temerarias aventuras encima de la moto. Sin embargo, por testimonios de rivales y amigos, esta arriesgada forma de conducir no implicaba una personalidad problemática. Más que chulería o bravuconada, detrás de cada incidente se escondía la inocencia de una persona que entendía las carreras como una competición anárquica en la que el premio se lo llevaba el más rápido sea cual sea su sea la estrategia implantada para conseguir el fin último.

Después de cada incidente en los que se veía envuelto su primera reacción era un inocente encogimiento de hombros. Él sólo había intentado superar a un rival. Le costaba asimilar su travesura nada más bajarse de la moto. Necesitaba horas de reposo para rebajar la adrenalina de la velocidad; era en ese momento cuando recapacitaba. Simoncelli era una especie de increíble Hulk de la velocidad. A muchos kilómetros por hora era cuando su epidermis comenzaba a ponerse verde, cuando se llevaba por delante todo lo que encontraba a su paso. En el reposo volvía el hombre afable, tranquilo y bromista que tantos seguidores arrastraba por todo el mundo. Un tipo que reconocía sin rubor que hasta los 15 o 16 años dormía en la cama de los padres (su hermana Martina llegó a confesar en una entrevista que después del Gran Premio de Valencia de 2008 también lo había hecho) y al que le aterraban las películas de miedo. Del mismo modo era capaz de fanfarronear en una entrevista y decir, en su día, que rechazó una oferta de un millón de dólares de un equipo de MotoGP el año antes de dar el salto.

Su camino iba hacia los helados o la albañilería hasta que probó una moto

Cierto que en España ha costado entender esa doble vertiente. Los españoles han sido sus víctimas favoritas en esos momentos en los que no era capaz de controlar esos impulsos. Bautista, Barberá, Lorenzo y Pedrosa han estado desde siempre en su radar. Dos Mossos de d'Esquadra disfrazados de mecánicos de su equipo tuvieron que escoltarlo en el último Gran Premio de Catalunya después del incidente con Pedrosa en Le Mans que acabó con el catalán por los suelos y con la clavícula fracturada. 'Cuando he tenido incidentes con pilotos españoles, cuando hemos chocado o ha habido discrepancias, no ha sido porque lo haya hecho a propósito. En algunas ocasiones la prensa española no ha dicho toda la verdad sobre mí. Yo pienso que estos altercados son cosas normales que pasan en cada carrera. Los pilotos españoles no lo ven de la misma manera que yo y no, no somos los mejores amigos', reconoció en una ocasión.

Reconocía sin rubor que dormía con los padres hasta los 15 o 16 años

Curiosamente en su última carrera de ayer mantuvo durante esa vuelta y media un magnífico duelo con Álvaro Bautista por la cuarta posición que recordó a aquellos mano a mano brutales del mundial del cuarto de litro de hace unos años. Era quizás el anticipo de una nueva era en la categoría reina con estos dos jóvenes pilotos apuntando a entrar en el grupo de elegidos que ya forman Stoner, Rossi, Pedrosa y Lorenzo. Murió después de giro y medio a Sepang a su más puro estilo.

Así era este piloto que según su padre, Paolo, apuntaba para heladero o albañil, pero al montarse en su primera moto a los cuatro años ya tuvo clara cuál sería su vocación. Así se forjó la personalidad de un piloto especial.