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Las indigestas galletas danesas

Dinamarca apea de nuevo a España de una final. La selección buscará el billete para Londres en el preolímpico

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Otra vez Dinamarca. La selección española se quedó este viernes a las puertas de la final del Europeo de balonmano tras caer con los daneses (25-24) en un partido que se decidió prácticamente en la última jugada. España había realizado un encuentro muy irregular, pero a base de tesón y una fe ilimitada en sus posibilidades, se plantó en los últimos segundos con vida y con un solo gol de desventaja tras una remontada heroica. Ugalde tuvo el empate que llevaba a España a la prórroga, pero el balón topó en el lateral de la red. Ahí se desvaneció el sueño español.

La derrota no sólo priva del oro continental a la selección, sino que le obliga a disputar un preolímpico en España (del 6 al 8 de abril) si quiere estar presente en los Juegos de Londres. De momento, sus rivales serán Islandia y Brasil, además de otro equipo europeo, aún por determinar.

Ante Dinamarca, España tenía una ocasión inmejorable de llegar a la final. El equipo de Valero Rivera se había plantado en las semifinales con contundencia. Hasta este viernes, sólo había cedido un empate en todo el campeonato. Todo lo contrario que Dinamarca, que se coló in extremis tras aprovechar una inesperada derrota de Alemania ante Polonia.

El encuentro ante los daneses tenía, además, cierto sabor a revancha después del último Mundial de Suecia, cuando el conjunto nórdico apeó a España en las semifinales. Los españoles se acabaron colgando el bronce, el mismo metal por el que lucharán mañana.

Lo cierto es que en los primeros minutos del encuentro, la selección española se encontró cómoda en la pista. La defensa 5-1 planteada por Rivera se atragantó al ataque danés, muy fallón e impreciso. Bajo los palos, Sierra mostraba una seguridad incuestionable, y los jugadores españoles se hartaban a recuperar balones en su campo.

Mediada la primera mitad, España dio el primer achuchón al marcador (4-7). Fue un espejismo. De repente, al equipo le dio una pájara de impresión. No sólo dilapidó su renta goleadora, sino que estuvo casi 13 minutos sin perforar la portería danesa. Los españoles se hundieron en el ataque y Dinamarca aprovechó el regalo. Con un parcial de 4-0, los daneses se fueron al descanso con dos goles de ventaja (12-10). La diferencia era mínima, pero hizo saltar las alarmas.

El juego ofensivo de España no carburaba bien. Sin continuidad en el ataque, los españoles no se encontraban cómodos junto al área rival. Sin espacios para mover el balón, sin posibilidad de emprender transiciones rápidas y con enormes dificultades en encontrar posiciones de tiro, el panorama pintaba mal. Ni Aginagalde ni Alberto Entrerríos ni Cañellas, tres de los pilares de esta selección, estaban cómodos. Y eso repercutió en el equipo, demasiado perdido muchos minutos.

El arranque de la segunda mitad fue demoledor para España, que en apenas seis minutos se puso a cuatro goles de los daneses (17-12). Rivera pidió tiempo muerto para frenar la sangría. El objetivo era frenar a toda costa el ataque rival, porque el partido se escapaba.

La selección apretó entonces los dientes. Un parcial 0-3 reactivó a los españoles. Maqueda se erigió en el estandarte. Con una presión intensa en defensa, apelando al orgullo y peleando cada balón como si fuera el último de sus vidas, los de Valero igualaron el encuentro en varias ocasiones. Dinamarca estaba aturdida, pero no muerta. Además, la suerte estaba este viernes de su parte.

Los españoles estamparon numerosos disparos a la madera. Y Mikkel Hansen, bastante difuminado durante todo el partido, emergió en los dos último minutos. Hansen, al final, fue clave. Suyo fue el gol decisivo. Con algo de fortuna, el balón entró en la meta de Sierra. En la última jugada, Ugalde falló. Pudieron ser siete metros, pero los árbitros no los pitaron. España se quedó sin billete para la final. Ahora toca luchar por la medalla de bronce, mañana contra Croacia. Y esta selección no se rinde nunca.