Público
Público

El Inter, una vez más

Los madrileños superan a El Pozo (3-5) y conquistan la Copa de España

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

En Alcalá de Henares, han encontrado la fórmula que decodifica el fútbol sala. Sólo así se explica el incuestionable dominio que el Inter Movistar ejerce en el panorama nacional. Nadie parece en disposición de interrumpir la apabullante trayectoria del equipo dirigido por Juan Luis Alonso, que ante El Pozo, otros de los grandes, colocó un nueva copa, la de España, en su historial. Acumulaba ya otras seis el líder de la liga, que suma 25 partidos invicto.

La estadística no hace sino reflejar el poderío que el Inter ejerce en la cancha, con una receta que se aliña con los ingredientes ideales: un portero solvente (Luis Amado), un contraataque fulgurante y una finalización letal, la mejor del campeonato. Fue así, combinando estos elementos, como el Inter doblegó a El Pozo, en un partido vibrante cuya suerte pudo cambiar 30 segundos antes de que el Inter se proclamara campeón.

Con la persiana del encuentro a punto de bajarse y el Inter al completo refugiado en su área, el travesaño escupió un chut que amenazaba con el empate murciano. No fue así y, del rechace, nació el contragolpe con el que Daniel, a puerta vacía, selló la victoria del equipo madrileño. La escena no era nueva: se había repetido en más de una ocasión a lo largo del partido.

No hay equipo que profundice y al tiempo abra la cancha tan bien como lo hace El Pozo que, sin embargo, se pierde en defensa. De sus lapsus en la zaga, nació el primer y plácido tanto de los madrileños, a puerta vacía, con la firma de Torras. El regalo murciano lo devolvió Betao, con un regate innecesario en su área, que Saúl convirtió en el empate.

Después la vibrante semifinal que habían protagonizado El Pozo y el Barça, todo apuntaba a una final disputada, a un toma y daca, que sólo se dio a ratos. Porque el Inter cobró ventaja enseguida, con un tanto de Schumacher (2-1) y, entonces, se propuso dormir el partido, sin más propósito que mantener el balón y proteger el área de Luis Amado, a la espera de un nuevo contraataque que rentabilizar.

No fue un contragolpe y sí una respuesta magistral a la presión que ejercía El Pozo. Luis Amado sacó de portería, Dani tocó para Schumacher y éste, con un solo toque, colocó el tercero. La final tomaba el color verde de los madrileños que, sin embargo, vieron como El Pozo devolvía emoción al encuentro nada más reanudarse (3-2).

Los murcianos extremaron la apuesta con Mauricio como portero-jugador y el riesgo lo evidenció Betao con un gol a puerta vacía, desde el área murciana. El desenlace, vibrante, revalorizó el triunfo del Inter.